viernes, 15 de febrero de 2013

Ideas madre del Pontificado de Benedicto XVI


A lo largo del pontificado, Benedicto XVI ha dejado una serie de líneas maestras, enseñanzas y hasta expresiones que han calado en la vida de la Iglesia. Destacamos algunas de estas contribuciones.

resumen / www.aceprensa.com



 “Fe y razón se reencuentran de un modo nuevo”
 La idea de que fe y razón se necesitan ha sido una de las más recurrentes en el magisterio de Benedicto XVI, de modo especial en su discurso en la Universidad de Ratisbona en 2006. Allí abogó por “ampliar nuestro concepto de razón y de su uso”, para evitar la ceguera de la razón ante los criterios que le dan sentido. “Sólo lo lograremos si la razón y la fe se reencuentran de un modo nuevo, si superamos la limitación que la razón se impone a sí misma de reducirse a lo que se puede verificar con la experimentación, y le volvemos a abrir sus horizonte en toda su amplitud” . A su vez, la fe necesita el diálogo con la razón moderna.
 
“La dictadura del relativismo”
 En la homilía que pronunció en la Misa al comienzo del Cónclave, como Cardenal Decano, apareció ya esta expresión “dictadura del relativismo”, que luego se haría célebre.
 
“Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última media solo el propio yo y sus ganas”.
 
“Nosotros, en cambio, tenemos otra medida: el Hijo de Dios, el verdadero hombre. Él es la medida del verdadero humanismo. ‘Adulta’ no es la fe que sigue las olas de la moda y la última novedad; adulta y madura es la fe profundamente radicada en la amistad con Cristo. Es esta amistad que nos abre a todo aquello que es bueno y nos da el criterio para discernir entre lo verdadero y lo falso, entre engaño y verdad”.

El problema hoy día es que “en nombre de la tolerancia se elimine la tolerancia”. Por ejemplo, declaraba en el libro Luz del mundo, “cuando en nombre de la no discriminación se quiere obligar a la Iglesia católica a modificar su postura frente a la homosexualidad o a la ordenación de mujeres, quiere decir que ella no debe vivir más su propia identidad y que, en lugar de ello, se hace de una abstracta religión negativa un parámetro tiránico al que todo el mundo tiene que adherirse”.

Vaticano II: “La hermenéutica de la reforma”
El modo de entender el Concilio Vaticano II ha sido uno de los temas cruciales de las tensiones en la Iglesia. El Papa quiso aclarar la “justa interpretación del Concilio”, su hermenéutica, en un importante discurso que dirigió a la Curia en su primer año de pontificado.

Contrapuso allí la “hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura” y la “hermenéutica de la reforma”. Según la primera, “no habría que seguir los textos del Concilio, sino su espíritu”, ya que “los textos reflejarían sólo de manera imperfecta el verdadero espíritu del Concilio y su novedad, sería necesario ir audazmente más allá de los texto”. Para el Papa esto “deja espacio a toda arbitrariedad”.

En cambio, la hermenéutica de la reforma se basa en lo que proponía Juan XXIII al comienzo del Concilio: “Es necesario que esta doctrina cierta e inmutable, que debe ser respetada fielmente, se profundice y presente de manera que corresponda a las exigencias de nuestro tiempo”. Para Benedicto XVI, el Concilio buscaba esta “síntesis de fidelidad y de dinamismo”, de manera especial en tres ámbitos: definir de manera nueva la relación entre fe y ciencia moderna; entre la Iglesia y el Estado moderno; entre la fe cristiana y las religiones del mundo.

Nueva evangelización: “Redescubrir la alegría de creer”
Ante las dificultades que encuentra la fe en una sociedad secularizada, Benedicto XVI ha lanzado una propuesta audaz de nueva evangelización, para lo cual ha creado un dicasterio especial en el Vaticano y ha convocado un Año de la Fe. “El término ‘nueva evangelización’– dijo en el discurso dirigido a este organismo– recuerda la exigencia de una modalidad renovada de anuncio, sobre todo para aquellos que viven en un contexto, como el actual, donde los desarrollos de la secularización han dejado graves huellas incluso en países de tradición cristiana”.

“También para quien sigue vinculado a las raíces cristianas, pero vive la difícil relación con la modernidad, es importante hacer que comprenda que ser cristiano no es una especie de vestido que se lleva en privado o en ocasiones particulares, sino que se trata de algo vivo y totalizante, capaz de asumir todo lo que de bueno existe en la modernidad”.

En el documento en que convocaba el Año de la Fe, Benedicto XVI hacía un llamamiento a favor de “una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe”.

La religión contribuye al debate ético en las democracias
En su visita histórica al Parlamento británico en 2010, Benedicto XVI pronunció un discurso que constituye un punto de referencia para analizar las relaciones entre religión y política. Frente a quienes confían en el mero consenso social como criterio suficiente para aprobar unas leyes, el Papa señaló que hay unas reglas éticas que son anteriores y superiores a la vida política, y que la democracia se debilita cuando las ignora.

“Sin la ayuda correctora de la religión –advirtió Benedicto XVI–, la razón puede ser también presa de distorsiones, como cuando es manipulada por las ideologías o se aplica de forma parcial en detrimento de la consideración plena de la dignidad de la persona humana”. Pero también es necesario el papel corrector de la razón “frente a expresiones deformadas de la religión, tales como el sectarismo y el fundamentalismo”.

Así pues, “se trata de un proceso en doble sentido”. El Papa quiso dejar claro que en el proceso político no debe haber una lucha entre la mentalidad secular y la religiosa en competencia para aplicar sus propias normas en el ámbito civil. “El mundo de la razón y el mundo de la fe –el mundo de la racionalidad secular y el mundo de las creencias religiosas– necesitan uno de otro y no deberían tener miedo de entablar un diálogo profundo y continuo, por el bien de nuestra civilización”.

Derecho: “¿Cómo sabemos lo que es justo?”
 En su discurso en el Bundestag alemán en 2011 Benedicto XVI se preguntó sobre los fundamentos del Derecho:”¿Cómo podemos distinguir entre el bien y el mal, entre el derecho verdadero y el derecho sólo aparente?”.

“Para gran parte de la materia que se ha de regular jurídicamente, el criterio de la mayoría puede ser un criterio suficiente. Pero es evidente que en las cuestiones fundamentales del derecho, en las cuales está en juego la dignidad del hombre y de la humanidad, el principio de la mayoría no basta”.

La idea del derecho natural fue rechazada por el empeño de encerrar a “la razón en una visión positivista, que muchos consideran como la única visión científica”. Benedicto XVI reconoció que “la visión positivista del mundo es en su conjunto una parte grandiosa del conocimiento humano”, pero añadió que no es suficiente.

Para reconocer lo que es justo, el Papa propuso volver a “escuchar el lenguaje de la naturaleza y responder a él coherentemente”. “El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza, y su voluntad es justa cuando él respeta la naturaleza, la escucha, y cuando se acepta como lo que es, y admite que no se ha creado a sí mismo”.

“La religión es una fuerza de paz”
Frente a quienes piensan que las creencias religiosas llevan dentro de sí un germen de fanatismo y de violencia, Benedicto XVI ha subrayado el valor de la religión como una fuerza positiva y promotora de la construcción de la sociedad civil y política.

El Papa siempre ha condenado cualquier intento de justificar la violencia por motivos religiosos. En la Jornada Mundial de la Paz de 2011 recordó con firmeza que “el fanatismo, el fundamentalismo, las prácticas contrarias a la dignidad humana, nunca se pueden justificar y mucho menos si se realizan en nombre de la religión. La profesión de una religión no se puede instrumentalizar ni imponer por la fuerza”.

Unos meses después, en su encuentro en Asís con los representantes de las religiones del mundo, volvió a insistir en la necesidad de “purificar constantemente la religión” para evitar un uso abusivo y distorsionado de la fe.

Frente a los extremos de la religión distorsionada y la anti-religión, Benedicto XVI clama que “la orientación del hombre hacia Dios, vivida rectamente, es una fuerza de paz”. Los creyentes contribuyen a reforzar la cohesión social cuando tienen presente que “el Dios en que nosotros los cristianos creemos es el Creador y Padre de todos los hombres, por el cual todos son entre sí hermanos y hermanas y forman una única familia”.

Necesidad de conversión en la Iglesia
Su amor a la Iglesia no le ha impedido reconocer los males que era necesario rectificar, como lo demostró su postura inflexible contra los abusos sexuales cometidos por sacerdotes. Tuvo que enfrentarse al estallido de los casos de pederastia, que en su mayor parte se remontaban varias décadas atrás. Benedicto XVI reconoció el dolor de las víctimas, se reunió con ellas en diversas ocasiones, pidió perdón y dio normas estrictas para sancionar y prevenir estos casos, sin ocultarlos. Su carta a los católicos de Irlanda es una buena síntesis de su actitud.
 
Frente a los que piden más reformas estructurales en la Iglesia, Benedicto XVI ha destacado siempre que ninguna reforma será eficaz en la Iglesia si no hay una conversión interior, a la que están llamados todos los fieles. Por eso, indicaba que la convocatoria del Año de la Fe “es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor”.

Dialogar con todos
Aunque Benedicto XVI se ha mostrado siempre firme en su defensa de la fe, ha procurado limar asperezas y tender puentes dentro y fuera de la Iglesia. Movido por un afán de unidad, ha intentado atraer a quienes por un motivo u otro se habían apartado de Roma.

Respondiendo a peticiones de sectores anglicanos, no ha tenido inconveniente en ofrecerles dentro de la Iglesia católica un Ordinariato en el que pueden conservar sus tradiciones litúrgicas. Ha intentado atraer a los lefebvrianos, permitiéndoles la liturgia anterior al Vaticano II y levantando la excomunión a los obispos que han aceptado la autoridad del Papa, pero no ha logrado obtener una respuesta definitiva a su oferta de unidad. En la misma línea, ha intentado superar las divisiones en la Iglesia en China, levantando la excomunión a los obispos que reconocen el primado del Papa, aunque hayan sido nombrados por el gobierno.

Hacia fuera de la Iglesia católica, ha seguido el empeño ecuménico y mejorado las relaciones con otras confesiones. Como botón de muestra, el arzobispo ortodoxo Hilarión, responsable de las relaciones exteriores del Patriarcado de Moscú, ha dicho respecto a sus encuentros personales con el Papa: “me asombró su actitud sosegada y reflexiva, su sensibilidad ante las cuestiones que planteábamos, su deseo de resolver juntos los problemas que surgen en nuestras relaciones”.

También ha sabido dialogar con los no creyentes, invitándoles a hablar en encuentros como el de Asís o en la iniciativa del “Atrio de los gentiles”, algo que ha movido a decir a la escritora francesa Julia Kristeva: “Hemos comprendido que se ha terminado el tiempo de la sospecha” entre creyentes y no creyentes.









sábado, 9 de febrero de 2013

Jack Nicholson: estoy positivamente en contra del aborto.


Mi única emoción es gratitud por mi vida



La madre de Jack Nicholson era tan sólo una adolescente cuando tuvo a su hijo. Y sufrió grandes presiones para abortar, pero ella, valientemente, defendió la vida de su hijo.

En declaraciones a la prensa estadounidense, recogidas por Aciprensa, Nicholson proclamó que está contra el aborto y que no podría asumir otra postura porque sería 'hipócrita', ya que si su madre hubiera aceptado el aborto, 'estaría muerto, no existiría'.

Nicholson subrayó ante los periodistas: 'Soy contrario a mi distrito electoral en el tema del aborto, porque estoy positivamente en contra. No tengo derecho a cualquier otro punto de vista. Mi única emoción es gratitud, literalmente, por mi vida'.

Nacido en 1936, Jack Nicholson creció creyendo que su abuela era su madre, y consideraba como su hermana a quien era en realidad su madre. El actor descubrió la verdad en 1974.

Otros famosos provida:

Andrea Bocelli canta a su madre que valientemente le defendió del aborto. 

Jim Caviezel: 'No amo tanto mi carrera como para permanecer callado ante el aborto'.

El actor estadounidense Martin Sheen, explicó en una entrevista que su mujer Janet fue fruto de una violación y que de haber sido abortada nunca la hubiese conocido.

El actor y productor mexicano Eduardo Verástegui es conocido por su abierta defensa de la vida.

La madre de Brad Pitt hace pocos meses defendió alto y claro a los niños no nacidos. La madre de Justin Bieber, recientemente, ha protagonizado un vídeo provida.
 












jueves, 31 de enero de 2013

También hay ateos provida



Un reciente artículo de Leslie Fain en Catholic World Report habla de militantes provida no creyentes. Una de ellos es Kelsey Hazzard, fundadora del Secular Pro Life (SPL), una asociación de ateos y agnósticos que defiende la vida de los niños en gestación

artículo de Leslie Fain, fuente The Catholic World Report / www.aceprensa.com


Hazzard, de 24 años, es una alumna recién graduada por la Facultad de Derecho de Virginia. Se crió en la Iglesia Metodista Unida, pero ahora se inclina por el ateísmo.

Respecto a la defensa de la vida humana cuenta: “Yo estuve a favor de la vida desde el instante en que supe lo que era el aborto (…) Pero mi postura se fortaleció en la universidad, cuando hice un curso sobre desarrollo prenatal”. En 2009, Hazzard fundó Pro Life Secular, un grupo cuyo propósito es el de conseguir 'un mundo en el que el aborto sea impensable para las personas de todas las creencias”. Creó este grupo, en parte, para a atraer a personas no creyentes al movimiento provida. SPL, cuyos miembros son mayoritariamente universitarios, ha participado en la Marcha Anual por la Vida y en la Conferencia Latina de Estudiantes por la Vida.
 
 Según Julie Thielen, de SPL, el mejor modo de llevar el mensaje provida a la gente no creyente es a través de la biología y de la apelación a los derechos humanos. Para muchos, el argumento histórico sobre la igualdad humana es el argumento natural más fuerte a favor de la vida. “La historia muestra que, en muchas ocasiones, algunos seres humanos no eran considerados legalmente como personas (…) Lo que parecía de sentido común a una generación, que los negros no eran realmente personas, es horrible para las siguientes. ¿Qué criterios podemos establecer para evitar que esto vuelva a suceder? Cada criterio propuesto para excluir de la vida a los no nacidos, también pueden utilizarse para excluir a otros (…) Los derechos humanos son para todos los humanos', afirma Hazzard.

La existencia de ateos provida no es nueva. Es el caso de Doris Gordon (1890-1956), maestra australiana perteneciente a la Asociación de Feministas Libertarias (ALF), o de Nat Hentoff, un veterano periodista norteamericano nacido en 1925 que llegó a posturas provida al leer libros de neonatología.

Respecto a la cooperación de la causa provida entre creyentes y no creyentes Francis Beckwith, profesor de filosofía y relaciones Iglesia-Estado en la Universidad de Baylor, destaca tres razones por las que es importante usar argumentos seculares en este campo: 'En primer lugar, queremos mostrar respeto por aquellos que no comparten nuestra fe. (…) En segundo lugar, estos argumentos racionales y seculares son parte del depósito de la tradición intelectual de la Iglesia, la cual sostiene que la fe y la razón no son interpretaciones rivales, sino formas complementarias de adquisición de la verdad. (…) Y en tercer lugar, debido a que estos argumentos son buenos argumentos, y tenemos la obligación de usarlos