domingo, 25 de marzo de 2012

Manifiesto 25 de marzo

 Por una investigación biomédica eficiente, respetuosa con el ser humano y adecuada a la legislación europea 

El Manifiesto 25 de marzo tiene como fin concienciar a la opinión pública de la necesidad de respetar la dignidad del embrión humano y de impulsar en España cambios legislativos que se adecúen a la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que excluye la posibilidad de registrar en toda Europa patente alguna que sea fruto de investigaciones que hayan implicado la manipulación y destrucción de embriones humanos, así como la utilización de éstos con fines comerciales e industriales. 

Inicialmente, el Manifiesto ha sido suscrito por numerosos expertos (profesores de Universidad, investigadores, académicos e intelectuales relacionados con la Bioética, las Ciencias de la Salud y el Derecho) así como por varias asociaciones y entidades. 

Ahora estamos recabando adhesiones de ciudadanos de cualquier condición y profesión que estén de acuerdo con el Manifiesto. 

Manifiesto 25 de marzo 

 Madrid, a 25 de marzo de 2012 

 Los abajo firmantes, profesores de Universidad, investigadores, académicos e intelectuales de diferentes profesiones relacionadas con la investigación, las ciencias de la salud y el Derecho, solicitamos al Gobierno de España la revisión de las leyes 14/2006 de Reproducción Humana Asistida y 14/2007 de Investigación Biomédica, por contener ambas en su articulado elementos opuestos al ordenamiento jurídico europeo y resultar contradictorios con el espíritu de respeto a la dignidad humana que emana de dicho ordenamiento y es la base sobre la que se asienta la defensa de los Derechos Humanos. 

En concreto, los puntos en conflicto son los siguientes: 

1. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea con sede en Luxemburgo dictó una sentencia el 18 de octubre de 2011 (en el caso Brüstle v. Greenpeace, asunto C-34/10) para resolver una cuestión planteada por el Tribunal Supremo alemán sobre la posibilidad o no de patentabilidad de un procedimiento de células progenitoras neuronales obtenidas a partir de células troncales embrionarias. La citada sentencia excluye, sin lugar a dudas, la posibilidad de registrar en toda Europa patente alguna que sea fruto de investigaciones que hayan implicado la manipulación y destrucción de embriones humanos, así como la utilización de éstos con fines comerciales e industriales. 

Dicha prohibición la fundamenta el alto tribunal en el respeto debido a la dignidad humana, presente ya desde los primeros estadios de desarrollo del individuo. La legislación europea sobre patentes, como recuerda igualmente la sentencia, prohíbe que el cuerpo humano, en las diferentes etapas de su constitución y desarrollo, pueda ser patentado. A todos los efectos, el Tribunal europeo define «embrión humano» como “todo óvulo humano a partir del estadio de la fecundación, todo óvulo humano no fecundado en el que se haya implantado el núcleo de una célula humana madura y todo óvulo humano no fecundado estimulado para dividirse y desarrollarse mediante partenogénesis”. No hay lugar a dudas, pues, de hasta dónde llega la protección jurídica del embrión humano, y la imposibilidad de patentar descubrimientos que requieran su manipulación y destrucción, fundamentada en el respeto inherente a su dignidad como individuo perteneciente a la especie humana. 

Esta prohibición se extiende no sólo a los fines de comercialización sino también de investigación, tal como señala la citada sentencia. Dado que dicho principio condena la patentabilidad de los posibles descubrimientos que se pudieran llevar a cabo a partir de la experimentación con embriones, carece de sentido que nuestras leyes sigan permitiendo su uso para investigación ni que se continúen malgastando recursos económicos para ello. 

2. El Convenio Europeo sobre los Derechos Humanos y la Biomedicina (Convenio de Oviedo), al que nuestro país se adhirió el 1 de septiembre de 1999 (siendo por tanto, vinculante para España) y que entró en vigor en enero de 2000, establece en su artículo 1 que los países firmantes del mismo “… protegerán al ser humano en su dignidad y su identidad y garantizarán a toda persona, sin discriminación alguna, el respeto a su integridad y a sus demás derechos y libertades fundamentales con respecto a las aplicaciones de la biología y la medicina.” 

Las leyes españolas 14/2006 y 14/2007 no garantizan dicha protección, al permitir actuaciones sobre el embrión de menos de 14 días, tales como la selección genética de embriones, previa a su implantación, con fines eugenésicos, la destrucción pasado cierto tiempo de los embriones sobrantes de ciclos de FIV o la posibilidad de su utilización para fines de investigación, o incluso la clonación con fines terapéuticos mediante la técnica de transferencia nuclear. Cabe recordar que esta última posibilidad quedó expresamente prohibida en la cláusula añadida al mencionado Convenio de Oviedo, firmada por España en 2001. 

Dichas actuaciones se realizan amparadas en la arbitraria utilización del término acientífico “pre-embrión", con el que se oculta la existencia del embrión a fin de permitir que se vulnere su dignidad mediante estas y otras prácticas. De hecho, la propia Ley 14/2007, en su artículo 3, define el término pre-embrión como un embrión (desde que es fecundado hasta 14 días más tarde), ya que no es asimilable a ningún otro concepto. 


Por todo ello, los firmantes de este Manifiesto recordamos al Gobierno de España que los proyectos de investigación que conlleven la utilización o destrucción de embriones humanos no pueden ser patentados en Europa. Por tanto, no deben ser permitidos legalmente en nuestro país y mucho menos ser financiados con fondos públicos o privados. 

En consecuencia solicitamos

1. Que nuestra legislación, y en particular, las citadas leyes 14/2006 de Reproducción Humana Asistida y 14/2007 de Investigación Biomédica, sean reformadas para que incluyan estos principios y se adecuen con la legislación europea. 

2. Que se dediquen los suficientes recursos económicos a proyectos que utilicen células troncales adultas y células IP’s, que están cosechando éxitos notables y numerosos, mientras que la investigación con células troncales embrionarias, tras más de 10 años de trabajos, no ha obtenido resultado terapéutico alguno. 

Puedes adherirte al Manifiesto 25 de marzo cumplimentando en la siguiente dirección.





domingo, 11 de marzo de 2012

Libertad real de las mujeres para decidir


Escribe el académico Luis María Ansón en el diario El Mundo una de sus 'Cartas boca arriba' ('Libertad real de la mujer para decidir', Orbyt), dirigida al ministro de Justicia español, Alberto Ruiz-Gallardón, acerca del aborto en España

www.elmundo.es / extraído de www.scriptor.org / domingo 11 de marzo de 2012


“Querido ministro…

En un memorable artículo publicado por el ABC verdadero, Miguel Delibes cuestionaba algunos aspectos del aborto y aseguraba que el progresista auténtico está siempre a favor del débil y en contra del fuerte, a favor del pobre y en contra del rico, a favor de la mujer y en contra del hombre, a favor del negro y en contra del blanco... Y a favor del feto y en contra de la madre, porque el feto es el débil y la madre la fuerte. Aquel artículo de Delibes, ampliamente reproducido en España y fuera de España, dio contenido razonador e intelectual a los que se manifiestan en contra del aborto. No estamos, por otra parte, ante una cuestión de moral religiosa, sino de derecho natural.

Tu argumentación actual, querido ministro, no puede ser más sagaz e inteligente y, tal vez por eso, ha desencadenado la tormenta en muchas de esas asociaciones proabortistas que viven del dinero público y en las que algunas feministas se forran los bolsillos de Prada. Según las encuestas a las que, sin duda, has tenido acceso, el 80% de las embarazadas que han abortado habrían decidido no hacerlo si hubieran recibido apoyos para tener a sus hijos. Tratas ahora de restablecer la libertad de la mujer para decidir, eliminando la coacción estructural a la que está sometida por una sociedad implacable. Sobre las embarazadas presionan en muchas ocasiones las familias; en otras, los novios o maridos; a menudo factores económicos o del entorno social; casi siempre el temor a perder el puesto de trabajo.

Has introducido, querido ministro, en el debate sobre el aborto un factor que no contempló Delibes: el condicionamiento estructural. No es fácil que los energúmenos, que las energúmenas, entiendan la solidez y la profundidad de tu mensaje. Al margen de convicciones religiosas, al margen del derecho natural que en mi opinión es lo principal, tú has aceptado la situación como está y has propuesto que la mujer decida libremente si desea o no desea abortar. En lugar de dar facilidades para interrumpir el embarazo pretendes otorgar facilidades para que la mujer que desee tener el hijo del que está encinta lo pueda dar a luz sin coacciones familiares, médicas, económicas, empresariales o de pareja. El aborto no es un bien que conviene amparar, como ha dicho Juan Manuel de Prada, sino un mal al que hay que combatir.

Te van a crucificar, querido ministro, sobre todo aquellas organizaciones feministas que han hecho de la defensa del aborto un excelente negocio personal, cubiertas como están por las subvenciones de las Administraciones públicas. Créeme que somos muchos los que te vamos a ayudar a que lleves la cruz a cuestas por el calvario de las incomprensiones y las agresividades.

Entre otras razones, porque tú no propugnas otra cosa que la libertad de la mujer para decidir lo que considere conveniente sin coacciones, temores, ni cortapisas”.

  






miércoles, 7 de marzo de 2012

Retorno al pudor


A return to modesty/ A lost vitue 

Wendy Shalit (Rialp) 2012. 399 pg
 www.aceprensa.com / miércoles 7 de marzo de 2012


En este ensayo sobre la modestia y el pudor, Wendy Shalit realiza un diagnóstico de su situación actual, indaga en su significado más profundo y, por último, traza un interesante mapa para su recuperación. Esta joven autora –judía, licenciada en filosofía–, que cuando publicó el libro en 1999 tenía 23 años, piensa que como consecuencia de una indiscriminada educación sexual y de un ambiente desinhibido se ha ridiculizado el deseo de enamorarse, casarse y tener hijos. Pero se trata de una farsa porque la experiencia demuestra que muchas mujeres, tras múltiples relaciones inestables, buscan compromiso sobre todo.

El problema es que la moda ha conseguido identificar pudor y modestia con mojigatería. Shalit, con humor, comenta que si las peores aberraciones no avergüenzan a nadie, ¿por qué no se puede vivir con pudor? Propone valentía. En este sentido, explica que la falta de pudor y de modestia de algunas mujeres es una forma de coacción. Una mujer sabe a veces por dónde agarrar a un hombre fácilmente. Y eso es limitar su libertad de alguna manera.

Por otro lado, la tarea de recuperar el prestigio del pudor implica, a juicio de la autora, algo más profundo que renovar el vestuario o las actitudes femeninas. La modestia sólo es razonable si partimos de la diferencia sexual. Por ello mismo, la tarea no es exclusiva de las mujeres: demanda también otras exigencias en los hombres y en todo el contexto social.

Shalit señala que la modestia, el pudor, el honor y la educación pueden dar nuevo sabor y atractivo a las relaciones entre hombres y mujeres. Toda su argumentación se apoya en la hipótesis de que hombres y mujeres somos distintos en algunos aspectos, que el matrimonio y la familia son importantes personal y socialmente, y que el sexo no es una 'asignatura'. Y se atreve a proponer que las relaciones sexuales tienen un contexto propio en el matrimonio.

El pensamiento de Shalit tiene una sólida base antropológica. Pero aunque utiliza algunos argumentos filosóficos, la fuerza de su mensaje reside sobre todo en el sentido común que derrocha. Tampoco es una experta en moral ni apela a la religión. Y, por supuesto, habla fundamentalmente desde su experiencia, la de una mujer joven que no profesa el puritanismo. El libro de Shalit, con su descarada defensa del pudor, es también de los que hacen pensar y a ratos reír.







miércoles, 29 de febrero de 2012

Compartir: la nueva opción “low cost”



CARMEN GARCÍA HERRERÍA  www.aceprensa.com   

    29.FEB.2012


Frente al individualismo del que se acusa a la sociedad actual, cada vez aparecen más formatos que permiten compartir e intercambiar bienes y servicios, de manera gratuita o low cost. Aunque se podría atribuir este fenómeno a la crisis económica, en realidad viene de antes, pero ha ido incrementándose en los últimos años. Gracias a las nuevas tecnologías, a los géneros más tradicionales, como ser au pair en el extranjero o tener una casa en multipropiedad, se añaden otros nuevos cada vez más originales.


La oficina compartida es una buena manera de ahorrar costes e intercambiar experiencias

Se acabó la moda de usar y tirar. Ahora lo innovador es rentabilizar al 100% cada objeto, cada espacio o cada talento. Una muestra de ello es que Internet está lleno de webs que se dedican al trueque: intercambio de productos y servicios entre los usuarios, pero sin que haya dinero de por medio. Así, uno puede cambiar su coche por otro, clases de piano a cambio de clases de inglés y un sinfín de opciones. Solo hay que navegar un poco para saber qué quiero obtener y qué puedo ofrecer a cambio.

“Co-working”
En esta línea, anunciaba  The Economist (31-12-2011) el aumento del co-working o trabajo compartido. Esta modalidad surgió hace unos años en EE.UU. y, aunque es minoritaria, ya está extendida por todo el mundo. El concepto de co-working es muy amplio pero se puede resumir en: una oficina sin política de oficina. Se trata de un espacio de trabajo que se alquila por unas horas y en el que, además de trabajar, las personas pueden hacer contactos y hablar con otros que, aunque no se dediquen a lo mismo, pueden aportarles algo.

Muchas de las compañías que se dedican a ofrecer este tipo servicios funcionan a nivel mundial, como por ejemplo, Loosecubes, The Hub o Regus. Sin embargo, el 65% de los lugares compartidos son espacios que sobran en empresas pequeñas, no puestos en un centro para co-workers. Empresas creativas y medios de comunicación son las que más usan este sistema, tanto para ofrecer espacios como para alojar a sus empleados, ya que es una buena manera de ahorrar costes e intercambiar experiencias.

La red social CouchSurfing une a personas que quieren visitar una ciudad y a otras que ofrecen su casa para dormir, de manera gratuita.

Este formato parece perfecto para todos aquellos que no tienen una jornada laboral completa y también para situaciones puntuales (reuniones, juntas…) o que requieran lugares más específicos como una cocina, un laboratorio, etc. Las facilidades que permite el trabajo en nube hacen posible que freelancers, emprendedores y en general todos los que tienen horario flexible, no estén abocados a trabajar desde casa o desde una cafetería, sino en un espacio que facilite la productividad y a la vez ahorre los costes que supone una propiedad o alquiler fijos.

Los principales problemas de este sistema son la dificultad para mantener la cultura corporativa y la confidencialidad. Por eso, aunque crece cada vez más y tiene muchas ventajas, es poco probable que el co-working llegue en algún momento a sustituir a las oficinas tradicionales.

Transporte compartido
Viajar ya no es lo que era, por lo menos económicamente hablando. El compartir, tanto transporte como alojamiento, es la opción low cost que empieza a triunfar en Internet, sobre todo entre los más jóvenes.

Blablacar (antes Comuto) es una página web, en la que los usuarios pueden ponerse en contacto con otros para viajar juntos en coche, ya sea en recorridos largos, viajes esporádicos o ir al trabajo diariamente. Es la web líder en Europa en este servicio, con 1,7 millones de usuarios registrados. Al darse de alta, las personas rellenan los datos de su perfil y, a partir de ahí, establecen sus preferencias. Uno puede ofrecer su coche o viajar en uno ajeno, seleccionar si quiere viajar con fumadores, dar la posibilidad de llevar animales, de escuchar música durante el trayecto e, incluso, viajar sólo con personas del mismo sexo.

Los viajeros pagan un precio acordado previamente, que nunca es superior al importe del trayecto (gasolina y peajes) y que suele ser inferior a lo que costaría en transporte público. No hay negocio por parte de ninguno de los viajeros, porque esto supondría tener que contratar un seguro profesional específico. Existen otras webs similares, algunas incluso con apoyo de instituciones públicas, como Compartir, con el fin de reducir costes económicos y ambientales.

Las razones que llevan a compartir coche con extraños no siempre son puramente económicas. Por ejemplo, en Madrid, la página web BusVao pone en contacto a usuarios con recorridos similares para que, al circular el vehículo con más de un ocupante, pueda acceder a los carriles del mismo nombre que hay en la comunidad. La diferencia de tiempo entre coger, en hora punta, la calzada normal de la autopista o el carril Bus Vao es por lo menos 30 minutos.

Alojamiento privado
En alojamiento para viajes, la estrella es la red social CouchSurfing, con más de 9 millones de miembros en todo el mundo. Une a personas que quieren visitar una ciudad y a otras que ofrecen su casa para dormir, de manera gratuita. Uno puede hospedar, ser huésped o simplemente ofrecerse para enseñar gratis su ciudad. Cada vez son más los usuarios de CouchSurfing que lo utilizan convencidos de que es una manera de aprender y escuchar a gente de otros países, de otras culturas, o como lo resume el vídeo promocional: “Tú les das un sofá y ellos te dan mucho más”.

Otro formato, un poco más serio para alojarse gratis durante unas vacaciones es intercambiar la propia vivienda, el yate (si se da el caso de que alguien con yate necesite intercambio) o la caravana con los de otra familia (v.gr. IntercambioCasas, Home for Home). Este modelo da opción de hacer el intercambio a la vez o de visitarse mutuamente en fechas distintas.

El éxito de estos nuevos modelos de viaje se basa en la confianza. Los que hospedan deciden a quién reciben en su casa o vehículo. En su perfil, cada usuario se define, ya sea a través de datos objetivos (por ejemplo su dirección, teléfono, modelo de vehículo que conducen o años que lleva con carnet de conducir) y otros más relativos (gustos, aficiones, horarios, normas…). El visitante puede consultar esa información y enviar una petición en caso de que esté interesado. El que hospeda decide si le recibe o no. En la mayoría de los casos, para que no sea una confianza ciega, después de cada viaje, ambos valoran la experiencia de manera pública (para todos los miembros de la comunidad), y así, cuando alguien recibe una petición para llevar a otro o alojarlo en su casa, antes de decidir, puede consultar las referencias de otros usuarios con respecto a esa persona. Esas valoraciones no pueden ser modificadas por el usuario al que hacen referencia.

Como se ve, las opciones de compartir o intercambiar son muy variadas y adaptables a todo tipo de públicos. Lo importante es no buscar en ellas un beneficio económico directo, sino una forma de ahorro. Dentro de un tiempo podremos comprobar si los intercambios low cost son una moda pasajera o un nuevo estilo de “relación comercial”.





martes, 21 de febrero de 2012

Ética política y dimisiones

El presidente de Alemania, Christian Wulff, ha dimitido. La justicia determinará si delinquió. La perdición de Wulff no ha estado tanto en el incidente en sí mismo (un préstamo no declarado en su momento) como en la ocultación de la verdad.


Artículo de Alejandro Navas, profesor de Sociología de la Universidad de Navarra / www.scriptor.og / martes 21 de febrero de 2012

Se veía venir desde hace semanas: finalmente, el presidente de Alemania, Christian Wulff, ha dimitido. La justicia determinará si delinquió; en cualquier caso, se trata de un asunto de menor cuantía. Como tantas otras veces -en los países donde los políticos dimiten-, la perdición de Wulff no ha estado tanto en el incidente en sí mismo (un préstamo no declarado en su momento y unas vacaciones en la residencia de un amigo millonario) como en la ocultación de la verdad.

Clinton estuvo a punto de perder la presidencia estadounidense, no por haber vivido un affaire amoroso con la becaria, sino por haber mentido. Se acepta la debilidad humana, pero una vez que el culpable ha sido pillado con las manos en la masa, tiene que reconocerlo y actuar en consecuencia: dimisión, comparecencia ante el juez, restitución de lo robado, devolución del título de doctor…

La del presidente alemán se alinea con otras dimisiones sonadas de estas últimas semanas: el presidente del Banco Central suizo tuvo que renunciar porque su esposa se había beneficiado de información privilegiada en la compra de divisas; el ministro británico de Energía se ha ido por haber endosado a su mujer una multa de tráfico… en 2003.

Si comparamos esos episodios con la política española, llama la atención lo fino que se hila en esas democracias europeas. Lo que entre nosotros apenas merecería una alusión de pasada en cualquier debate o crónica, allí provoca un auténtico escándalo, capaz de arruinar las carreras políticas más asentadas o prometedoras.

Estos días asistimos al enésimo acto de dramas -o tragicomedias: uno se siente perplejo a la hora de denominarlos- como Gürtel, los ERE andaluces o las remuneraciones de los políticos en los consejos de las cajas de ahorros (Caja Navarra incluida). Aquí pueden ocurrir cosas gravísimas, por su naturaleza o por la cantidad de dinero en juego -mil millones, en el caso de los ERE- y no pasa nada.

Los partidos y gobiernos sostienen a su gente más allá de toda lógica, y a los implicados ni se les pasa por la cabeza la posibilidad de dimitir. Y si alguno sucumbiera a esa tentación, puede contar con que el partido no le dejará en la estacada: al cabo de no mucho tiempo se verá convenientemente retribuido con algún nuevo cargo.

[…]¿Qué se puede hacer con nuestra recalcitrante clase política, siempre dispuesta a volver a las andadas? ¿Cómo lograr entre nosotros una cultura cívica similar a la de alemanes, suizos o ingleses? Lo primero sería no caer en el simplismo: es verdad que algunos políticos no están a la altura, pero otros muchos son honestos y trabajadores.

Hay que apoyar y premiar a los buenos, aunque no sea más que con palabras de ánimo a través de las redes sociales y con el voto en las elecciones: que sientan que no son gente rara, que la ciudadanía está con ellos.

Y no hay que cansarse de denunciar a los malos. Los expertos en comunicación saben que para lograr que un mensaje llegue a calar en el público, hay que repetirlo sin cansancio, con ocasión y sin ella. Lo mismo vale para la denuncia: la reiteración de las conductas indeseables no puede llevar a un embotamiento de la conciencia ciudadana. Con demasiada frecuencia, la gente de a pie nos hacemos cómplices de la corrupción cuando la consideramos inevitable y respondemos con un simple encogimiento de hombros.






martes, 7 de febrero de 2012

Los anti-excelentes

 Dice el nuevo ministro de Cultura que el problema de España empezó el día que nos burlamos del empollón de clase. 


Un filósofo, un sociólogo y un escritor retoman la idea. 


 Artículo de Luis Alemany / www.elmundo.es
martes 7 de febrero de 2012


Si el lector es español, seguro que recuerda esta escena: los años del bachillerato, una clase de inglés, un alumno que se esfuerza por pronunciar bien. Sus compañeros le toman el pelo por ello. El alumno bienintencionado no volverá a abrir la boca.


Después, tanto él como sus colegas se pasarán media vida adulta tratando de adecentar el inglés que no aprendieron en el instituto. A ese tipo de historias, seguramente, se refería el pasado domingo el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, en la entrevista que concedió al diario El Mundo. 'La cultura anti empollón genera mediocridad', dijo el ministro. Y aunque sus palabras se dirigían hacia el terreno de la Educación, hay quien piensa que, en realidad, existe un afán de antiexcelencia en toda la cultura española. Un sociólogo, un novelista y profesor universitario y un filósofo responden.


La buena vida


César García, profesor universitario en el estado de Washington es el autor del ensayo 'American psique', que, entre otras cosas, habla de la falta de una cultura de la meritocracia en España.


De modo que el asunto le toca: 'En España suele establecerse una oposición entre lo que significa vivir la buena vida y ser excelente en lo que uno hace, como si fueran cosas incompatibles. Muchos españoles justifican la ausencia de éxito académico o profesional en sus vidas como una elección personal en la que la inteligencia verdadera está del lado del que, como ellos, ha optado por no sacrificarse demasiado'.


'Donde más aprecio esta actitud', continúa García en un correo electrónico, 'es en la ausencia de reconocimiento al trabajo bien hecho que se da tanto en las instituciones educativas como en todo tipo de organizaciones. En la escuela de mi hijo, pública, se realiza una entrega de premios todos los meses a los mejores alumnos. El concepto de excelencia también es abierto, puede ser que el alumno reciba el premio por haber sido un gran estudiante pero también por haber demostrado ser una buena persona con sus acciones. Lo moral y lo académico van de la mano'. 


'En las empresas también se nota mucho. La competencia entre empleados para lograr premios o bonus (muy frecuentes en las empresas americanas) se percibe como algo positivo y nunca como un juego de suma cero o en demérito de los otros que no lo han logrado. Eso, por supuesto, no significa que no haya casos de envidia; los americanos tampoco son perfectos'.


Democracia mal entendida


El filósofo Aurelio Arteta, catedrático de Filosofía Política y Moral de la Universidad del País Vasco también tiene un ensayo reciente que tiene que ver con la pereza intelectual:


'Tantos tontos tópicos'. Su respuesta también llega por correo electrónico: 'Me extrañaría mucho que, para hacerse un hueco en el mercado de cualquier producto (salvo quizá en ciertas áreas del arte o de la música presentes), sirviera una cultura de la anti-excelencia. Sólo sirve la excelencia, sea para vender automóviles o chupa-chups. En términos de Marx, también el valor de uso condiciona el valor de cambio. Otra cosa puede ocurrir en la factoría educativa en todos sus grados, que produce titulados'.


'Aquí es donde aparece la figura del anti-empollón', continúa Arteta, 'que corresponde a los más débiles o a los más tontos de clase. Estos no hacen más que seguir la principal pasión democrática: todos debemos ser iguales, que nadie sobresalga porque nos humilla, hay que someterse al grupo. Por tanto, el que estudia y saca buenas notas será un empollón, no un tipo inteligente, apasionado o trabajador. Estos últimos, además de cumplir su afición o su deber sin avergonzarse, saben que necesitan un buen expediente para obtener la beca que les permita seguir estudiando'.


Y en la cultura 


Llamada telefónica a Antonio Orejudo, novelista y profesor de Literatura en la Universidad de Almería. Su última novela, 'Un momento de descanso', habla de las miserias intelectuales de la universidad en España y en Estados Unidos, donde Orejudo fue profesor en un par de 'colleges'. 'Es verdad que en España no existe una cultura del mérito. No sobresale el que es inteligente y se esfuerza. Eso lo veo en la universidad igual que en el mundo de la cultura, donde hay grandes talentos esquinados y autores increíblemente sobredimensionados'.


En 'Un momento de descanso', por ejemplo, aparece retratada una oposición universitaria que empieza por ser un delirio y termina en una escena de tortura bastante 'gore': 'En la universidad, el método de las oposiciones es el gran ejemplo de esto. No se elige por méritos sino por camadas. Y sí, supongo que hay una línea que lleva desde el empollón al que acosan en el colegio hasta el catedrático mediocre'.


¿Y en Estados Unidos? '. La enseñanza universitaria en Estados Unidos tiene otros problemas. Pero ése, no; ojalá fuéramos tan escrupulosos como ellos a la hora de premiar el mérito. El propio sistema hace imposible llenar un departamento de discípulos y amiguetes... Entre otras cosas, porque les va la supervivencia financiera en ello'.


El 'nerd' 


César García continúa por esa línea: 'En la vida americana, el equivalente del empollón seria el 'nerd', un término estereotipado que se utiliza para el chico que obtiene buenos resultados académicos pero quizás es un inadaptado social o poco agraciado físicamente.


Sin embargo, en Estados Unidos la expectativa de la gente es que, en último término, el mundo será de los 'nerds' y que estos pueden acabar siendo 'cool'. Ahí tienes los ejemplos de Obama o Bill Gates. En España, el ejemplo del empollón es Mariano Rajoy, denigrado con frecuencia por ser 'un registrador de la propiedad''.


Entonces, ¿cuál es el problema? '. A mi me parece que la existencia de esta cultura de la anti-excelencia tiene que ver con factores culturales antropológicos y también, digamos, de la cultura política', explica García. 'Respecto a los primeros, yo diría que surge como salvaguarda del individuo en una cultura que tiene aversión al riesgo y donde falta confianza entre las personas. Ser excelente, en el fondo, implica asumir algún tipo de riesgo a cambio de una recompensa que puede llegar o no de la misma forma que requiere de un reconocimiento de otros individuos ya que la excelencia tiene un componente subjetivo. Buscar la excelencia supone asumir riesgos y poner a prueba la frágil confianza que tenemos en el juicio de los demás, lo cual en nuestra cultura se antoja complicado.


'También pienso', concluye García, 'que el igualitarismo propio del pensamiento socialdemócrata español, que ha hecho creer a la gente que la igualdad es un fin en sí mismo y no un punto de partida para que las personas, las cuales no son iguales ni mucho menos, cultiven y desarrollen sus capacidades y, si es preciso, marquen diferencias. Curiosamente, en el deporte sí admitimos la diferencia'.




lunes, 6 de febrero de 2012

Una más de la familia


Remedios Falaguera
Diplomada en Magisterio por Edetania (Valencia) y en Periodismo por la Universidad Internacional de Cataluña (UIC).

        “¡Es una cosa de primera importancia el trabajo en el hogar! Por lo demás, todos los trabajos pueden tener la misma calidad sobrenatural: no hay tareas grandes o pequeñas; todas son grandes, si se hacen por amor. Las que se tienen como tareas grandes se empequeñecen, cuando se pierde el sentido cristiano de la vida. En cambio, hay cosas, aparentemente pequeñas, que pueden ser muy grandes por las consecuencias reales que tienen”. San Josemaría Escrivá.

         Llevo años buscando una oportunidad para agradecer públicamente el trabajo profesional de las empleadas de hogar. Y hoy, días después de que mi gran colaboradora, mi gran aliada, y mi gran amiga, nos haya dejado para ir a descansar al cielo, considero un deber de justicia y gratitud reconocer el valor que tiene esta profesión del trabajo doméstico. Ella está en el cielo y Dios con ella. Ha servido a los demás hasta la última gota de su vida, exprimida como un limón, atenta siempre a quienes más la necesitaban, con lealtad y alegría, sin guardarse nada para sí misma.

         Estoy convencida de que el Señor al verla llegar le susurró al oído con una gran sonrisa: "Está bien, sierva buena y fiel, puesto que has sido fiel en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor".

         Es verdad que el trabajo en el hogar esta poco reconocido y valorado socialmente. Pero es “un oficio —solía decir San Josemaría Escrivá— de trascendencia muy particular, porque se puede hacer con él mucho bien o mucho mal en la entraña misma de las familias”. Es más, añadía: “A través de esa profesión —porque lo es, verdadera y noble— influyen positivamente no sólo en la familia, sino en multitud de amigos y de conocidos, en personas con las que de un modo u otro se relacionan, cumpliendo una tarea mucho más extensa a veces que la de otros profesionales”.

         Decía Juan Pablo II a cinco mil empleadas de hogar el 29 de abril de 1979: “Vuestro trabajo de colaboradoras familiares: ¡No es una humillación vuestra tarea, sino una consagración!” Y añadía: “Efectivamente, vosotras colaboráis directamente a la buena marcha de la familia; y ésta es una gran tarea, se diría casi una misión, para la que son necesarias una preparación y una madurez adecuadas, para ser competentes en las diversas actividades domésticas, para racionalizar el trabajo y conocer la psicología familiar, para aprender la llamada “pedagogía del esfuerzo”, que hace organizar mejor los propios servicios, y también para ejercitar la necesaria función educadora. Es todo un mundo importantísimo y precioso que se abre cada día a vuestros ojos y a vuestras responsabilidades”.

         Y tengo que reconocer que debido a mi situación personal, familiar y profesional, unas temporadas más otras menos, siempre las he necesitado a mi lado como pieza fundamental para mover el engranaje con el que la casa y todos los que vivimos en ella funcionamos a la perfección.

         No solo porque con su ayuda en el orden, limpieza y organización de mi hogar han contribuido a crear un ambiente acogedor y agradable fundamental para la convivencia; ni porque —gracias a Dios—, he podido contar con su ayuda y su apoyo necesario, indispensable e impagable en todas y cada una de las tareas que conllevan el cuidado y educación de mis hijos.

         Más bien, porque gracias a ellas, durante años, he podido dedicar parte de mi tiempo a lo que más me gusta en el mundo: mi familia, mis amigos y mi trabajo. Y esto, que no es poco, les hace merecedoras del título: “una más de la familia”.

        ¡Por eso, hoy —como decía Juan Pablo II con el que me identifico—, va mi aplauso a todas las mujeres comprometidas en la actividad doméstica y a vosotras, colaboradoras familiares, que aportáis vuestro ingenio y vuestra fatiga para el bien de la casa!”