miércoles, 28 de enero de 2009

martes, 27 de enero de 2009

Versión española de la fábula de la "La cigarra y la hormiga"


Versión clásica:

 
La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante.
Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno.
La cigarra piensa que la hormiga es tonta y se pasa el verano haciendo turismo, bailando y de juerga. 
Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.
La cigarra tiritando y sin comida, muere de frío.
-FIN-


Versión española:

La hormiga trabaja a brazo partido todo el verano bajo un calor aplastante.
Construye su casa y se aprovisiona de víveres para el invierno.
La cigarra piensa que la hormiga es tonta, y se pasa el verano haciendo turismo, bailando y de juerga.
Cuando llega el invierno, la hormiga se refugia en su casita donde tiene todo lo que le hace falta hasta la primavera.
 
Un día, tiritando a la salida de un bar de copas, la cigarra organiza con la Sexta una rueda de prensa en la que se pregunta ¿por qué la hormiga tiene derecho a vivienda y comida cuando quiere, cuando ella tiene frío y hambre? 
 
Cuatro, las cadenas de TV estatales y
la cadena SER, organizan un programa en vivo, en el que la cigarra sale pasando frío y calamidades, y a la vez muestran extractos del video de la hormiga calentita en su casa y con comida en la mesa.
 
Los españoles se sorprenden de que en un país tan moderno como el suyo, dejen sufrir a la pobre cigarra, mientras que hay otros viven holgadamente. Las asociaciones contra la pobreza se manifiestan delante de la casa de
la hormiga. TV1 transmite en directo la protesta.
 
Los periodistas de El País y El Periódico escriben una serie de artículos, en los que cuestionan cómo la hormiga se ha enriquecido a espaldas de la cigarra, e instan al Gobierno de Zapatero a que en solidaridad, le aumente los impuestos de la hormiga. 
 
Respondiendo a las encuestas de opinión, el Gobierno elabora una ley sobre la igualdad económica, en la que califica a la hormiga como una rémora del franquismo, y promueve en el Congreso, una ley antidiscriminación, con carácter retroactivo contra las hormigas.
 
Ian Gibson publica su libro: " Las hormigas y el franquismo", que el Gobierno incluye en la asignatura de Educación para la Ciudadanía.
 
Los impuestos de la hormiga han sido aumentados, y además le llega una multa porque no contrató a la cigarra como ayudante en verano, y eso además se tipifica como que "produjo a la cigarra un maltrato psicológico".
 
Garzón embarga la casa de la hormiga, ya que ésta no tiene suficiente dinero para pagar la multa y los impuestos.
 
La hormiga se va de España.
 
'Está Pasando' de Tele 5, hace un reportaje donde sale la cigarra con sobrepeso, porque ya se ha comido casi todo lo que había en la casa de la hormiga, mucho antes de que llegue
la época.
 
La
antigua casa de la hormiga se ha convertido ahora en un albergue social para cigarras, pero la casa se deteriora rápidamente, porque nadie hace nada para mantenerla en buen estado.
 
Al Gobierno se le reprocha no poner los medios necesarios, por lo que Rubalcaba y Garzón, ponen en marcha una comisión de investigación que costará 10 millones de euros.
 
Zerolo y sus amigos se manifiestan por Chueca en solidaridad con las cigarras homosexuales, lesbianas y transexuales.
 
Entretanto la cigarra muere de una sobredosis de cocaina.
 
La Cope y Telemadrid comentan el fracaso del Gobierno para intentar corregir el problema de las desigualdades sociales.
 
La Cadena SER, EL PAIS e Iñaki Gabilondo dicen que la culpa de todo es de Aznar, Bush, Irak, Franco y la Falange.
 
La antigua casa de la hormiga, ha sido ya ocupada por una banda de arañas marroquíes inmigrantes, y el Gobierno se felicita en la TV, por la "pluralidad cultural de España, ejemplo del éxito de
la "Alianza de Civilizaciones ".
 
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. 

 

lunes, 26 de enero de 2009

El sexo más seguro

Promover entre adolescentes y jóvenes una conducta sexual sana y responsable es una de las estrategias principales para frenar el sida. Con este objetivo, un equipo de especialistas españoles ha elaborado una guía dirigida a adolescentes [1], en forma de preguntas y respuestas. Publicada por la Fundación Investigación y Educación en Sida, la guía se presentó el Día Mundial del Sida (1 de diciembre) del año pasado, y ha vuelto a atraer la atención del público con ocasión de recientes comentarios críticos publicados por el diario El País. Ofrecemos un extracto del texto original, con algunas de las cuestiones más acuciantes que se plantean (www.aceprensa.com).

Si se utilizan drogas ¿hay peligro de infectarse por el VIH?
Sólo las drogas inyectadas se asocian con transmisión del VIH [virus de la inmunodeficiencia humana] por intercambio del material de inyección. Sin embargo, el consumo de drogas en general, entre otros efectos, provoca desinhibición y falta de autocontrol en la persona. Esta circunstancia puede conducir a situaciones que faciliten la infección por VIH, como mantener relaciones sexuales de riesgo.

¿Y el alcohol?
El alcohol no puede considerarse una droga, pues un consumo moderado del mismo no provoca dependencia, a diferencia de las verdaderas drogas, o incluso el tabaco.

No obstante, el consumo excesivo de alcohol de forma continua (bebedores crónicos) o esporádica (bebedores de fin de semana) puede ocasionar una dependencia tan grave como cualquier droga. Además, durante los episodios de abuso de alcohol, la conocida borrachera, se puede perder el control e incurrir en situaciones de riesgo para adquirir la infección por VIH.

La sexualidad no es un juego

¿Debo tener cuidado a la hora de plantearme la vida sexual?

Es indudable. Te doy un dato: a nivel mundial el 80% de las 14.000 nuevas infecciones por VIH que por término medio hay cada día, ocurren por relaciones heterosexuales. (…)

La sexualidad es un aspecto fundamental e íntimo de la persona, no algo añadido a la persona que podamos manipular a nuestro gusto. La sexualidad no debe entenderse sólo como genitalidad. Somos personas sexuadas, hombres o mujeres, y "jugar" con la sexualidad es "jugar" con nuestra intimidad. Debemos plantearnos la vida sexual no como algo exclusivamente lúdico, como a veces proponen algunos, sino como un aspecto de nuestra vida en el que ponemos en juego todo lo que somos: salud, afectos, valores, felicidad, futuro... Como ves, hay mucho más en juego que infectarte por el VIH.

¿Cómo hemos llegado a esta situación, si el preservativo dicen que previene el sida?
A pesar de la insistencia de algunos en el mismo mensaje ("ponte el preservativo"), la pandemia del sida crece rápidamente, con una estimación de más de 5 millones de nuevos infectados sólo en el año 2007. No basta hablar del preservativo para combatir la transmisión del VIH.

En primer lugar, el preservativo constituye sólo una medida de eficacia limitada, aproximadamente del 80%. Cuando se propone como segura se corre el riesgo de que la población se confíe, incremente las conductas de riesgo, y se acabe por perder incluso la eficacia preventiva de la medida propuesta. Es algo así como si ahora nos dijeran que no es necesario cumplir con las normas de circulación, que basta con usar el cinturón de seguridad. ¿Qué crees que pasaría con los accidentes de tráfico? (…)

¿Cuál es la mejor forma de prevenir la transmisión sexual del VIH?
Del mismo modo que se evitan otros riesgos habitualmente, esto es, siendo responsable con lo que uno hace. Es cierto, sin embargo, que para ser responsable hay que estar bien informado. Está científicamente demostrado que la transmisión de enfermedades depende de tres factores: A, el tiempo que se está expuesto al agente infeccioso; B, el número de exposiciones diferentes al mismo; y C, el riesgo de adquirir el agente infeccioso en cada contacto.

La mejor prevención

¿Cómo se aplican estas variables a la prevención del sida?

A: cuanto más precoz sea una persona en iniciar las relaciones sexuales, más tiempo hay para infectarse. Además, lo habitual es que si se mantienen relaciones sexuales en la adolescencia sea más fácil que se incurra en situaciones de riesgo, como tener contactos sexuales esporádicos, o varias parejas diferentes.

B: a mayor número de contactos sexuales con personas diferentes, más posibilidad hay de que alguna esté infectada por el VIH y nos contagiemos. En este sentido, fíjate que se da cierto grado de selección natural: las personas promiscuas suelen tener relaciones con otras personas promiscuas, por lo que los riesgos de infectarse por el VIH se concentran.

C: por último el riesgo de transmitir o infectarse por el VIH se incrementa si se padece alguna infección genital simultáneamente, lo que no es raro en personas promiscuas. Es el caso de la sífilis, enfermedad de la que tenemos actualmente un número creciente de casos.

¿Cómo aplico esto a mi vida?
A: piensa dos veces cuándo y con quién quieres empezar tu vida sexual. Ten en cuenta que con esa persona vas a compartir lo más intimo de ti mismo. Junto con tu cuerpo, le deberías entregar tu afecto más sincero y tu proyecto personal. Deberías querer para esa persona lo que quieres para ti. (…)

B: si ya has encontrado a la persona de tu vida, con la que quieres compartir todo, enhorabuena. Como seguro que deseas lo mejor para él o ella, tienes que valorar la estabilidad y fidelidad en vuestra relación. Por eso, no se entendería que tuvieras contactos sexuales con otras personas diferentes, y que pusieras en peligro la salud de la persona a la que de verdad quieres. Valora la fidelidad mutua como una forma fundamental de preservar la salud y felicidad de tu pareja. Si te has equivocado en este aspecto, no lo dudes, aún estás a tiempo de cambiar.

C: por último, si a pesar de lo anterior, decides mantener relaciones sexuales con diferentes personas, solo cabe recomendarte que lo pienses de nuevo. La sexualidad es mucho más que genitalidad. En los humanos, a diferencia de los animales, el celo está subordinado a la razón. En cualquier caso, lo más que puedo decirte es que te protejas y recurras al preservativo.

La estrategia ABC

Todo lo anterior ¿está demostrado científicamente?

La propuesta que te acabo de explicar se llama estrategia ABC, basada en los puntos que ya hemos comentado. De forma simple, A por abstinencia, B por fidelidad ("be faithful" en inglés) y C por condón (preservativo), aunque ya has visto que hay mucho más detrás de cada letra. Este mismo programa ha sido defendido por 140 expertos en VIH/sida de 36 países de los 5 continentes como la mejor forma para prevenir el contagio sexual del sida. Estas recomendaciones se publicaron en el año 2004 en The Lancet, una de las revistas médicas de más prestigio [2].

Esta estrategia ha dado resultados muy satisfactorios en algunos países de África, por ejemplo, en Uganda [3]. Desde que se aplica el ABC se ha pasado del 31% de nuevas infecciones por VIH en 1990 al 6% en 2000. Además, las campañas basadas en el ABC han sido muy bien aceptadas por la población: se incrementó del 31% al 56% la proporción de jóvenes que retrasaron las relaciones sexuales, y se redujo del 39% al 11% la proporción de ellos que tenían múltiples contactos sexuales. El éxito es tal que la estrategia ABC se está aplicando en otros países, entre ellos Estados Unidos.

A lo mejor en esta estrategia del ABC, resulta que lo más importante es la C, esto es, el uso del preservativo.
Hay varias evidencias de que esto no es así, y que es mucho más eficaz para prevenir la infección por VIH la abstinencia (A) y la fidelidad (B), que la promoción del uso de preservativos (C).

Por un lado, aunque A y B no sean aplicadas a la perfección, la adopción al menos parcial de dichas medidas puede tener un profundo impacto sobre la epidemia. Existen modelos estadísticos que indican que una reducción en el número de parejas sexuales frena la transmisión del VIH de forma más eficaz que el uso del preservativo. Así se ha demostrado en el caso de Uganda, donde se aplica el ABC y las nuevas infecciones por VIH se han reducido, en comparación con otros países donde sólo se aplica C y las cifras de sida suben.

Dónde está el riesgo

¿Qué es eso del sexo seguro?

En medicina, como en otras tantas facetas de la vida, no hay nada seguro, en todo caso será de bajo riesgo. Transmitir la idea de que el sexo con preservativo es seguro, aparte de falso, puede ser peligroso. Lo que en realidad ocurre es que se transmiten mensajes que banalizan la sexualidad, la reducen a algo puramente lúdico, cuando es un aspecto de la persona mucho más rico. En el fondo, se carece de argumentos para animar a la fidelidad y se puede animar a la población a ser promiscua, al modo animal. Mientras que la sexualidad en los seres humanos forma parte del amor y busca el bien de la pareja, en los animales el acto sexual viene condicionado en buena parte por la fisiología hormonal, y busca perpetuar la especie.

En Uganda se ha demostrado que promover sólo el preservativo sin otros mensajes educativos provoca que se tengan más contactos sexuales de riesgo. En cambio, si se explica la conveniencia de la abstinencia y la fidelidad en la pareja, el preservativo cumple su función reduciendo el riesgo en las personas que deciden seguir siendo promiscuas. El resto ha evitado el riesgo mucho antes.

¿Cuáles son las conductas sexuales de riesgo típicas?
(…) Los problemas de salud derivados de conductas sexuales de riesgo pueden condicionar la vida de las personas. Se conocen las siguientes situaciones de riesgo:

— Sexualidad precoz. Suele asociarse a una mayor probabilidad de adquirir enfermedades de transmisión sexual, como el virus del papiloma humano, la gonococia, la hepatitis B o el sida.

— Promiscuidad sexual. La multiplicidad de parejas, ya sea de forma encadenada o todas a la vez, supone un mayor riesgo de infección por los agentes de transmisión sexual. Por otro lado, la promiscuidad sexual dificulta en gran medida entender y vivir la entrega que requiere el amor. La inestabilidad emocional asociada es frecuentemente un obstáculo para que la persona encuentre la felicidad. No deja de ser cierto que en el fondo todos buscamos un amor para toda la vida.

— Conductas homosexuales. Estudios científicos ponen de manifiesto que homosexualidad y heterosexualidad no son equiparables desde el punto de vista de la salud. Las personas que tienen relaciones homosexuales tienden a ser más promiscuas, con los problemas físicos y emocionales que eso supone. (…)

¿Qué pasa con los homosexuales y el VIH?
Las personas con conductas homosexuales, casi exclusivamente los varones, fueron un grupo muy afectado por el sida en el inicio de la epidemia. La alarma inicial conllevó que estos sujetos redujeran en un primer momento las situaciones de riesgo drásticamente; esta reacción frenó la expansión del sida entre homosexuales. Sin embargo, en los últimos años asistimos a un rebrote de nuevas infecciones entre varones que tienen relaciones homosexuales. Se piensa que se ha perdido el miedo a la infección, en parte gracias a la disponibilidad de los antirretrovirales.

Los varones homosexuales son una diana especial del VIH por dos razones. En primer lugar, por su promiscuidad generalmente elevada, lo que entraña un mayor riesgo de contacto con personas infectadas. En segundo lugar, porque el tipo de relaciones sexuales es más traumático, sobre todo las anales, con una mayor posibilidad de exposición a sangre contaminada.

¿Qué eficacia tiene el tratamiento frente al VIH?
La eficacia del tratamiento frente al VIH es alta, sobre todo si se comienza a tiempo y el enfermo lo toma de forma adecuada. En estas condiciones muchos enfermos pueden llevar una vida prácticamente normal, salvo por el hecho de tener que tomar pastillas a diario y padecer algunos efectos secundarios. Además, es necesario seguir rigurosamente el tratamiento para que éste sea eficaz a largo plazo. El olvido de apenas el 10% de las tomas facilita que el VIH se haga resistente a los antirretrovirales, y entonces la medicación deja de ser eficaz. Es cierto que actualmente se dispone de fármacos de recambio, pero las alternativas no son ilimitadas.

(…) En España estas medicaciones no se venden en las farmacias de la calle, sino que, una vez efectuada la visita con el médico, se dispensan sin ningún coste para el enfermo en el mismo hospital. El Sistema Nacional de Salud costea al 100% el tratamiento de la infección por VIH, que oscila de promedio entre 600 y 1.000 euros por paciente y mes.


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NOTAS
[1] Dr. Pablo Labarga, Dr. Jesús Troya, Dr. Pablo Barreiro, Dr. Juan González-Lahoz, Dr. Vicente Soriano, Adolescentes frente al sida: Preguntas con respuestas, Fundación Investigación y Educación en Sida, Madrid (2007), 53 págs. Distribución gratuita; se puede solicitar ejemplares a fblancodoc@gmail.com.
[2] Cfr. Aceprensa, 1-12-2004: "Un consenso internacional para prevenir la transmisión sexual del VIH".
[3] Cfr. Aceprensa, 2-04-2003: "El sida se frena en Uganda gracias a cambios de conducta".Una historia del Premio Nobel de Literatura









domingo, 25 de enero de 2009

Carta de una madre


Querido hijo:

Te pongo estas líneas para que sepas que estoy viva. Te escribo despacio porque sé que no puedes leer deprisa. Si recibes esta carta es porque te llegó, si no avísame y te la mando de nuevo. No vas a reconocer la casa, nos mudamos. Tu padre leyó que según las estadísticas, la mayoría de los accidentes ocurren a 1 kilómetro de la casa, así que nos hemos mudado más lejos (a 2 kilómetros). El lugar es lindo; tiene una lavadora; no estoy segura si funciona o no, ayer metí la ropita, baje la cadena y no he vuelto a ver la ropa desde entonces.

El clima no es tan malo, la semana pasada solo llovió dos veces; la primera vez por 3 días y la segunda por 4 días. Fíjate que tu padre dice que no hay mejor clima que el de acá, la otra noche la temperatura fue de 0º, así que no hizo ni frío, ni calor.

La chaqueta que querías, tu tío Pepe dijo que si la mandábamos con los botones puestos pesaría demasiado y el envío seria muy costoso, así que le quitamos los botones y los pusimos en el bolsillo.

Ah!, al fin enterramos a tu abuelo; encontramos su cadáver con lo de la mudanza, estaba en el armario desde el día en que nos ganó a jugar al escondite. Te cuento que el otro día hubo una explosión de la cocina a gas y tu padre y yo salimos disparados por el aire y caímos fuera de la casa; que emoción, era la primera vez que tu padre y yo salíamos juntos en muchos años.

El médico vino a la casa y me puso un tubito de vidrio en la boca y me dijo que no la abriera durante 10 minutos; tu padre ofreció comprarle el tubito. Sobre tu padre, ¡qué orgullo!, te cuento que tiene un buen trabajo; tiene cerca de 500 personas debajo de él; es el que corta el césped en el cementerio.

Tu hermana Julia, la que se casó con su marido, parió pero como todavía no se de que sexo es, no si decirte si eres tío o tía. Si el bebe es una niña, tu hermana va a nombrarla como yo: "Mamá".

Tu hermana Pilar también está embarazada, tiene 5 meses pero tu padre le preguntó si ella estaba segura que era de ella. Tu sabes, en estos tiempos mejor asegurarse bien. No vaya a tener que cargar con el hijo de otra.

Tu primo Paco se casó y resulta que le reza todas las noches a la esposa porque es virgen. A quien nunca más hemos visto por acá es al tío Venanzio, el que murió el año pasado.

El que nos tiene preocupados es tu perro el Puky, se empeña en perseguir a los coches que están parados. ¿Recuerdas a tu amigo Clodomiro? Ya no esta más en este mundo; su padre murió hace 2 meses y pidió ser enterrado en el lago; pobre Clodomiro; murió cavando la fosa en el fondo del lago.

Perdona la mala letra y las faltas de hortografía, pero me e canzado de hescribir y ahora le estoy dictando a tu padre y ya sabes como es de bruto. Ah, te cuento, el otro día el tonto de tu hermano Juancho cerró el coche y ¡dejó las llaves adentro!, tuvo que ir hasta la casa por el duplicado para poder sacarnos a todos del auto.

Bueno hijo, no te pongo mi dirección en la carta porque no la sé. Resulta que la última familia que vivió por aquí, se llevo los números para no tener que cambiar de domicilio.

Si ves a doña Remedios, dale saludos de mi parte; si no la ves, no le digas nada. Tu madre que te quiere,

María de los Dolores.

P.D. Te iba a mandar dinero, pero ya había cerrado el sobre.





lunes, 29 de diciembre de 2008

LA FAMILIA, ESCUELA DE HUMANIDAD


Nota de los Obispos de la Subcomisión
para la Familia y la Defensa de la Vid
28 de diciembre de 2008

«La familia formadora de los valores humanos y cristianos». Este es el tema elegido para el sexto encuentro mundial de las familias que tendrá lugar en México del 14 al 18 de enero. El hilo conductor de este encuentro hace referencia a la familia como el camino que conduce al hombre a una vida en plenitud. Unidos a esta idea fundamental nos disponemos a celebrar la fiesta de la Sagrada Familia con el siguiente lema: «La familia, escuela de humanidad y transmisora de la fe».

I. ESCUELA DE HUMANIDAD

a) Aprender a recibir el amor
«La familia es escuela del más rico humanismo»(1). Estas palabras del Concilio Vaticano II presentan a la familia como la morada donde el hombre aprende a ser hombre. Se trata, por tanto, del lugar en el cual se desarrolla la primera y más fundamental ecología humana, el ámbito natural y adecuado para que pueda desarrollarse el aprendizaje de lo verdaderamente humano. Así lo descubrimos a la luz de la Revelación del Hijo de Dios que elige la Sagrada Familia para crecer en su humanidad.

En el hogar familiar la persona reconoce su propia dignidad. Lejos de cualquier criterio de utilidad, en su familia el hombre es amado por sí mismo y no por la rentabilidad de lo que hace. Más allá de lo que pueda aportar por sus posesiones o por sus capacidades físicas, técnicas, intelectuales o las propias de su personalidad, la persona no es un medio al servicio del interés de otros; es un fin absoluto, amada por sí misma, de un modo fiel que permanece en el tiempo incluso con sus propias debilidades.

b) Aprender a acoger y acompañar la vida

La familia es el santuario de la vida donde cada miembro es reconocido como persona humana desde su concepción hasta su muerte natural y aprende a custodiar la vida en todos los momentos de su historia. La misión de acoger y acompañar la vida es una labor permanente de la familia. Sin embargo, esta misión adquiere una relevancia singular en este momento en que muchas familias son afectadas dramáticamente por la crisis económica y, sobre todo, cuando han sido anunciadas reformas legislativas que ponen en peligro la vida naciente y terminal: el aborto y la eutanasia.

• En la familia, escuela de solidaridad, compartimos los bienes y sostenemos fraternalmente a los miembros más necesitados. Y es en el hogar familiar donde, frente a la posesión de muchos bienes materiales inducida por un consumismo desmedido, aprendemos lo que es verdaderamente importante: el amor.

• En la familia se percibe que cada hijo es un regalo de Dios otorgado a la mutua entrega de los padres, y se descubre la grandeza de la maternidad y de la paternidad. El reconocimiento de la vida como un don de Dios nos urge a pedir que no se prive a ningún niño de su derecho a nacer en una familia, y que toda madre encuentre en su hogar, en la Iglesia y en la sociedad las ayudas necesarias para tener y cuidar a sus hijos.

• En la familia y en la comunidad cristiana se encuentra la razón para vivir y seguir esperando. Todos, incluidos los que sufren por enfermedad, soledad o falta de esperanza, pueden hallar en la familia y en la Iglesia la certeza de ser amados, y sobre todo la convicción del amor único e irrepetible de Dios que permanece más allá del pecado y de la muerte: «la verdadera, la gran esperanza del hombre que resiste a pesar de todas las desilusiones, sólo puede ser Dios, el Dios que nos ha amado y que nos sigue amando “hasta el extremo”, “hasta el total cumplimiento” (cf. Jn 13,1; 19,30)»(2).

c) Aprender a dar la propia vida

A través de las relaciones propias de la vida familiar descubrimos la llamada fundamental a dar una respuesta de amor para formar una comunión de personas. De esta manera, la familia se constituye en la escuela donde el hombre percibe que la propia realización personal pasa por el don de sí mismo a Cristo y a los demás, como advierte el Señor en el Evangelio: «porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará»(3). El eco de estas palabras del Señor resuenan en la enseñanza del Concilio Vaticano II: «el hombre, única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás»(4).

II. TRANSMISORA DE LA FE

La primera manifestación de la misión de la familia cristiana como iglesia doméstica es la transmisión de la fe(5).

La experiencia del amor gratuito de los padres que ofrecen a los hijos la propia vida de un modo incondicionado, prepara para que el don de la fe recibido en el bautismo se desarrolle adecuadamente. Se dispone así a la persona para que pueda conocer y acoger el Amor de Dios Padre manifestado en la entrega de su Hijo, y construir la vida familiar en torno al Señor, presente en el hogar por la fuerza del sacramento del matrimonio.
E

n la familia cristiana descubrimos que formamos parte de una historia de amor que nos precede, no sólo por parte de los padres y abuelos sino, de un modo más fundamental, por parte de Dios según se ha manifestado en la historia de la salvación.

En la familia cristiana se descubre la fe como una verdad en la que creer, la verdad del Amor de Dios que implica la respuesta de toda la persona. Encontramos así la vocación propia de todo hombre, la llamada a entregar a Dios la propia vida.

En el hogar cristiano se descubre la fe como verdad que se ha de celebrar introduciendo a cada miembro en la vida de los sacramentos que acompañan los acontecimientos más fundamentales de la historia familiar. De un modo central la Eucaristía, porque hace presente la entrega esponsal de Cristo en la Cruz y enseña e impulsa a dar la vida por amor incluso en los momentos de dificultad o sufrimiento.

En la familia cristiana se descubre la fe como una verdad que se ha de vivir y, por lo tanto, que se ha de practicar en la vida, orientando y configurando la actuación concreta de cada miembro de la familia.

III. CONCLUSIÓN

Que la familia se constituye en la primera y más fundamental escuela de aprendizaje para ser persona es un hecho originario y, por lo tanto, insustituible. Así lo descubrimos a la luz del misterio del nacimiento del Hijo de Dios que contemplamos en la Navidad. La familia es el lugar elegido por Jesucristo para aprender a ser hombre: “el niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él”(6); es el reflejo en la tierra del misterio de Comunión eterna que Él vive en el seno de la Santísima Trinidad.

Rogamos a la Sagrada Familia que el encuentro mundial de las familias suponga una fuerte efusión del Espíritu para que Cristo sea la piedra angular sobre la que se construye el hogar cristiano. Nuestra oración se dirige especialmente a las madres que encuentran serias dificultades para dar a luz a sus hijos, a los ancianos y enfermos que ven mermada su esperanza y a los hogares que están sufriendo los efectos de la actual situación económica.

Rogamos también por los frutos de la especial celebración de la fiesta de la Sagrada Familia que por segunda vez tendrá lugar este año en Madrid con la intervención del Papa a través de la televisión.

Que el hogar de Nazaret sea la luz que guíe la vida de nuestras familias para que sean escuelas de humanidad y transmisoras de la fe.



NOTAS

(1) Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo de hoy Gaudium et spes, 52.
(2) Benedicto XVI, Spe salvi, 27.
(3) Lc 9, 24.
(4) Gaudium et spes, 24. De esta manera, la familia es la escuela en la que se forja la libertad orientada por la verdad del amor: «la libertad se fundamenta, pues, en la verdad del hombre y tiende a la comunión» (Veritatis splendor, 86).
(5) Cf. Conferencia Episcopal Española, Directorio de la pastoral familiar de la Iglesia en España, 66.
(6) Lc 2, 40



domingo, 28 de diciembre de 2008

Nota de los Obispos de Andalucía ante el proceso de la muerte


Promover o permitir la muerte

La Iglesia, no cesa de proclamar el “Evangelio de la Vida”. Son innumerables las personas y las instituciones de la Iglesia dedicadas a los enfermos y ancianos necesitados del calor humano y de la asistencia necesaria hasta el último momento de la vida. Hoy como siempre, la Iglesia quiere llevar el amor y la misericordia a cuantos sufren y padecen una enfermedad incurable, viéndose paulatinamente abocados a un proceso irremisible e inminente de muerte natural.

I.- A favor de la muerte buena y digna
El sentido de la muerte se ilumina a la luz del destino trascendente del hombre, que la razón intuye planteando la pregunta por el sentido del dolor y de la muerte. La muerte y la resurrección de Jesús iluminan el sentido del dolor, desvelan la victoria definitiva de la vida sobre la muerte, llenando el corazón inquieto del hombre de esperanza.

Morir con dignidad es parte constitutiva del derecho a la vida y significa vivir humanamente la propia muerte. La muerte no es un fenómeno pasivo que ocurre en nosotros y frente al cual no podemos hacer nada. La muerte es un acto humano en el que la libertad puede intervenir de alguna manera. La muerte no es sólo un acto médico. Es además un acontecimiento personal y social.

La importancia y el significado de la muerte exigen una fundada reflexión, que la integre en el misterio de la vida y busque su dignidad en el marco de un humanismo que sea fiel a la verdad del ser humano. En este sentido, a la luz de la razón e iluminados por la fe, cumplimos el deber pastoral de recordar a los sacerdotes, a los católicos y cuantos quieran escuchar con la mejor voluntad la voz de la Iglesia, siempre en favor del hombre y de su dignidad. Con ello, deseamos contribuir al bien de las personas y de la sociedad ante el deber de promover la vida hasta su muerte natural y de recorrer el camino de la humanización del morir.

II.- Una luz antropológica
Cristo, en efecto, revela en su vida, muerte y resurrección el sentido y el misterio del ser humano y su dignidad, que ya la razón descubre en la inquietud permanente del corazón que aspira a la vida sin fin y la felicidad plena, orientando su vocación trascendente. La dignidad del hombre tiene su fundamento último en haber sido creado a imagen y semejanza de Dios, su Creador (cf Gn 1,26-27). Por eso, la vida humana vale por sí misma.

Todo hombre representa una novedad, es único e irrepetible. La vida es un bien fundamental del hombre que no está a su disposición. La vida humana vale por sí misma, tiene una dignidad y un valor que le acompaña siempre. No es un objeto, es siempre un don del Creador.

El hombre es un ser relacional. La vida humana, además de su vertiente individual y personal, también tiene otra social de innegable trascendencia. Ninguna persona es totalmente autónoma. La vida humana no sólo es un bien personal, sino también un bien social, de tal forma que atentar contra la vida supone una ofensa a la justicia.

III.-Principios de humanización del proceso de la muerte

1.- La dignidad de la persona no se funda nunca en la calidad de vida ni en el bienestar de que pueda disfrutar, ni tampoco en su utilidad social, sino que reside en el propio ser y condición de la persona. La calidad de vida no se debe concebir en función de una propiedad o característica de la persona, ya que todas las vidas humanas tienen igual valor. Todas las personas son igualmente dignas y, dicha dignidad, la tienen a lo largo de toda su vida. La dignidad no se corresponde con la mera percepción subjetiva del valor que uno se pueda dar a sí mismo ni del valor que los demás puedan concederle, sino que se funda en el carácter personal del ser humano, que le dota de libertad y capacidad de juicio y decisión responsable para el bien y el mal, dando alcance moral a sus actos.

2.- La eutanasia entendida como una acción u omisión con la intención de anticipar la muerte, así como una opción voluntaria, consciente y libre de suicidio es una ofensa a la propia dignidad de la persona. El principio de autonomía nunca puede justificar la supresión de la vida propia o ajena. La autonomía exige la responsabilidad del individuo, que es libre para hacer el bien según la verdad de su existencia; ésta afirma que la vida la ha recibido como un don y no es dueño absoluto de la misma.

Se puede hablar de eutanasia activa y de eutanasia por omisión, según se trate de una intervención para anticipar la muerte (una inyección letal) o de la privación de una asistencia todavía válida y debida. La eutanasia pasiva no se puede confundir con la eutanasia por omisión, son realidades distintas. A veces es necesario ser pasivo, es decir, no llevar a cabo intervenciones desproporcionadas, pero no es lícito omitir los cuidados debidos. El rechazo de un tratamiento proporcionado, ordinario y eficaz, en nombre de la autonomía del paciente es siempre un atentado a la vida.

3.- Ante la cercanía de una muerte inevitable e inminente, es lícito tanto al enfermo como a sus deudos o personas responsables por parentesco o ley decidir en conciencia sobre la conveniencia de renunciar a terapias inútiles y desproporcionadas que aumentan el sufrimiento y sólo consiguen prolongar artificialmente una agonía sin esperanza. Se ha de procurar hacer disponibles las terapias proporcionadas sin utilizar ninguna forma de ensañamiento u obstinación terapéutica.

Dado que existe gran diferencia ética entre «provocar la muerte», que rechaza y niega la vida y «permitir la muerte inevitable», que, en cambio, acepta su fin natural, es ético, ante tratamientos fútiles e inútiles, limitar el esfuerzo terapéutico, que no se identifica con la eutanasia por omisión.

También se ha de tener claro que el enfermo en estado vegetativo, en espera de su recuperación o de su fin natural, tiene derecho a una asistencia sanitaria básica. La suministración de agua y alimento, incluso cuando hay que hacerlo por vías artificiales hay que considerarlo ordinario y proporcionado, salvo en casos excepcionales de incapacidad de asimilación que haría inútil su suministro.

4.- Tratamiento del dolor y cuidados paliativos. Es necesario instaurar terapias paliativas que tengan en cuenta el derecho de todo enfermo a no sufrir inútilmente. Por ello, hay que garantizar el tratamiento contra el dolor y los síntomas que acompañan a la enfermedad incurable. Asimismo, no es lícito moralmente privar al enfermo de una atención espiritual que le lleve a encontrar la serenidad y la paz que le ofrece la fe máxime, si el enfermo es una persona bautizada que en ningún momento ha renunciado explícitamente a los auxilios espirituales de la fe, lo que vale además para las personas que profesen otra religión.

Se debe tutelar la autonomía y el respeto de la dignidad, satisfaciendo el derecho a ser informado, a conocer la verdad y a participar en las decisiones que afecten a los cuidados que se le han de aplicar. En este contexto, reconocer el derecho del paciente a rehusar un determinado tratamiento, sin que ello pueda entenderse como derecho a atentar contra la propia vida con la asistencia del personal sanitario, ni a una arbitrariedad subjetiva, ni a convertir a los médicos en autómatas a las órdenes de los pacientes.

Finalmente, garantizar las formas de asistencia a domicilio, el apoyo psicológico y espiritual de los familiares y de los profesionales, que puedan transmitir la convicción de que cada momento de la vida y cada sufrimiento se pueden vivir con amor y son muy valiosos ante los hombres y ante Dios.

Conclusión
Estos principios que acabamos de recordar pertenecen al magisterio perenne de la Iglesia, expresado en documentos tan importantes como la Declaración sobre la eutanasia (1980), de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el documento del Consejo Pontificio «Cor unum» Cuestiones éticas relativas a los enfermos graves y a los moribundos (1981), la encíclica Evangelium Vitae (1995) del Papa Juan Pablo II, la Carta a los agentes sanitarios, del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud (1995) y la Declaración de la Conferencia Episcopal Española, La eutanasia es inmoral y antisocial (2008). Todas ellas responden a la misión que tiene encomendada la Iglesia de ser fiel al mandato de anunciar con fuerza el Evangelio de la vida, actualizando en la historia la mirada de amor de Dios al hombre, sobre todo cuando es débil y sufre.

28 de Diciembre de 2008
Festividad de la Sagrada Familia



miércoles, 19 de noviembre de 2008

"No me averguenzo de Aquél al que amo sobre todas las cosas"


Carlos Dívar, nuevo presidente del Consejo General del Poder Judicial

Va a ser el nuevo presidente del Consejo General del Poder Judicial. Su nombre, que ha sonado mucho en los telediarios y los informativos (“El presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Dívar...”), también lo hace entre sus hermanos de la Adoración Nocturna, realidad eclesial dentro de la cual es “adorador veterano constante”. Tantas horas de oración se le notan en lo pausado de sus modales y en lo meditadísimo de sus respuestas a la entrevista que le realizó la Revista Alba hace un tiempo. El nuevo presidente del gobierno de los jueces españoles no es partidario de dejar sus creencias en casa: "El amor de Dios, que es el que ha dirigido toda mi vida, nunca puede quedarse en casa", afirma.
(RevistaAlba/ReL) Entrevista realizada por Gonzalo Altozano

-Ustedes, los adoradores nocturnos, rezan cuando todos duermen.
-Es que, como dice el apóstol san Pablo, hay que orar sin descanso. Por otra parte, Pío XII definía la oración como “la respiración del alma”, y todos sabemos que ni dormidos podemos dejar de respirar.

-Se reza mejor de noche?
-El silencio es más profundo, nadie te interrumpe, te concentras más. Esto hace que Dios te hable más de cerca al corazón. No hay que olvidar que Jesús gustaba de orar por la noche.

-¿Y más? ¿Se reza más?
-Aunque nunca se ora lo suficiente, hay que hacer horas extras: por los que no rezan, por los que no creen, por los que no le conocen...

-¿Qué les diría a éstos?
-Que llorarían de alegría si supieran cómo nos ama Jesús. Muchos de los que no aman a Dios es porque no le conocen.

-Tantos años en la Adoración Nocturna... ¿qué le han enseñado?
-Que lo verdaderamente importante en la vida es Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Es decir, Jesús en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Lo más importante.

-También es congregante mariano.
-Desde pequeño. Me eduqué en Bilbao y allí aprendí a dirigirme a Nuestra Señora bajo la advocación de la Virgen de Begoña.

-Ser congregante mariano y adorador nocturno...
-Aquí quedan reflejados los dos grandes amores de mi vida: la Santísima Virgen y la Eucaristía.

-¿Qué papel tuvieron ahí sus padres?
-Les debo mucho en cuestión de fe: crecí viéndolos hacer oración, rezar el Rosario, ir a Misa... El hogar como iglesia doméstica (así la definió el Concilio) es clave en la vida del cristiano.

-¿También lo es la oración?
-“Todo apostolado que no esté basado en la oración está destinado al fracaso”. Eso dijo Juan Pablo II en su primera visita a España.

-Antes citaba a Pío XII para definir la oración. ¿Cómo la definiría usted?
-Como la conversación con Dios, con Jesús. El trato íntimo con Dios.

-Dice Requero que la imagen que tiene de Dios no es la de un presidente del Supremo elegido por consenso entre PP y PSOE, sino la de un padre.
-Toda la revelación de Jesucristo consiste en decirnos que Dios es padre para expresar así todo el amor que nos tiene.

-Entonces, ¿se lo imagina como a un padre?
-No es que me lo imagine, es que dentro de mi corazón lo siento como un padre que me ayuda, me aconseja y, sobre todo, perdona mis muchas faltas. Él es el que tiene la iniciativa de amor, no nosotros.

-¿Y el Juicio Final? ¿Cómo se imagina el Juicio Final?
-El Evangelio ya nos dice cómo tenemos que hacerlo: “Allá vendrá Jesús para juzgar a vivos y muertos y dirá: ‘Venid, benditos de mi Padre. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber...’”. Será un juicio de caridad.

-¿Eso le reconforta?
-Claro, porque no nos preguntarán por artículos o dogmas, sino si hemos pasado por el mundo haciendo el bien. Como dijo san Juan de la Cruz: “Al atardecer de la vida seremos juzgados por el Amor”.

-No le veo nada partidario de dejar sus creencias en casa antes de ir al despacho.
-El amor de Dios, que es el que ha dirigido toda mi vida, nunca puede quedarse en casa.

-¿Y si se viera obligado a elegir?
-Yo tengo que actuar conforme a mi conciencia. No puedo dejar de creer por tener un cargo público. Mi vida es una unidad. Antes de abandonar a Dios, abandonaría mi trabajo, sin hacer ningún ruido.

-Hay hombres públicos a los que les da pudor hablar de Dios. A, usted, en cambio...
-Dios está tanto en mi vida pública como en la privada y yo no puedo renunciar a Él ni en una ni en otra. Jesús dijo: “Quien se avergüence de mí yo me avergonzaré de él delante de mi Padre”.

-Y usted, claro, no quiere que eso le pase.
-No, no quiero. Además, ¿cómo voy a avergonzarme de Aquel al que amo sobre todas las cosas?





martes, 18 de noviembre de 2008

Impresionante declaración del Presidente de Uruguay


Reproduzco a continuación el texto íntegro de la declaración del Presidente de Uruguay, Dr. Tabaré Vázquez, a la Asamblea General del país para explicar el veto presidencial a la ley abortista.
Montevideo, 14 de noviembre de 2008

Señor Presidente de la Asamblea General:

El Poder Ejecutivo se dirige a ese Cuerpo en ejercicio de las facultades que le confiere el artículo 137 y siguientes de la Constitución de la República a los efectos de observar los Capítulos II, III y IV, artículos 7 a 20, del proyecto de ley por el que se establecen normas relacionadas con la salud sexual y reproductiva sancionado por el Poder Legislativo.

Se observan en forma total por razones de constitucionalidad y conveniencia las citadas disposiciones por los fundamentos que se exponen a continuación.

Hay consenso en que el aborto es un mal social que hay que evitar. Sin embargo, en los países en que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó, y la cifra se mantiene: la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España.

La legislación no puede desconocer la realidad de la existencia de vida humana en su etapa de gestación, tal como de manera evidente lo revela la ciencia. La biología ha evolucionado mucho. Descubrimientos revolucionarios, como la fecundación in vitro y el ADN con la secuenciación del genoma humano, dejan en evidencia que desde el momento de la concepción hay allí una vida humana nueva, un nuevo ser. Tanto es así que en los modernos sistemas jurídicos -incluido el nuestro- el ADN se ha transformado en la "prueba reina" para determinar la identidad de las personas, independientemente de su edad, incluso en hipótesis de devastación, o sea cuando prácticamente ya no queda nada del ser humano, aun luego de mucho tiempo.

El verdadero grado de civilización de una nación se mide por cómo se protege a los más necesitados. Por eso se debe proteger más a los más débiles. Porque el criterio no es ya el valor del sujeto en función de los afectos que suscita en los demás, o de la utilidad que presta, sino el valor que resulta de su mera existencia.

Esta ley afecta el orden constitucional (artículos 7º, 8º, 36º, 40º, 41º, 42º, 44º, 72º y 332º) y compromisos asumidos por nuestro país en tratados internacionales, entre otros el Pacto de San José de Costa Rica, aprobado por la Ley Nº 15.737 del 8 de marzo de 1985 y la Convención Sobre los Derechos del Niño aprobada por la Ley Nº 16.137 del 28 de setiembre de 1990.

En efecto, disposiciones como el artículo 42 de nuestra Carta, que obliga expresamente a proteger a la maternidad, y el Pacto de San José de Costa Rica -convertido además en ley interna como manera de reafirmar su adhesión a la protección y vigencia de los derechos humanos- contiene disposiciones expresas, como su artículo 2º y su artículo 4º, que obligan a nuestro país a proteger la vida del ser humano desde su concepción. Además, le otorgan el estatus de persona.

Si bien una ley puede ser derogada por otra ley, no sucede lo mismo con los tratados internacionales, que no pueden ser derogados por una ley interna posterior. Si Uruguay quiere seguir una línea jurídico-política diferente a la que establece la Convención Americana de Derechos Humanos, debería denunciar la mencionada Convención (Art. 78 de la referida Convención).

Por otra parte, al regular la objeción de conciencia de manera deficiente, el proyecto aprobado genera una fuente de discriminación injusta hacia aquellos médicos que entienden que su conciencia les impide realizar abortos, y tampoco permite ejercer la libertad de conciencia de quien cambia de opinión y decide no realizarlos más.
Nuestra Constitución sólo reconoce desigualdades ante la ley cuando se fundan en los talentos y virtudes de las personas. Aquí, además, no se respeta la libertad de pensamiento de un ámbito por demás profundo e íntimo.

Este texto también afecta la libertad de empresa y de asociación, cuando impone a instituciones médicas con estatutos aprobados según nuestra legislación, y que vienen funcionando desde hace más de cien años en algún caso, a realizar abortos, contrariando expresamente sus principios fundacionales.

El proyecto, además, califica erróneamente y de manera forzada, contra el sentido común, el aborto como acto médico, desconociendo declaraciones internacionales como las de Helsinki y Tokyo, que han sido asumidas en el ámbito del Mercosur, que vienen siendo objeto de internalización expresa en nuestro país desde 1996 y que son reflejo de los principios de la medicina hipocrática que caracterizan al médico por actuar a favor de la vida y de la integridad física.

De acuerdo a la idiosincrasia de nuestro pueblo, es más adecuado buscar una solución basada en la solidaridad que permita promocionar a la mujer y a su criatura, otorgándole la libertad de poder optar por otras vías y, de esta forma, salvar a los dos.

Es menester atacar las verdaderas causas del aborto en nuestro país y que surgen de nuestra realidad socio-económica. Existe un gran número de mujeres, particularmente de los sectores más carenciados, que soportan la carga del hogar solas. Para ello, hay que rodear a la mujer desamparada de la indispensable protección solidaria, en vez de facilitarle el aborto.

El Poder Ejecutivo saluda a ese Cuerpo con su mayor consideración,

Dr. Tabaré Vázquez
Presidente de la República





miércoles, 5 de noviembre de 2008

Los hijos no son el objetivo de un proyecto humano, sino don de Dios



Mensaje de Benedicto XVI en los 40 años de la "Humanae Vitae"


ROMA, viernes 3 de octubre de 2008 (ZENIT.org).-



A monseñor Livio Melina, Director del Instituto Pontificio "Juan Pablo II", para los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia


He sabido con alegría que el Instituto Pontificio, del que usted es director, y la Universidad Católica del "Sacro Cuore" han organizado oportunamente un Congreso Internacional con ocasión del 40º aniversario de la publicación de la encíclica Humanae vitae, importante documento en el que se afronta uno de los aspectos esenciales de la vocación matrimonial y del camino específico de santidad que se sigue de ella. Los esposos, de hecho, habiendo recibido el don del amor, están llamados a hacerse a su vez don del uno a la otra sin reservas. Solo así los actos propios y exclusivos de los cónyuges son verdaderamente actos de amor que, mientras les unen en una sola carne, construyen una genuina comunión personal.


Por tanto, la lógica de la totalidad del don configura intrínsecamente al amor conyugal y, gracias a la efusión sacramental del Espíritu Santo, se convierte en el medio para realizar en la propia vida una auténtica caridad conyugal.


La posibilidad de procrear una nueva vida humana está incluida en la donación integral de los cónyuges. Si, de hecho, cada forma de amor tiende a difundir la plenitud de la que vive, el amor conyugal tiene una forma propia de comunicarse: generar hijos. Así no sólo se asemeja, sino que participa del amor de Dios, que quiere comunicarse llamando a la vida a las personas humanas. Excluir esta dimensión comunicativa mediante una acción dirigida a impedir la procreación significa negar la verdad íntima del amor esponsal, con la que se comunica el don divino: "si no se quiere exponer al arbitrio de los hombres la misión de generar la vida, se deben reconocer necesariamente límites insuperables a la posibilidad de dominio del hombre sobre su propio cuerpo y sus funciones; límites que a ningún hombre, tanto privado como revestido de autoridad, le sea lícito infringir" (Humanae vitae, 17). Éste es el núcleo esencial de la enseñanza que mi venerado predecesor Pablo VI dirigió a los cónyuges, y que el Siervo de Dios Juan Pablo II, a su vez, reafirmó en muchas ocasiones, iluminando su fundamento antropológico y moral.


A distancia de 40 años de la publicación de la Encíclica, podemos entender mejor cuán decisiva es esta luz ara comprender el gran "sí" que implica el amor conyugal. En esta luz, los hijos ya no son el objetivo de un proyecto humano, sino reconocidos como un auténtico don que acoger, con actitud de generosidad responsable ante Dios, fuente primera de la vida humana. Este gran "sí" a la belleza del amor comporta ciertamente la gratitud, tanto de los padres al recibir el don de un hijo, como del hijo mismo al saber que su vida tiene origen en un amor tan grande y acogedor.


Es verdad, por otro lado, que en el camino de la pareja pueden darse circunstancias graves que hacen prudente distanciar el nacimiento de los hijos o incluso suspenderlo. Y es aquí que el conocimiento de los ritmos naturales de la fertilidad de la mujer se convierte en importante para la vida de los cónyuges. Los métodos de observación, que permiten a la pareja determinar los periodos de fertilidad, les consienten administrar cuanto el Creador ha sabiamente inscrito en la naturaleza humana, sin turbar el significado íntegro de la donación sexual. De esta forma los cónyuges, respetando la verdad plena de su amor, podrán modular su expresión en conformidad a estos ritmos, sin quitar nada a la totalidad del don de sí mismos que expresan la unión de la carne. Obviamente, esto requiere una madurez en el amor, que no es inmediata, sino que necesita un diálogo y una escucha recíprocas y un singular dominio del impulso sexual en un camino de crecimiento en la virtud.


En esta perspectiva, sabiendo que el Congreso se desarrolla también por iniciativa de la Universidad Católica del "Sacro Cuore", me es grato expresar también mi particular aprecio por cuanto esta Institución universitaria hace en apoyo del Instituto Internacional Pablo VI de investigación sobre la fertilidad y la infertilidad humana para una procreación responsable (ISI), entregado por ella a mi inolvidable Predecesor, Papa Juan Pablo II, queriendo de este modo ofrecer una respuesta, por así decir, institucionalizada, al llamamiento realizado por el Papa Pablo VI en el número 24 de la encíclica "a los hombres de ciencia. La tarea del ISI, de hecho, es de hacer progresar el conocimiento de los métodos tanto de la regulación natural de la fertilidad humana como para la superación natural de la eventual infertilidad. Hoy, "gracias al progreso de las ciencias biológicas y médicas, el hombre puede disponer de recursos terapéuticos cada vez más eficaces, pero también obtener poderes nuevos de consecuencias imprevisibles sobre la vida humana desde su mismo inicio y desde sus primeros estadios" (Instrucción Donum vitae, 1). En esta perspectiva, "muchos investigadores se han empeñado en la lucha contra la esterilidad. Salvaguardando plenamente la dignidad de la procreación humana, algunos han llegado a resultados que antes parecían inalcanzables. Los hombres de ciencia deben ser por tanto animados a proseguir en sus investigaciones, con el fin de prevenir las causas de la esterilidad y poderlas remediar, de modo que las parejas estériles puedan llegar a procrear en el respeto de su dignidad personal y la del nasciturus"(Instrucción Donum vitae, 8). éste es precisamente el fin que el ISI Pablo VI y otros centros análogos, con el apoyo de la Autoridad eclesiástica, se proponen.


Podemos preguntarnos: ¿cómo es posible que hoy el mundo, y también muchos fieles, encuentren tanta dificultad en comprender el mensaje de la Iglesia, que ilustra y defiende la belleza del amor conyugal en su manifestación natural? Ciertamente, la solución técnica, también en las grandes cuestiones humanas, parece a menudo la más fácil, pero en realidad esconde la cuestión de fondo, que se refiere al sentido de la sexualidad humana y a la necesidad de un dominio responsable, para que su ejercicio pueda llegar a ser expresión de amor personal. La técnica no puede sustituir a la maduración de la libertad, cuando está en juego el amor. Al contrario, como bien sabemos, ni siquiera la razón basta: es necesario que el corazón vea. Sólo los ojos del corazón llegan a captar las exigencias propias de un gran amor, capaz de abrazar la totalidad del ser humano. Por ello, el servicio que la Iglesia ofrece en su pastoral matrimonial y familiar deberá saber orientar a las parejas a entender con el corazón el diseño maravilloso que Dios ha inscrito en el cuerpo humano, ayudándolas a acoger todo cuanto comporta un auténtico camino de maduración.


El Congreso que estáis celebrando representa por ello un importante momento de reflexión y de atención para las parejas y para las familias, ofreciendo el fruto de años de investigación, tanto sobre la parte antropológica y ética como sobre la parte estrictamente científica, a propósito de la procreación verdaderamente responsable. A la luz de esto no puedo más que congratularme con vosotros, augurando que este trabajo traiga frutos abundantes y contribuya a sostener a los cónyuges cada vez con mayor sabiduría y claridad en su camino, animándoles en su misión de ser, en el mundo, testigos creíbles de la belleza del amor. Con estos auspicios, mientras invoco la ayuda del Señor sobre el desarrollo de los trabajos del Congreso, envío a todos una especial Bendición Apostólica.


En el Vaticano, a 2 de octubre de 2008


BENEDICTUS PP XVI





martes, 4 de noviembre de 2008

El aborto

Dr. Carlos Fernández del Castillo Sánchez

Directror del centro mejicano de Ginecología y Obstetricia

Claro y sencillo, con ideas bien expresadas y una argumentación muy buena en torno a la dignidad de la persona de cualquier embrión desde el mismo instante de su concepción.






lunes, 3 de noviembre de 2008

Caminos de concordia. "El Código Da Vinci"




Por Juan Manuel Mora

Vicerrector de Comunicación de la Universidad de Navarra. Autor de "La Iglesia, el Opus Dei y el Código Da Vinci", de próxima aparición.

En mayo de 2006 se estrenó la versión cinematográfica de El Código Da Vinci, en medio de un gran despliegue publicitario. Durante los tres años anteriores, la novela de Dan Brown había vendido millones de copias y constituyó un fenómeno editorial de grandes dimensiones.

La trama de El Código posee los típicos elementos del thriller: acción, intriga, misterio. El relato de Dan Brown tiene un punto de partida: desde el siglo IV, la Iglesia habría ocultado la verdad sobre Jesucristo, destruido los verdaderos evangelios y negado que Jesús tuvo descendencia con la Magdalena. A lo largo de la historia sólo algunos "illuminati" llegaban al conocimiento de la verdad, mientras que la Iglesia oficial intentaba impedirlo por todos los medios. En nuestros días, el "brazo armado" con el que la Iglesia persigue a los iluminados sería el Opus Dei, que en la novela aparece como organización criminal y sin escrúpulos.

Uno de los aspectos más relevantes de El Código Da Vinci es su forma de mezclar ficción y realidad. En efecto, la trama utiliza elementos reales (nombres, fechas, lugares), y los combina con otros de ficción. Esto no tiene nada de extraño, si quedase claro mediante un correcto "pacto de lectura". Pero Dan Brown utiliza una calculada ambigüedad, las fronteras se difuminan y el lector al final no sabe a qué atenerse. Este recurso tampoco tendría más trascendencia, si no fuese porque Brown pone nombre y apellidos reales a sus mafias inventadas. De ese modo, la mezcla de ficción y realidad se vuelve explosiva.

Según los resultados de una encuesta realizada en Gran Bretaña, casi dos tercios de los lectores de El Código creían que el contenido de la novela era cierto (y por tanto, que los evangelios eran falsos, que Jesús tuvo hijos con la Magdalena, etc.). Con estos datos, no es de extrañar que la controversia que se planteó alrededor de El Código ocupase amplio espacio en los medios de comunicación de numerosos países. En el centro del debate se encontraba el tema de la responsabilidad de los autores de obras de ficción. Con sus trabajos crean estereotipos, originan movimientos de opinión y provocan emociones. Los periodistas también lo hacen, pero el trabajo de los informadores es juzgado con otros parámetros: no pueden mezclar ficción y realidad, ni acusar sin fundamento. En definitiva, los problemas planteados por El Código venían a recordar que la libertad de expresión, la libertad de creación, la libertad de crítica, propias de las sociedades democráticas, son compatibles con la responsabilidad y con el respeto mutuo.

El Código de Fesser

El caso de Camino es distinto de El Código Da Vinci , pero existen algunas semejanzas: trata también asuntos que afectan a la Iglesia y a los católicos; el malo de la película tiene nombre y apellidos, y mezcla ficción y realidad de forma potencialmente explosiva. Camino se inspira en la vida de Alexia González-Barros (www.alexiagb.com), adolescente madrileña que falleció de cáncer en 1985, con apenas 15 años. La Archidiócesis de Madrid ha iniciado su causa de canonización. Alexia fue tratada de su enfermedad en la Clínica de la Universidad de Navarra, donde transcurrió largos meses rodeada del cariño de sus padres y hermanos y de la atención del personal sanitario. Después de 1985 fallecieron también sus padres. Actualmente viven cuatro hermanos. A partir de la vida de Alexia se construye el guión. En síntesis, la película mantiene el envoltorio, pero modifica totalmente la sustancia: parece verdadera, pero es pura ficción. En la imaginación de los autores, Alexia es una niña que vive en un ambiente opresivo, creado por el Opus Dei y encarnado de forma muy aguda en la figura de la madre. Toda la historia del dolor de Alexia y del afecto de su familia está convertida en algo completamente distinto, en un caso de fanatismo religioso, atrofia de sentimientos y actitud masoquista ante el dolor. En el trasfondo, emerge una intención perversa: el Opus Dei pretendería aprovechar la enfermedad de la niña para construir una causa de canonización, con fines de proselitismo.

Cualquier persona normal que vea la película siente, como han dicho los críticos, una patada en el estómago, un choque emocional, un rechazo radical, una experiencia perturbadora e inolvidable. No puede ser de otra manera: un creyente, un católico, un miembro del Opus Dei, sienten la misma repugnancia ante la falta de humanidad que narra la película. De acuerdo con las declaraciones de los que han intervenido, el guión está escrito desde la increencia. El director ha declarado en diferentes ocasiones que no comparte la visión religiosa de la vida y no comprende la actitud cristiana ante la muerte. Quizá por esa razón, los personajes que aparecen en la película como creyentes son malos sin mezcla de virtud, y los que no tienen fe son buenos sin sombra de defecto. El resultado es un cuadro en blanco y negro, un enfoque que algunos han calificado de maniqueo, y que no fomenta precisamente la tolerancia.

La orientación religiosa de los autores merece todo el respeto. Sin embargo, no sería honrado silenciar un grave problema moral que plantea la película: Camino , como El Código Da Vinci , mezcla realidad y ficción, o más bien, presenta la ficción como si fuera historia. Los espectadores salen de la proyección convencidos de que han visto algo que ha sucedido realmente. Por eso la repulsión de los espectadores es doble: les impresiona el relato y les horroriza pensar que es verdadero. La familia ya ha expresado su dolor por el tratamiento que se hace de sus personas queridas. No es difícil imaginar los sentimientos de los hijos cuando vean la imagen de su madre maltratada en las salas de cine de toda España. El Opus Dei ha publicado también una breve declaración donde recuerda que, en esta película, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Tampoco es difícil imaginar los sentimientos de quien se ve retratado de forma repulsiva.

Cambio de paradigma

El Código de Brown y el Camino de Fesser confirman, cada uno a su modo, que es difícil explicar y no es fácil entender la experiencia religiosa en un mundo que vive como si Dios no existiese. De hecho, algunos quieren ver en estos ejemplos la expresión de un choque de culturas entre el Vaticano y Hollywood, entre los católicos y la sociedad secularizada. El paradigma del "choque de civilizaciones" se ha extendido en el ámbito de la política internacional, con consecuencias muy negativas. Aplicar ese mismo esquema a la "cuestión religiosa" de las sociedades occidentales, puede incrementar los niveles de agresividad. Basta ver algunos blogs donde ciertos partidarios del Camino de Fesser escriben que ya era hora de sacudir duro a esta Iglesia de pedófilos y ladrones; y donde ciertos adversarios responden con insultos simétricos. En nuestro país, las controversias suelen ser subidas de tono. Algunos programas de televisión y algunos debates parlamentarios recuerdan aquellos chistes de Mingote donde se ve a dos hombres primitivos "iniciar conversaciones", con el garrote preparado detrás de la espalda. Por desgracia, esto sucede también en las controversias religiosas. Con frecuencia, las discusiones están contaminadas de la dialéctica política, por la cual, si yo quiero ganar, tú tienes que perder (las elecciones, las votaciones). En realidad, los términos de un debate de tema religioso deberían ser muy distintos: yo no gano si tú pierdes; sólo gano si me explico, si te entiendo, si me entiendes. En otras democracias, la religión es un elemento transversal, común a personas que simpatizan con formaciones políticas de todas las tendencias. Esta transversalidad es muy saludable para la religión y para la política, y libera los debates religiosos de la dialéctica de la confrontación. En esas condiciones, el paradigma del conflicto puede ser sustituido por el del diálogo.

Otro aspecto interesante de El Código Da Vinci fue las reacciones que provocó entre los cristianos. Cuando alguien siente un golpe, tiene dos reacciones instintivas: encogerse y defenderse. En este caso, ante lo que se percibe como un golpe moral (un retrato falso e injusto), el instinto llevaría a cerrarse y a enfadarse. Sin embargo, la reacción común de los católicos ante El Código Da Vinci fue abierta y serena. En primer lugar, abierta. Ante una ficción que es falsa no hay más respuesta que la realidad: "ven y verás". Decía Mark Twain que cuando la verdad está todavía calzándose las botas, la mentira ya ha dado la vuelta al mundo. La mentira corre mucho, pero se desmiente sola. La verdad se impone por sí misma, sin gritos ni violencia, sino por su propia fuerza interior. Por eso, la respuesta más acertada es abrir las puertas y ofrecer información. Y en segundo lugar, serena. Dos no pelean si uno no quiere. Ante un retrato injusto, es importante mantener la capacidad de diálogo, sin adoptar actitudes defensivas ni victimistas. Para romper el paradigma de la confrontación, hay que responder con respeto, también a quien consideramos que no nos respeta.

Insisto en que estas consideraciones se escriben desde la convicción de la importancia de la libertad de expresión, de la libertad creativa y de la libertad de crítica. Las personas y las instituciones con dimensión pública han de asumir con humildad sus errores y aceptar el público escrutinio. Pero todos tienen derecho a ser criticados con veracidad y respeto.

Una escritora africana define la madurez como la capacidad de darse cuenta de que podemos herir a los demás. La madurez ayuda a recorrer juntos caminos de concordia.





sábado, 1 de noviembre de 2008

Trabalenguas


El cielo está enladrillado. ¿Quién lo desenladrillará?. El desenladrillador que lo desenladrille, buen desenladrillador será.

* * *

GUERRA tenía una parra, y PARRA tenía una perra, y la perra de PARRA mordió la parra de GUERRA, y GUERRA le pego con la porra a la perra de PARRA.
- Diga usted, compadre GUERRA: ¿Por qué le ha pegado con la porra a la perra?
- Porque si la perra de PARRA no hubiera mordido la parra de GUERRA, no habría pegado con la porra a la perra de PARRA.

* * *

Compadre, compre usted poca capa parda, que el que poca capa parda compra, poca capa parda paga. Yo, que poca capa parda compré, poca capa parda pagué.

* * *

Si cien sierras sierran cien cigarros, seiscientas seis sierras serrarán seiscientos seis cigarros.

* * *

Yo no compro coco, porque como poco coco como, poco coco compro.

* * *

El cielo está esternocleideomastoideado, ¿quien lo desesternocleideomastoideara?
El desesternocleideomastoideador que lo desesternocleideomastoidee buen desesternocleideomastoideador será.





viernes, 24 de octubre de 2008

CURAR A LOS ENFERMOS, PERO SIN ELIMINAR A NADIE


NOTA DE LA SECRETARIA GENERAL DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA - " Bebé medicamento "


ACLARACIONES SOBRE LOS HECHOS IMPLICADOS EN EL NACIMIENTO DEL LLAMADO PRIMER “BEBÉ MEDICAMENTO”


El pasado 12 de octubre nació en Sevilla el primer bebé seleccionado para curar a su hermano, que sufre una enfermedad hereditaria, la beta-talasemia major, anemia congénita severa que le obliga a someterse a constantes transfusiones sanguíneas.

Mediante la técnica utilizada, el diagnóstico genético preimplantacional, los embriones obtenidos a través de la fecundación in vitro son examinados para seleccionar aquellos que no sean portadores del factor genético que puede dar lugar al desarrollo de la enfermedad heredada. Entre los seleccionados, se implantan en el útero materno aquellos embriones que presentan el perfil de compatibilidad genética más adecuado con el hermano enfermo. Los demás son destruidos o congelados.

Conviene aclarar al respecto las implicaciones morales que no han sido señaladas estos días por algunos medios de comunicación social.

Se ha puesto el énfasis en la feliz noticia del nacimiento de un niño y en la posibilidad de la curación de la enfermedad de su hermano. Expresada así, la noticia supone un motivo de alegría para todos. Sin embargo, se ha silenciado el hecho dramático de la eliminación de los embriones enfermos y eventualmente de aquellos que, estando sanos, no eran compatibles genéticamente.

El nacimiento de una persona humana ha venido acompañada de la destrucción de otras, sus propios hermanos, a los que se les ha privado del derecho fundamental a la vida.

Se ha calificado el hecho como un éxito y un progreso científico. Sin embargo, someter la vida humana a criterios de pura eficacia técnica supone reducir la dignidad de la persona a un mero valor de utilidad. Los hermanos a los que se les ha privado del derecho a nacer han sido desechados por no ser útiles desde la perspectiva técnica, violando así su dignidad y el respeto absoluto que toda persona merece en sí misma, al margen de cualquier consideración utilitarista. Por su parte, el hermano que finalmente ha nacido ha sido escogido por ser el más útil para una posible curación. Se ha conculcado de esta manera su derecho a ser amado como un fin en sí mismo y a no ser tratado como medio instrumental de utilidad técnica.

Conviene recordar a este respecto el documento de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, del 30 de marzo de 2006, Algunas orientaciones sobre la ilicitud de la reproducción humana artificial y sobre las prácticas injustas autorizadas por la ley que la regularán en España, que señala la injusticia que se comete con los seres humanos producidos en el laboratorio, al ser tratados “como un mero producto conseguido por el dominio instrumental de los técnicos”. “La dignidad del ser humano exige que los niños no sean producidos, sino procreados (…). Por tratarse de una relación puramente personal –no instrumental- la procreación es conforme a la dignidad personal del niño procreado, que viene así al mundo como un don otorgado a la mutua entrega personal de los padres”. Respecto a la práctica de la que hoy hablamos, se dice también en el mismo documento: “Los planteamientos emotivos encaminados a justificar estas prácticas horrendas son inaceptables. Es cierto: hay que curar a los enfermos, pero sin eliminar nunca para ello a nadie. La compasión bien entendida comienza por respetar los derechos de todos, en particular, la vida de todos los hijos, sanos y enfermos”.

El hecho feliz del nacimiento de un bebé sano no puede justificar la instrumentalización a la que ha sido sometido y no basta para presentar como progreso la práctica eugenésica que ha supuesto la destrucción de sus hermanos generados in vitro.

La Iglesia desea prestar su voz a aquellos que no la tienen y a los que han sido privados del derecho fundamental a la vida.

Con estas aclaraciones no se juzga la conciencia ni las intenciones de nadie. Se trata de recordar los principios éticos objetivos que tutelan la dignidad de todo ser humano.

Madrid, 17 de octubre de 2008





jueves, 23 de octubre de 2008

"¿Muerte digna? Cuando un Gobierno pretende inducir falsos estados de opinión… Alegaciones a la Ley de la Junta de Andalucía"


Alegaciones presentadas a la junta de Andalucía por ANDOC (asociación nacional para la defensa de la objeción de conciencia) / www.andoc.es /miércoles 1 de octubre de 2008


La finalidad fundamental del proyecto es la de "concretar y proteger el ideal de una muerte digna". El término "muerte digna" es muy poco preciso y polisémico, susceptible de muchas interpretaciones. Es un error legislar basándose en términos equívocos.

La Asociación Nacional para la Defensa del Derecho de Objeción de conciencia alega dentro del plazo contra la propuesta de Ley de Muerte Digna por considerar que plantea un falso problema al que tampoco da solución. Recoge la Ley cuestiones que ya estaban solucionadas en anteriores Leyes y Normativas, y crea un ambiente sospechoso contra los profesionales de la Sanidad.

El Proyecto de Ley es un panfleto propagandista para inducir estados de opinión: en manera alguna aporta soluciones, ni dota a los centros sanitarios de presupuestos para ejecutar los beneficios que predica. Queremos evitar que la Sanidad Andaluza se convierta en un campo de experiencias dudosas, encubiertas por la apropiación de la palabra dignidad. Por tanto ANDOC ha presentado ante la Consejería de Salud las alegaciones siguientes:

Si, como parecen entender los redactores, "dignidad" se asocia con ausencia de dolor, de sufrimiento físico o moral, habría que concluir que una persona que sufre goza de menor dignidad que los que viven o mueren sin dolores. La dignidad no radica tanto en condiciones vitales y materiales, sino que es un atributo de cada ser humano, titular de esa dignidad. Nos parece que hay un uso interesado ideológico y no compartido del término "muerte digna".


…/…


El texto parece dar a entender que existe un "derecho a la muerte digna". Nuestro ordenamiento jurídico reconoce el derecho a la vida, como el más importante y presupuesto de todos los derechos, pero desconoce como tal un supuesto "derecho a la muerte digna".

Habría que preguntarse, además, quién o quiénes determinan, qué vida merece ser vivida y cuál no; sin que quepa decir que tal decisión corresponde exclusivamente al individuo, porque además de afectar a otras personas (familiares, etc.), aquí se implica en el proceso de ejecución de tal voluntad a un tercero: el médico, que además es un profesional sanitario a quién la sociedad confía el cuidado de las personas que por su enfermedad son especialmente débiles y vulnerables.

Efectivamente, esta ley no es una ley de eutanasia: el texto excluye expresamente su regulación, entre otras cosas, porque la eutanasia en un delito tipificado (art.143.4 Código Penal) y la Junta carece de facultades para regular tales supuestos. Sin embargo, al definir qué se entiende por eutanasia incurre en una omisión significativa: según la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), la eutanasia es "la conducta (acción u omisión) intencionalmente dirigida a terminar con la vida de una persona que tiene una enfermedad grave e irreversible, por razones compasivas y en un contexto médico".

El proyecto no contempla bajo esa definición, la eutanasia debida a la omisión voluntaria de los cuidados imprescindibles –que en nada afectan ni al empeoramiento, ni al sufrimiento ni al alargamiento absurdo de la vida- como son la alimentación y la hidratación: privado de esos cuidados mínimos (nunca futiles), el paciente fallece y, además, con sufrimiento.

Aspectos jurídicos:
Se trata de una ley innecesaria: los derechos, servicios y garantías de los pacientes y las obligaciones de los médicos están ya suficientemente reguladas por: la Ley 41/2002 de 14 de noviembre de autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica; el Código de Ética y Deontología Médica (1999), artículos. 7 a 13; artículo 27 (relativo al proceso de la muerte), la Carta de los Derechos del Paciente incluida en la Ley General de Sanidad de 1986 y en el Reglamento en materia de prestación de servicios de atención médica, etc. ¿Por qué entonces se quiere dictar una legislación reiterativa que confunda más que aclare?. Es preferible hacer una buena ley sobre cuidados paliativos, al tiempo que se ponen los medios materiales y personales para que la ley sea eficaz.

Coloca a los médicos en situación de "sospechosos": de su lectura, parece deducirse que las conductas irregulares e irresponsables que trata de evitar son corrientes en la práctica médica en España: nada más injusto y falso.

Es una ley voluntarista: lo menos grave es que establezca un conjunto de derechos, servicios, garantías, etc. para los pacientes, que es muy dudoso que hoy en día esté en condiciones de asegurar, sino que hace responsables de la implementación y ejecución de tales medidas a las instituciones sanitarias –sin distinguir entre públicas y privadas- y a los médicos, a través de un rigorista y poco justificado sistema de sanciones.

Margina los derechos de los profesionales, su cumplimiento de la "lex artis" y de su código ético: la preeminencia que se da a la autonomía del enfermo, sobre todo en el caso de rechazo y retirada de una intervención (artículo 7), convierte al facultativo en un mero "espectador" o prestador de servicios, sin más intervención que la de juzgar sobre la capacidad del paciente para expresar su consentimiento.

Es también problemática la intervención del representante en caso de que el paciente no pueda expresarse: obrar de acuerdo con una voluntad presuntamente expresada por el paciente, se puede prestar a actuaciones interesadas, discusiones entre familiares, etc. Conviene tener en cuenta que el enfermo se encuentra en estos casos, en una situación de debilidad e indefensión y más fácilmente expuesto a presiones que le podrían llevar a considerar su vida como inútil o molesta para sus allegados.

También puede presentar problemas, la prestación de consentimiento en menores de 16 años o emancipados: resulta paradójico que sin tener edad para ejercer el derecho al voto o plena capacidad en la administración de sus bienes, sí la tengan para disponer sobre su vida, y además, sin más condición que escuchar a los padres.

No aparece mencionado, más que indirectamente, el derecho a la objeción de conciencia de los médicos y del resto del personal sanitario: la Consejera de Sanidad dice, con verdad, que la Junta no tiene competencias para regularla, porque hay una legislación estatal. Con independencia de que tal regulación no exista actualmente, al ser la objeción de conciencia un derecho constitucionalmente amparado y profesionalmente asentado que no necesita de regulación específica (STC 11 de abril de 1985), sin embargo, que no haya la más mínima remisión a regulación alguna, ni constitucional, ni deontológica, podría dar lugar a una gran inseguridad entre los médicos y a generar muchos litigios.

El anteproyecto afecta por igual a los hospitales públicos y privados (Artículo 2.2). Es muy dudoso que la Junta tenga facultades para "organizar" el servicio en los hospitales que no son del SAS. Además, no se tienen en consideración los hipotéticos conflictos entre el ideario de determinados establecimientos asistenciales y algunas prescripciones del proyecto.

Tenemos serias dudas de que la Junta cuente con en este caso con potestad sancionadora para multar, -en algunos casos tomando ocasión de unos supuestos imprecisos y con unos montos desorbitados-, a los médicos. Las facultades para sancionar a los facultativos las tienen, por ley, los Colegios profesionales; y si se trata de actuaciones presuntamente delictivas, los Tribunales de Justicia. Inventarse una nueva instancia sancionadora no es de recibo.

Finalmente, el papel que otorga a los facultativos este anteproyecto, unido a la amenaza de sanciones, tiene el riesgo evidente de desembocar en una "medicina defensiva", que perjudicará no sólo a los profesionales, sino también a los enfermos y al desarrollo de los legítimos avances de la medicina.