miércoles, 10 de junio de 2009

Yo acuso (España 2009)


LOS MUERTOS DE ATOCHA CLAMAN VENGANZA

Pedro J. Ramírez ( Director del Diario El Mundo ).
Actualizado martes 02/06/2009 10:01 horas

El 10 de enero de 1898, el prestigioso biólogo Émile Duclaux, director del Instituto Pasteur, publicó una carta en el diario parisino Le Siècle con la que abría lo que podríamos llamar el frente científico del caso Dreyfus. Sostenía que se había condenado a un inocente, denunciando la falta de rigor de la instrucción sumarial, la ligereza de la sentencia y la actitud de las autoridades, a las que presentaba encerradas en una cueva para no recibir la luz que podían aportar las pruebas caligráficas, el análisis químico de los documentos o el cálculo matemático de probabilidades.

Aunque sea imposible determinar cuál fue el impulso decisivo, es
evidente que este gesto estuvo entre los detonantes de la mucho más
extensa y célebre misiva que tres días después Émile Zola publicó en
L' Aurore con el título de J'Accuse. Si la ciencia entraba en liza en
pos de la verdad, ¿cómo no iban a hacerlo la literatura y el pensamiento crítico?

Ni Antonio Iglesias está al frente de una gran institución pública
-aunque méritos no le faltarían para ello- ni yo soy el Pedro Zola que
para bien o para mal pintan algunos. Pero, a cambio, su aportación
científica a la causa del esclarecimiento de lo ocurrido en Madrid el
11 de marzo de 2004 es mucho más concreta que la de monsieur Duclaux,
y yo supliré con constancia y empeño mis menores dones literarios.
En todo caso, desde el momento en que conocí el minucioso trabajo de
este químico perfeccionista y abnegado, me pareció que era nuestro
deber moral contribuir a divulgarlo para que el mayor número posible
de ciudadanos tengan elementos de juicio tan decisivos como los que
constituyen sus conclusiones.

Yo no sé lo que ocurrió el 11-M y el trabajo de Antonio Iglesias
tampoco lo desvela. Pero sí demuestra que lo que no ocurrió es lo que
dice la sentencia, porque en todos los restos de los focos se halló
dinitrotolueno y en el único que no había sido lavado con agua y
acetona se halló nitroglicerina, dos componentes que están en el
Titadyn y no en la Goma 2 ECO. Por lo tanto, es científicamente
imposible, químicamente imposible, molecularmente imposible por mucho
que lo afirmen la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo que "toda o
gran parte de la dinamita [que estalló en los trenes] procedía de Mina
Conchita", porque en Mina Conchita había Goma 2 ECO, pero no Titadyn.
La otra gran aportación de este trabajo son los sólidos indicios de la
manipulación policial de la investigación, brillantemente realzados
por el texto de Casimiro García-Abadillo, que más que un prólogo es
una auténtica hoja de ruta del estado de la cuestión. Puede decirse,
pues, que gracias a este libro ya sabemos por culpa de quiénes no
sabemos lo que ocurrió en el 11-M o, al menos, por culpa de quiénes
las posibilidades que un Estado democrático tiene de averiguar la
verdad sobre un atentado político de esa magnitud quedaron infamemente disminuidas.

Poner ahora a esas personas en la picota pública no sólo es un acto de
justicia compensatoria, sino que constituye posiblemente la última
esperanza de reactivar la maquinaria de las instituciones e intentar
limpiar -como escribió Zola- "la mancha de cieno" que ensucia nuestra
dignidad nacional.

Por eso, igual que hizo él hace 111 años -ojalá nos traiga suerte tan
perfecto capicúa-, yo acuso.

YO ACUSO al entonces comisario jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánchez
Manzano, de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a
la ocultación y manipulación de pruebas con flagrante incumplimiento
de sus deberes profesionales, al transgredir los protocolos sobre
recogida y almacenamiento de restos, al asumir unos análisis que no le
habría correspondido realizar, al no poner a disposición de la Policía
Científica los fragmentos obtenidos en los focos de los trenes, al
predeterminar la investigación con la muestra patrón de la Goma 2 ECO
de la que presuntamente salió también el explosivo colocado en la
Kangoo y al proporcionar al juez Del Olmo, a la Comisión de
Investigación parlamentaria y al propio tribunal del 11-M información
falsa o gravemente errónea, perjudicando una y otra vez la búsqueda de
la verdad de lo ocurrido.

YO ACUSO a la perito química de los Tedax con carné profesional 17.682
de mantener una línea de conducta supuestamente orientada a la
ocultación y manipulación de pruebas con flagrante incumplimiento de
sus deberes profesionales, al no redactar y entregar a sus superiores
un informe por escrito especificando los componentes de la dinamita
que identificó en los análisis realizados en el laboratorio de los
Tedax durante el mediodía del 11 de marzo de 2004 y al destruir la
disolución en agua y acetona de los restos empleados, impidiendo así
toda posterior verificación.

YO ACUSO al entonces comisario jefe de la Policía Científica, Carlos
Corrales, de incumplimiento de sus deberes profesionales al no
reclamar de forma fehaciente la entrega de los restos de los focos de
los trenes para su análisis en su laboratorio tal y como era
preceptivo.

YO ACUSO al entonces subdirector general de la Policía, Pedro Díaz
Pintado, y al entonces comisario general de Información, Jesús de la
Morena, de incumplimiento de sus deberes profesionales al consentir
expresa o tácitamente que el jefe de los Tedax no entregara a la
Policía Científica los restos de los focos de los trenes.

YO ACUSO al general Félix Hernando, responsable de la UCO de la
Guardia Civil, de mantener una línea de conducta supuestamente
orientada a la ocultación y manipulación de pruebas con incumplimiento
de sus deberes profesionales, al transmitir a la Comisión de
Investigación parlamentaria, al juez instructor y al propio tribunal
del 11-M información falsa o gravemente errónea sobre la investigación
de la trama de explosivos en Asturias y el papel de sus confidentes en
la misma, y al dar presuntamente instrucciones a su subordinado el
alférez Jaime Trigo para que tratara de destruir la nota informativa
que demostraba esa falsedad.

YO ACUSO al alférez de la UCO Jaime Trigo de mantener una línea de
conducta supuestamente orientada a la ocultación y manipulación de
pruebas al dirigirse al entonces segundo jefe de la Comandancia de
Oviedo, Francisco Javier Jambrina, y pedirle, según su testimonio
judicial, la destrucción de la nota que dejaba en evidencia a su
superior Félix Hernando.

YO ACUSO al actual comisario jefe de la Policía Científica, Miguel
Ángel Santano, y a sus subordinados Pedro Mélida, José Andradas y
Francisco Ramírez de mantener una línea de conducta supuestamente
orientada a la manipulación y ocultación de pruebas al "alterar" de
"forma inveraz" -tal y como ha establecido la Justicia- un informe
pericial que podía contradecir la versión oficial de lo ocurrido,
dejando patente que -al margen de la propia trascendencia de dicho
informe- existía una consigna política para orientar la investigación
en una única dirección.

YO ACUSO al mando de la Policía Científica Alfonso Vega, jefe de la
pericia ordenada por el tribunal del 11-M, de entorpecer la acción de
la Justicia al poner trabas al trabajo de sus compañeros y al alentar
en su propio informe al tribunal las más extravagantes teorías para
tratar de justificar la aparición en los análisis de componentes
químicos que echaban por tierra la versión oficial de los hechos.

YO ACUSO al juez Juan del Olmo de grave negligencia e incompetencia
profesional al permitir la destrucción de pruebas esenciales como los
propios trenes, al no asegurarse de que la Policía hubiera cumplido
los protocolos establecidos para el análisis de explosivos, al
concluir la instrucción sin tan siquiera contar con una prueba
pericial de lo que estalló en los trenes, al permitir el
incumplimiento de las normas de custodia de las pruebas, al orientar
unidireccionalmente las investigaciones y al perseguir con saña sin
"ponderación, mesura ni equilibrio" a los dos policías que podían
poner en evidencia algunos aspectos irregulares de las mismas, tal y
como acaba de establecerlo la Justicia.

YO ACUSO al juez Javier Gómez Bermúdez de negligencia profesional, al
incluir en la sentencia graves errores materiales de carácter fáctico
en relación al resultado de la pericia de explosivos; de
inconsistencia intelectual, al no reflejar en la sentencia las
consecuencias lógicas del resultado de la prueba pericial por él mismo
encargada; de incoherencia personal, al defraudar las expectativas por
él mismo alentadas cuando comunicó a las víctimas que algunos policías
irían "caminito de Jerez"; de frivolidad, imprudencia y posible
revelación de secretos, al colaborar en el libro de su esposa sobre el
juicio, y de manipulación política, al hacer una presentación sesgada,
tendenciosa y distorsionada de la sentencia. Vergüenza sobre
vergüenza.

YO ACUSO a los jueces Alfonso Guevara y Fernando García Nicolás de
negligencia profesional, al suscribir los graves errores materiales de
carácter fáctico incluidos en la sentencia, al respaldar las
inconsecuencias del ponente en relación al resultado de la pericia de
explosivos y al respaldar pasivamente su presentación sesgada,
tendenciosa y distorsionada de la sentencia.

YO ACUSO a la fiscal del caso, Olga Sánchez, y a su superior directo,
el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, de
negligencia profesional e incumplimiento de las obligaciones que se
derivan del Estatuto del Ministerio Público al impulsar una
investigación unidireccional, ceñida a la conveniencia del Gobierno, y
desdeñar el valor probatorio de la evidencia científica mediante
expresiones como: "En los trenes estalló Goma 2 ECO y vale ya" o "Da
igual el explosivo que se utilizara".

No, no da igual el explosivo que se utilizara porque si, tal y como se
deduce del riguroso trabajo del químico Antonio Iglesias, lo que
estalló fue Titadyn, es muy probable que algunos inocentes hayan sido
condenados y no cabe duda de que hay grandes culpables en libertad,
pues nadie ha sido juzgado y condenado por suministrar este explosivo.

No, no vale ya. Por seguir ciñéndome a la estructura e incluso a las
palabras literales de aquel artículo de Zola, en cuanto a estos 18
funcionarios públicos a los que acuso, "debo decir que ni les conozco,
ni les he visto nunca, ni siento particularmente por ellos rencor ni
odio. Les considero como entidades, como espíritus de maleficencia
social. Y el acto que realizo aquí no es más que un medio
revolucionario [yo elegiría un adjetivo más modesto, pues, no en vano,
la democracia ha progresado en los 111 años transcurridos] de activar
la explosión de la verdad y de la justicia".

Zola concluía de forma impactante y melodramática: "Sólo un
sentimiento me mueve, sólo deseo que la luz se haga, y lo imploro en
nombre de la humanidad que ha sufrido tanto y tiene derecho a ser
feliz. Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se
atrevan a llevarme a los tribunales y que me juzguen públicamente".
Yo suscribo ese mismo espíritu de lucha por la verdad y, por supuesto,
como siempre, asumo las consecuencias de la libre expresión de estas
opiniones. Pero, dicho sea con toda franqueza, aspiro a que los
juzgados sean ellos.

Yo sólo puedo acusarles ante el tribunal de la opinión pública pero
confío en que todos estos indicios, pruebas y argumentos estimulen a
quienes están legitimados para ello a iniciar las acciones pertinentes
para que todas o al menos algunas de estas 18 personas deban rendir
cuentas de sus actos en el plano profesional, administrativo o
eventualmente penal. Sólo procediendo contra ellos podremos ahora
recorrer el camino inverso de las piedras de Pulgarcito hacia el
origen de los hechos y las fuentes de la verdad.

"Así lo espero".






lunes, 1 de junio de 2009

LAS ANAS DEL SIGLO XXI

Había pensado poner como lema de este testimonio "Lee y disfruta", pero me ha parecido que se quedaba corto. Que no expresaba el contenido de este suceso, que no dejaba claro la magnitud del problema al que se enfrentaba esta mujer, que no valoraba en toda su dimensión la generosidad y sacrificio de su respuesta, que no tenía en cuenta la fuerza de su fe, ..., y tantos valores más que tu podrás añadir a este encabezado. ¡Ahora, sí! ... "LEE Y DISFRUTA"

Hago un recuerdo especial en el nacimiento de Ana, nuestra pequeña, que hoy cumple tres años.

Celebro este día en mi corazón con gozo y agradecimiento porque está con nosotros y no entró en el número alarmante de abortos autorizados por la ley basados en la prevención de riesgos y supuesta salud mental de la madre.

Muchos de vosotros, quizás no entendáis de qué estoy hablando, por eso os contaré la historia de Ana:

Sin aparente justificación, hace unos años, empecé a adelgazar y a sentirme mal con mucha frecuencia, hasta el punto de pesar menos de 48 kilos, habiendo estado mi peso entre 64 y 68 kilos generalmente. Acudía al medico con frecuencia, pero no podía explicarle qué me pasaba: comía muchísimo, tenía frecuentes y bruscos cambios de humor sin motivo y pasaba el día del sofá a la cama, sin casi poderme mover.

Mi medico ante estos síntomas, escribía en mi historia clínica:
- "diagnostico: depresión.
- tratamiento: antidepresivo".

Me perdonaras no te diga el nombre, porque yo tiraba las recetas sin sacar los fármacos de la farmacia. Cosa que a mi me valió, pero que no lo aconsejo pues era una imprudencia temeraria por mi parte.

El mal ánimo me duraba varias estaciones seguidas, con intervalos de algún día de sol, en el que con muy buena fe, me sostenía erguida varias horas y me auto convencía de que iba ha hacer muchas cosas, de que el malestar pasaría. Pero cada recaída era peor, hasta que viendo que mi deterioro se agudizaba nos pusimos en manos de especialistas.

Os lo podéis imaginar... Me toco un doctor joven, pero muy cualificado, con muchas ganas de estudiarme, porque me hizo todas las pruebas que había estudiado. Algunas yo creo que por simple curiosidad y otras que surgían por protocolo al ir hallando patologías diversas, que no te cuento, porque dieron negativo al final (a Dios gracias), por que si no, hoy no lo cuento. Aunque me mantuvieron amenazada de un futuro incierto y muy cercano y mi apariencia era la típica de los que ya han sacado el billete y preparan la maleta para el viaje sin retorno.

En todo ese proceso de estudio, yo contabilizaba dos faltas: mi menstruación se había asustado de tantas pruebas o, como me temía, me había vuelto a quedar embarazada.

Mi joven doctor tenía la obligación de prevenirme contra la altísima probabilidad de que el hijo que esperaba, trajese algún problema añadido a causa de la frecuencia radiológica a la que había sido sometida y al estado de desnutrición en el que yo a estas alturas me encontraba.

Con la angustia normal de padres de un ser que puede llegar a este mundo con un grado de enfermedad o minusvalía avisada, seguimos pidiendo consejo a otros especialistas. Uno y otro, hasta seis médicos (todos ellos con gran prestigio profesional) me aconsejaron abortar. Incluso después de las semanas permitidas por ley y con el consuelo, de que no era un caso aislado.

En ese mismo año se practicaron más de ocho mil abortos, amparados en los supuestos permitidos por la ley. De los que, sobre seis mil, la causa de autorización para abortar se basaba en el riesgo de que la madre padeciera depresiones después del parto.

Todo este tema, además, lo sacamos en conversaciones con los amigos y personas allegadas. Fueron tertulias interesantes, en los que en más de una ocasión tuve que oír cosas como:
- “No te das cuenta de que estáis muy bien y que vas a traer una ruina a tu casa, pudiendo quitarte el problema ahora”.
- “Eres una egoísta y por sacar éste hijo adelante, vas a arruinar la vida de los otros cuatro ".

Mi marido y yo no pensábamos lo mismo. Éramos personas que creíamos en un Dios, que además era Padre. Y confiábamos en que si nuestra hija venia y tenia la desgracia de enfermar, Él nos daría los medios y las gracias que necesitáramos para soportarlo y sacarla adelante.

Yo creo que a quien más le afecto todo este tema fue a mi hijo mayor, pues ante lo que oía, el adolescente, se cuestionaba realmente si debía o no abortar. Yo lo veía preocupado pues no terminaba de definirse si estaba a favor o en contra del aborto. A mí me hubiese gustado encontrar otros ejemplos para hacerle entender nuestra postura, pero solo se me ocurrió este:
–“Un día tu vas al parque con un amigo en su moto y tienes un accidente. Te puedes imaginar, que los efectos de ese accidente son leves o también puedes imaginar que te quedas en coma, o parapléjico.

Dime: ¿Que debería hacer contigo?, ¿debería matarte yo para no sufrir viéndote o para que no sufrieras tú?".
Quedó en silencio mucho rato dándole vueltas, y por fin dijo:
- "¡No!, no me gustaría. Creo que no debes abortar. ¡Ya lo sacaremos entre todos!".

Meses más tarde teniendo en casa, a una niña preciosa, completamente sana, inteligente alegre y feliz le volví a preguntar:
- "¿Te das cuenta del crimen tan horrible que hubiésemos cometido, si no le damos la oportunidad a Ana de nacer?".
Asintió con una sonrisa y miro con agradecimiento a su hermana pequeña por haber nacido.


Esta es la historia de Ana. Contada así, parece un cuento, pero esa es la realidad de hoy día. Miles de madres, sin una formación adecuada, y sin unos convencimientos de fe, sin el apoyo de su familia, y con los problemas añadidos que conlleva cada existencia, cada familia están prohibiendo a sus Anas que nazcan. Y lo que es más grave, muchas veces, engañadas, o con una verdad a medias... , ocultando seguramente otras opciones para salvar la vida de un ser humano.

De este tema lo que menos entiendo es que seguramente pronto, las leyes de nuestro país condenaran o castigaran de alguna forma a quienes abandonen un perrillo o maltraten a un animal..... ¡los hombres somos así de sensibles!

Nuestra lengua, al ser tan rica en matices, según que sinónimo escojas para definir un termino puede parecer más suave, escandalizar menos y podemos darle la vuelta a las palabras que por lo visto es lo que saben hacer los políticos que promueven o defienden las leyes anti-personas. Pero me temo que ante el juicio de Dios, no va ha haber tanta palabrería: cada hecho tiene un nombre, y el nombre del aborto es crimen.

Se podría hacer el mismo duro juicio que a los doce responsables de muertes violentas de sus propios hijos que van ya en este año, y que es el mayor escándalo para una sociedad. Así como de los numerosos casos de abandonos de bebes en contenedores de basura. Noticias que, al verlas en las pantallas de los televisores o en la prensa, nos ponen piel de gallina. Actos todos incomprensibles dentro de una cabeza sana. Luego mi excusa (para estos casos) es que alguna nueva enfermedad nos esta atacando, pues ni siquiera en el reino animal irracional hay especies que maten a sus propias crías.

Antes de seguir hablando de este tema, que quizás por que viví en propia carne la tentación de eliminar de mi historia a una persona tan importante como es nuestra pequeña Ana, siento que ese hecho me autoriza moralmente a dar mi opinión libremente.

Quisiera hacer un paréntesis, para aclarar una cosa que a una de mis amigas no le termina de convencer.
Su argumento es que en los días en que vivimos no se puede decir esto, por respeto a las miles de mujeres que han abortado por una u otra circunstancia y a las cuales yo no tengo derecho a hacer sentir culpables por sus actos.
Mi intención no es acusar a nadie y además puedo comprender que la vida y las decisiones de cada persona tienen un complejo mundo de condicionantes que a veces nos ciegan y podemos no decidir lo mejor. Realmente, no puedo ni deseo acusar a nadie. A Dios gracias no me toca a mí esta labor y, desde luego, desde un punto de vista cristiano, ante un daño de esta índole, también ha de haber el deseo de perdonar y ayudar a quien busca este consuelo.

Pero sí que es un hecho real que esta pasando en nuestros días, y ante el cual tenemos todo el derecho a dar nuestra opinión, al menos nuestra postura, que naturalmente también puede ser una ayuda para personas que todavía duden y que solo vean la parte negativa de los problemas, sin encontrar más opción.

Levantarnos de nuestros errores, y nuestros horrores, son uno de los dones a los que tenemos derecho. Y son muchos los casos en los que el arrepentimiento del mal cometido fortalece el espíritu, para ayudar a otros a que no pasen por los mismos calvarios.

Y si en algún momento tú que lees esto o estas en ese riesgo o conoces a alguien en esas circunstancias, me gustaría decirte que no desesperes, que no te rindas, nunca está todo perdido. Muchas veces la ayuda tal vez esté fuera de nuestro habitual entorno. Pero hay que consumir todas las alternativas. Defender la vida de ese ser, que es un gran regalo que Dios te hace, es para tu bien, aunque ahora no puedas entenderlo.

Hoy día, gracias a Dios, hay otras muchas alternativas

Carmen Rodríguez García
8 de febrero de 2002













sábado, 23 de mayo de 2009

Científicos tildan a Bibiana Aído de "ignorante y carente de razón"




Para Mónica López Barahona, doctora en Ciencias Químicas y directora de la Cátedra de Bioética Jérôme Lejeune, "las declaraciones de la ministra no obedecen al dato objetivo de la ciencia y su sola exposición la descalifica para cualquier discusión seria. Desde 1991, un estudio de la Universidad de Luisiana identificó y demostró una secuencia de genoma específicamente humano, conocida como secuencia ALU. Es la que, por ejemplo, se utiliza en medicina forense para determinar si la sangre es humana o no". "El cigoto –prosigue– es una célula y su genoma tiene esa misma secuencia ALU. Luego es fácilmente deducible que si el cigoto ya es un ser vivo, correcto como dice la ministra, es, además, específicamente un ser humano, lo que ella niega. Pero da igual que hablemos del cigoto, que el feto tenga 13 semanas, 22 o que el niño haya sido bautizado. No es una cuestión de tiempo en todos los casos se trata de un ser humano".

"Un sinsentido"

Nicolás Jouve de la Barreda (Catedrático de Genética de la Universidad de Alcalá de Henares) entiende que Aído "carece de razón. Lo que ha manifestado es un sinsentido. Si hay algo claro para la Genética y la Biología, que son las ramas que domino, es que un feto de 13 semanas es un ser humano. Sino que la ministra nos diga lo que es. El problema de la ministra es que a ella le da igual lo que diga la ciencia. Le molesta la verdad. No le interesa oír lo que le dicen los científicos, luego aplica la ideología. Pero la ideología comienza donde acaba el conocimiento. Y el conocimiento es tozudo demuestra que cada vida humana es una vida única y singular, desde la concepción hasta la muerte, perteneciente a la especie Homo sapiens, sin saltos cualitativos. El embrión y el feto son biológicamente equiparables al recién nacido y al adulto, del que lo único que los diferencia es un factor temporal, porque el ser humano es el mismo y mantiene su identidad genética a lo largo de su vida. Se trata del mismo individuo, el mismo ser en un proceso continuo de desarrollo. Un ser, caracterizado por un "continuum" genético y por tanto biológico".

Para el portavoz de "Ginecólogos por el Derecho a Vivir", Luis Chivas "lo que ha dicho la ministra es de una ignorancia tan enorme y de una irresponsabilidad tan gigantesca que la descalifica de inmediato como inspiradora del anteproyecto de reforma de la ley del aborto. Por dignidad debería dimitir o ser inmediatamente cesada. A las 13 semanas, un feto es un ser humano perfectamente formado, con un aspecto absolutamente humano: tiene todos los órganos, se le notan las uñitas, tiene ojitos, se le ven los órganos sexuales, ya se sabe si es niño o niña, tiene sensibilidad al tacto... ¿Cómo puede afirmar que no es un ser humano y además decir que no existe base científica?".

A la ministra le quitan la razón hasta los lingüistas, aquellos que la reconvinieron cuando alumbró el término "miembra" y se quejó de que no lo incluyeran en el diccionario de la Real Academia. Pues bien, el académico Gregorio Salvador recordó a Aído "que un feto es un ser humano desde el punto de vista etimológico, ya que es ser porque existe y humano al proceder del hombre y no del mono o del caballo". Y remachó que "desde el momento de la concepción, en que se unen el espermatozoide y el óvulo, el humano empieza a ser". Esto no quita para que cuando crezca se vuelva "inhumano".









jueves, 14 de mayo de 2009

Uso terapéutico de las células madre

Ha pasado el tiempo de los discursos demagógicos. Hoy sabemos, con rigor científico, que no hay enfermos cuyas vidas estén dependientes de que se permita legalmente descuartizar embriones para que les sean suministradas, injertadas o inyectadas estas células.


Por Natalia López Moratalla Universidad de Navarra
Catedrática de bioquímica y biología molecular

Lo que no es «la cuestión»

El uso terapéutico de las células madre ha surgido, en los últimos años, como un nuevo modo de la medicina: sustituir o regenerar aquellas células destruidas por la enfermedad degenerativa (diabetes juvenil, Parkinson, esclerosis múltiple, etc.) o a causa de un accidente, como el infarto de miocardio o la lesión de la médula espinal. Esta investigación surge y da sus primeros pasos en un contexto muy complejo: el hecho de usar inicialmente como fuente de células madre, las que forman la masa interna del embrión humano de cinco días. En principio, aquellos embriones que son calificados como "sobrantes" de la práctica de las técnicas de reproducción humana asistida; son suficientes para empezar, después habría que producirlos y destruirlos a continuación. Por ello, este campo biomédico de excepcional importancia, ha estado envuelto en el debate sobre la investigación destructiva de embriones humanos y sobre el destino de los que están congelados. Con frecuencia, se reduce y desvirtúa la problemática científica y ética en un simple «embriones humanos para curar enfermedades regenerativas: sí o no». Y se afirma que «millones de diabéticos de todo el mundo confían en las investigaciones con embriones humanos para que no antes de 5-10 años la diabetes tenga solución». Pero la cuestión no es esa.

La ciencia está a otro nivel mucho más avanzado

Una investigación para estudiar enfermedades y buscarles soluciones no puede, ni ética ni técnicamente, tener como material de partida el que conlleve destrucción de vidas humanas. La ciencia está a otro nivel mucho más avanzado. Un ser humano, de menos o de más de 14 días, implantado en el útero materno o congelado, deseado para procreación o abandonado, es un ser humano que nadie puede arrogarse el poder de matarlo para usarlo como medio, por muchos beneficios para la humanidad que se derivasen de ello. Esta no es una cuestión de prejuicios religiosos. Ni la investigación biomédica debe dejarse manipular de opciones o presiones políticas, o intereses meramente económicos.

Ha pasado el tiempo de los discursos demagógicos que usan la sensibilidad de todo buen nacido hacia el dolor ajeno. Las afirmaciones de que «lo no ético es no utilizar las células madre embrionarias para investigar» son mera demagogia. Científicamente no se mantiene en pie que un embrión humano no sea un individuo de la especie humana. Investigaciones rigurosas son contundentes al afirmar que el embrión tiene ya desde su primer día de vida trazados los ejes cabeza-cola y dorso-vientre. Son hechos innegables que se tratan de ocultar cuando se intenta a toda costa, también a costa de la ciencia, desacralizar al embrión humano para poder destruirlo y usarlo tranquilamente. Si un individuo de la especie humana es o no persona, o está en vía de llegar a serlo, no es una cuestión científica; ni lo será o dejará de serlo por muchas declaraciones que hagan algunos científicos.

Rigor científico


Si hace unos pocos años podría caber alguna duda de la necesidad de estas preciadas y polémicas células madre embrionarias hoy sabemos, con rigor científico, que no hay enfermos cuyas vidas estén dependientes de que se permita legalmente descuartizar embriones para que les sean suministradas, injertadas o inyectadas estas células. Es un hecho y no algo simplemente opinable. En primer lugar, contamos con la presencia en la sangre y en la médula ósea, en la grasa y en todos los órganos y tejidos de nuestro organismo, con células madre capaces porque esa es su función propia y natural de regenerar o sustituir aquellas células destruidas o dañadas. En los tres últimos años, y con una frecuencia casi semanal, ha ido conociéndose cómo son y cómo funcionan estas células propias y en muchos casos qué tenemos que hacer para que se sitúen en su lugar propio y cumplan su función. Ciertamente queda mucho por saber de ellas y de su eficacia a largo plazo, pero hoy por hoy su uso no ha presentado aún ningún problema.

Por el contrario, los experimentos con embriones de ratones han puesto de manifiesto que estas células madre embrionarias no pueden ser transferidas a ningún paciente: son tan poco "domesticables" que producen tumores en el organismo en que se introducen y actúan en él demasiado por libre. No vale la pena, ni tiene sentido, seguir por esa vía de convertir célula embrionarias en células del tipo diferenciada e inmadura que ya de por sí tiene el cuerpo y las tiene además situadas en su sitio.

Somos capaces

En segundo lugar, merece la pena continuar investigando con células madre embrionarias y sacándoles sus valiosos secretos. Pero esa investigación puede y debe hacerse en células animales. Y en último término, para aquellas investigaciones que exijan que las células sean del tipo embrionario y además humanas, hoy podemos ya ir a ellas con paz: somos capaces de conseguirlas sin producir ni destruir embriones.

Años de fuerte esfuerzo han dado sus resultados: el 30 de septiembre pasado la prestigiosa revista PNAS publica las impresionantes fotos de células de diversos tejidos derivadas de las del tipo madre embrionarias de una partenogénesis; sin producir ni tocar un embrión humano.







miércoles, 13 de mayo de 2009

El gobierno de España intenta desviar la opinión en un momento de extremada crisis social con un debate sobre un autoabortivo de post emergencia


La Asociación Nacional para la defensa del Derecho de Objeción de Conciencia (andoc www.andoc.es) censura a la ministra de sanidad su falta de rigor científico, además de tratar de dirigir las conciencias. de científicos como médicos y farmacéuticos.

El anuncio de la ministra de Sanidad sobre la decisión de imponer la dispensación sin receta y sin límite de edad, de la píldora denominada "del día después", sólo cabe entenderlo en clave ideológica y dentro de una estrategia política del momento, pues no se sostiene jurídicamente ni desde una perspectiva de prevención sanitaria o científica.

1. La objeción de conciencia de médicos y farmacéuticos es un derecho fundamental, reconocido por nuestros tribunales y firmemente asentado en la deontología y en la práctica sanitaria. Ni gobiernos, ni ministros, ni autoridad alguna pueden imponer, prácticas que obliguen a los profesionales a abdicar de sus conocimientos y de su libertad, para someterse a la tiranía de la norma, y mucho menos, permitir que “se gestione” su conciencia.

2. La ministra confunde la realidad de los hechos cuando dice que la pdd “médicamente” “nunca es abortiva”. Conviene precisar que uno de los efectos de la píldora es impedir la implantación del embrión en el útero (efecto que aparece reconocido en las fichas técnicas de la píldora) y por tanto, si ha habido concepción, lo aborta. Otra cosa es que, al usar una terminología propia de las prácticas de FIV, confunda aborto con “interrupción del embarazo”, y entienda por embarazo el periodo de desarrollo después de la implantación, ya que en la FIV el embrión está en el laboratorio hasta ser transferido. Por eso, de forma impropia, dice que la píldora actúa impidiendo el embarazo no interrumpiéndolo.

3. Aunque la pdd no es un anticonceptivo -lo repiten hasta la saciedad especialistas y colectivos profesionales- se está usando como tal. Sería muy de agradecer que la ministra explicase porqué se necesita receta para cualquier medicamento que contenga compuestos hormonales, para un anticonceptivo, incluso para poder dispensar un simple mucolítico o una crema antibiótica, y no para un compuesto hormonal de esas características.

4. No es cierto que la píldora del día después contribuye a disminuir los embarazos adolescentes: hay estudios recientes, serios e imparciales, publicados en las revistas científicas más solventes (Bristish Medical Journal, Contracepción…) que lo desmienten; en todo caso, bastaría consultar los datos de la evolución del aborto entre adolescentes (menores de 19 años) en España desde 2001, año en que se aprueba la comercialización de la pdd hasta hoy: en 6 años se ha pasado de 9.000 a 15.500; de suponer un 8,29% sobre el total de abortos al 13,78% en 2007. Además, a pesar de las campañas sucesivas para fomento del uso de preservativo, las enfermedades de transmisión sexual (que la píldora no evita), se han disparado en los últimos años. Por ejemplo, los casos de sífilis han pasado de 700 en 1997 a un total de 1.734 en 2007, números similares presenta la gonococia (enfermedades ambas que llevaban décadas sin diagnosticarse en España); y el tristemente famoso virus del papiloma humano (VPH), que si a finales de los 80 afectaba a unos 55.000 hombres y a 10.000 mujeres, 15 años después la cifra se ha duplicado entre los varones y triplicado entre las mujeres.

5. La píldora no es un fármaco seguro para menores de 16 años: tal como dicen las fichas técnicas, no hay estudios representativos en los que se demuestre que la utilización de la pdd en menores de 16 años sea segura. En consecuencia, su dispensación gratuita y sin receta puede entrar en conflicto con el artículo 10.1.b) de la Ley de Garantías que establece que entre las requisitos exigibles para la autorización de fármacos se halla "ser seguro, no produciendo en condiciones normales de utilización efectos tóxicos o indeseables desproporcionados al beneficio que procura".

6. Estamos convencidos de que tanto los profesionales como las entidades colegiales, saldrán, una vez más, en defensa la libertad y conciencia profesionales, para impedir que llegue a dictarse una medida, por lo demás, carente de las más elementales criterios de medicina preventiva.

13 de mayo de 2009
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Juan Molina






lunes, 11 de mayo de 2009

¡Gracias, Santo Padre!


Lo que es verdad para África y es verdad para nosotros

Fecha: 11/05/2009. Publicado en: Semanario diocesano de Granada y Guadix, Fiesta 828

Los dos hechos que siguen me han sido contados por sus protagonistas.


En un país de América Latina, una médico, ginecóloga, premiada como la mejor médico del país por el gobierno de su nación, ha dedicado parte de su vida profesional a impartir un programa de educación afectiva y sexual a adolescentes y jóvenes. Es un programa con una duración de seis meses, y un trabajo semanal a lo largo de ese período. El programa consiste en dar a conocer con detalle suficiente a los jóvenes (ellos y ellas) el funcionamiento del cuerpo humano en relación con la sexualidad y con el afecto. Con detenimiento y cariño, por ejemplo, se les acompaña a las muchachas a conocer sus ciclos reproductivos, y a todos a descubrir la belleza de la sexualidad y su funcionamiento, a reconocer el misterio que somos y lo bien que Dios nos ha hecho. Es un programa magnífico, creado por una médico norteamericana (una religiosa) que ha trabajado muchos años como ginecóloga en Pakistán y en Bangladesh.


Nuestra médico de América Latina estaba impartiendo su programa en un colegio de la capital de su nación al que asistían las hijas del ministro de Educación. Un día, en el entreacto de un teatro, coincidieron el ministro y la médico. Fue el ministro quien vio a la médico, y se acercó a ella para felicitarla: “¡Doctora, qué alegría verla! ¡No se puede hacer idea de lo contentas que están mis hijas! ¡Vienen a casa y no paran de hablar de lo bonito que es su programa y del bien que les hace! ¡Enhorabuena!” El ministro siguió en esa vena por un rato, hasta que la médico le dijo: “También a mí me alegra, ministro, que sus hijas estén tan contentas, y que usted haya tenido la ocasión de ver el valor que tiene un programa planteado así. ¿Qué le parece si desde el Ministerio se permitiese que en los colegios públicos donde los padres lo pidieran —las hijas del ministro estudiaban, como es natural, en un colegio privado—, pudiéramos también dar el mismo programa?” “¡Ah! ¡Eso no, doctora! ¡Eso no puede ser! A unos pocos se les puede educar, pero al pueblo hay que darle preservativos”.


Vamos con la segunda: En este caso era una médico norteamericana, que trabajaba en Ghana, en un centro de Atención Primaria. Había estado en la Conferencia Internacional de El Cairo sobre la Población y el Desarrollo, en 1994, y de retorno a América, antes de volver a su misión, pasó por España. Coincidimos en un acto, nos presentaron y estuvimos hablando un buen rato. En el centro donde ella trabajaba, en una zona sumamente deprimida —me dijo—, morían todos los días niños deshidratados a causa de una simple colitis, por falta de suero fisiológico, y por la ignorancia de las madres. Sin embargo, el centro estaba literalmente “lleno” —o tal vez sería mejor decir “invadido”— de cajas y cajas de preservativos que ciertas compañías americanas y europeas les enviaban gratis, hasta no saber qué hacer con ellos, porque ocupaban un espacio en el centro que no tenían, y que necesitaban para cosas más urgentes y más graves.


¿Cui prodest? ¿Quién paga el anuncio? ¿Qué visión del ser humano y de la vida —y de las distintas clases de seres humanos, y de vidas humanas— se esconde detrás de estas historias? ¿Quiénes, qué poderes y qué industrias, se benefician de la despoblación de África, y piensan ya sin duda en los futuros beneficios de sus inmensas riquezas y reservas naturales? Sin duda, los mismos que degradan sin cesar y sin límite nuestra propia humanidad y la dignidad de nuestro pensamiento cuando deciden —y nadie sería capaz de explicar racionalmente en virtud de qué poder—, promover entre nosotros la banalización absoluta del uso del cuerpo humano y del sexo.


Los mismos que deciden que el matrimonio —esa maravillosa y fragilísima realidad humana, o mejor, divina— no es un bien que necesita ser protegido. Los mismos que han decidido que a cualquier cosa —incluso constitutivamente estéril— se la puede llamar matrimonio, haciendo burla de los millones de personas de las que ellos viven, porque son quienes pagan como pueden sus impuestos, aunque ninguna de esas personas —absolutamente ninguna— haya nacido de esas uniones estériles. Los mismos que deciden que matar a un ser humano, siempre que no haya nacido y no tenga voz para gritar, ni acceso a los medios de comunicación para defender sus derechos, ni un sindicato que le defienda, es legítimo, con tal de que les convenga a alguno de los adultos implicados. Los mismos que están a punto de decidir “una salida” igualmente digna y honrosa “a favor” de quienes han dejado ya de producir, para que no sean una carga para la Seguridad Social. Los mismos que piden mil controles para obtener un antibiótico, pero dan a menores, sin que sus padres lo sepan, sin rechistar y sin comentario, y todas las veces que haga falta, una píldora abortiva cuyas consecuencias, absolutamente conocidas en caso de abuso, no se quieren decir, para que no quede rastro o huella alguna, para que nadie les pueda reclamar el día de mañana por este crimen contra la humanidad de nuestros adolescentes (y contra su salud mental, afectiva y corporal).


Lo que se silencia es el dato —perfectamente constatado— de que el uso masivo de los preservativos no ha detenido el sida en África, sino que lo ha propagado. Y se silencia el número de suicidios que se producen entre las mujeres que han abortado. Y se silencia la amargura infinita y el dolor en que viven la inmensa mayoría de las que se han creído que “eso” era un derecho, y no saben que sería mucho mejor que fuese un pecado, porque los pecados, todos los pecados, HAY quien los perdona, y quien nos ama y nos abraza y nos cura. Y se silencia que, según estadísticas oficiales, en Andalucía, la primera causa de muerte entre los adolescentes y jóvenes no son los accidentes de tráfico, sino el suicidio. Y como se silencia, nadie se pregunta por qué. No hace falta preguntarse, porque es obvio que vivimos en el País de las maravillas. Y estamos lanzados hacia el progreso. Desde luego, a toda velocidad. A tanta velocidad, que ya no podemos saber hacia dónde vamos, si hacia el progreso o hacia el abismo.


¡Qué difícil es no pensar en aquella escena de El tercer hombre en la que Joseph Cotten y Orson Wells mantienen una conversación en la noria del Prater de Viena! En aquella Viena destruida por la II Guerra Mundial, Orson Wells vendía de estraperlo penicilina adulterada, con terribles consecuencias para quienes la usaban, incluso cuando sobrevivían. Lo importante es mirar a los hombres de lejos, como desde lo alto de la noria, hasta que no sean más que puntitos... “Si te ofrecen veinte dólares por cada uno de esos puntitos que dejara de moverse, ¿cuántos crees que se resistirían? ... Y libres de impuestos, amigo, libres de impuestos...” Con un cinismo helador, Orson Wells continúa: “Los gobiernos lo hacen, ¿por qué no podríamos hacerlo nosotros?” La sociedad de los puntitos vistos de lejos, vistos en las estadísticas, es ya nuestra sociedad. La vida del hormiguero industrioso al servicio de los intereses económicos y políticos de los poderosos podría ser nuestro futuro. Lo más sarcástico, lo más esperpéntico de todo, es que parecemos dirigirnos hacia ese futuro tan alegres y confiados como unos párvulos a los que sus maestros llevan de excursión.


Lo que el Santo Padre ha dicho en África es, sencillamente, que tenemos necesidad de cambiar nuestra mirada sobre la sexualidad. Y también que tenemos necesidad de cambiar nuestra mirada sobre la enfermedad y sobre los enfermos. Dos verdades evidentes. Antes que ninguna otra reflexión acerca del derecho del Papa a hablar, o acerca de qué cosas puede o no puede, o debe o no debe hablar, lo que se impone recordar es, SOBRE TODO, QUE LO QUE HA DICHO EL PAPA ES VERDAD. Es verdad para África y es verdad para nosotros. Es verdad para todo el que no se resigne a que nuestra sexualidad, ni nada en nuestra vida, sea como en la vida de los animales. Es verdad para todo el que no esté dispuesto a resignarse a que su futuro sea formar parte, solidaria y alegremente, del hormiguero universal, controlado por esa nueva casta de Grandes Hermanos que se multiplica como las setas. Hay una forma más bella, mejor y más humana de vivir la sexualidad. Hay una forma mejor, más bella y más humana de afrontar nuestra fragilidad y nuestra miseria, nuestra enfermedad y nuestra muerte. ¡Gracias, Santo Padre, por tener el valor de decirnos la verdad, a nosotros y a nuestros hermanos africanos! ¡Gracias por reclamarnos a todos a una vida de primera clase, a una vida verdadera y plenamente humana! ¡Millones de hombres pedimos al Señor todos los días para que no se canse, para que no ceda, para que el Señor le sostenga y siga siendo libre!


† Javier Martínez

Arzobispo de Granada






viernes, 24 de abril de 2009

Para qué sirven las postales navideñas de UNICEF


UNICEF exige la legalización del aborto en la República Dominicana.
Por Piero A. Tozzi y Paola Ocejo


(NUEVA YORK – C-FAM) A pesar de la intervención directa de un funcionario de UNICEF, la República Dominicana parece estar predispuesta a aprobar una nueva Constitución que protege la vida humana “desde la concepción hasta la muerte”.

Mientras que los legisladores dominicanos debatían los méritos de dicha disposición y de la penalización del aborto en la nación, Nils Kastberg, director regional de UNICEF para Latinoamérica y el Caribe, se interpuso y pidió que los legisladores nacionales consideraran la despenalización del aborto, para que las mujeres no se vieran forzadas a realizar “prácticas riesgosas”. Además insinuó que, en caso contrario, serían unos “hipócritas” que se muestran indiferentes ante el elevado índice de nacimientos de madres adolescentes que se registra en la nación, el cual supera el promedio. Kastberg realizó estas inusitadas declaraciones durante su visita a Santo Domingo, a fines de marzo.

Lejos de doblegarse frente a la presión externa ejercida por UNICEF y por organizaciones no gubernamentales, los miembros de la asamblea bicameral constitucional votaron esta semana a favor del decreto propuesto, incluyendo el artículo 30, que reza “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte”, mientras que otro artículo define al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. En total, hubo 167 votos a favor y sólo 32 en contra.

Los grupos pro-vida consideran que la reforma constitucional es un hecho consumado, pero aún resta una segunda lectura, seguida de la promulgación oficial por parte del Presidente. El apoyo trascendió las líneas partidarias, ya que el Partido Revolucionario Dominicano, del Partido Reformista Social Cristiano y la mayoría de los miembros del partido oficialista (Partido de la Liberación Dominicana) declararon abiertamente su apoyo a las disposiciones sobre el derecho a la vida.

La intromisión del sueco Kastberg trajo a la memoria una intervención abortista de UNICEF y de agencias de las Naciones Unidas en Latinoamérica. Cuando en 2006 Nicaragua reforzó la legislación en defensa de los no nacidos, UNICEF se alió con otras agencias, como el Fondo de Población y el Fondo de Desarrollo de la ONU, para firmar una carta dirigida al Presidente de la Asamblea Nacional nicaragüense, en la cual se aseguraba, falazmente, que la legislación violaba los derechos contemplados en numerosos documentos internacionales, como, por ejemplo, la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés).

Además, cuatro países escandinavos, Holanda y Canadá refrendaron la carta, en la que se decía que Suecia retiraba una ayuda financiera a favor de Nicaragua por de más de 20 millones de dólares, debido a la reforma legislativa. En dicho documento, Finlandia amenazaba con quitar el apoyo económico a ese país si se introducían cambios en la ley del aborto.

A pesar de su imagen de organismo dedicado a la asistencia de los niños del mundo en desarrollo, en los últimos años UNICEF ha respaldado la liberalización del aborto. Según Douglas Sylva, colega del Instituto de Familia Católica y Derechos Humanos (C-FAM) [editor de Friday Fax] y autor de un libro blanco sobre dicho organismo, UNICEF es “un defensor oportunista del derecho al aborto”. Un especialista que durante años ha estudiado a UNICEF dijo a Friday Fax: “¿De dónde saca UNICEF la autoridad para interferir en las decisiones constitucionales de un Estado soberano?”.

Una vez promulgada la Constitución, la República Dominicana se sumará a otras naciones Latinoamericanas que protegen explícitamente a los niños en gestación, entre las que se cuentan Chile, Paraguay y Guatemala. Además, al menos diez Estados mejicanos (entre ellos el Estado de Nayarit, situado sobre las costas del Pacífico) han enmendado sus Constituciones para preservar la vida desde el momento de la concepción. Las reformas constitucionales en favor de la vida introducidas en México y en la República Dominicana son una muestra de la reafirmación popular de los principios pro-vida en la región.

Traducción: Luciana María Palazzo






jueves, 23 de abril de 2009

No se la digas a mamá

Me gustaría saber la identidad de los nueve expertos en los que la ministra Bibiana Aído se escuda para defender que una niña de dieciséis años puede abortar sin consultar con sus padres. Me gustaría saber de qué son expertos y si son padres y madres. Me gustaría saber en qué se fundamentan para decir que dejar tan dramática decisión en manos de una adolescente aterrada es lo mejor para ella. Me gustaría saber si se han parado a pensar que esa criatura, tras mantener una relación sexual precipitada, va a empezar a sufrir lo que la literatura científica ya ha diagnosticado ante un aborto.

Mariló Montero
DIARIO DE SEVILLA



El síndrome de aborto reúne quince síntomas psicológicos que van desde la angustia al sentimiento de culpabilidad, la ansiedad, los terrores nocturnos, la depresión, los trastornos de alimentación o de la vida sexual. Síntomas que pueden llegar a aparecer, dicen los psicólogos de la Asociación de Víctimas del Aborto, incluso años después de haber abortado. Me gustaría saber con qué valor lanza la joven ministra Aído, con una sonrisa, como quien anuncia un anticonceptivo novedoso, que una niña de dieciséis años está tan capacitada para abortar como para casarse.


Una niña de dieciséis años no está capacitada para abortar ni para casarse, por mucho que se esté normalizando lo que son parches en la vida. Una cosa es que lo haga y otra bien distinta la sacudida que la vida le da a una adolescente casada, quien sale adelante gracias a los apoyos de la familia. Me gustaría saber quién le va a informar a una adolescente de dieciséis años de que si se queda preñada puede abortar sin decírselo a los padres y también en quién se va a apoyar ante semejante circunstancia. ¿En la mamá-administración, o en su mejor amiga, con la que intercambia los vaqueros e inventa en su habitación coreografías de Beyoncé? Me gustaría saber si esos expertos conocen lo que es ser padres y las complicaciones a las que nos enfrentamos para conquistar la confianza de nuestros hijos en la difícil adolescencia. Me gustaría saber el protocolo de actuación que se llevará a cabo cuando una niña de dieciséis años acuda al centro para abortar y cómo será tratada. Me gustaría saber qué pretenden con esta propuesta de ley, que autoriza a que se rompa la confianza entre hijos y padres. Y me gustaría saber qué se pretende de los padres el día que nuestra hija decidiera abortar en soledad. ¿La recibimos con un aplauso? ¿Le damos sopa caliente? ¿Le preguntamos si llegó a ponerle nombre? ¿O quién habría sido el padre? ¿Debemos obviar el tema, o celebrarlo con una barbacoa? ¿Trae esas instrucciones la nueva reforma de la ley del aborto? Una cuestión más: ¿meterán en la cárcel a una madre que le discuta esa decisión a su hija adolescente? O es la ley del "no se lo digas a mamá porque no la necesitas". Señorita Aído, me gustaría saber si mi hija ha abortado sola. Porque soy su madre.





jueves, 2 de abril de 2009

La Iglesia y el sida


Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

Allí donde hay un hospital dedicado al sida, lo mismo en Africa que en Asia o Iberoamérica, también en Europa, son monjas y curas católicos los que están a pie de cama para atender a los enfermos. He recorrido en trabajo profesional más de cien países. En las leproserías de todo el mundo, en los asilos de ancianos terminales, en los hospitales para enfermos infecciosos, sólo se encuentra uno con misioneras y misioneros católicos. Esa es la escueta verdad. Nunca me he tropezado en esos lugares con un comunista militante, con uno de esos
manifestantes que vociferan contra la Iglesia. Los misioneros y
misioneras permanecen al margen de las pancartas y los sermones
políticos. Derraman su amor sobre los leprosos, los sidosos, los
enfermos terminales, los ancianos sin techo, los desfavorecidos y
desamparados.

Aún más, todos los profesionales del periodismo sabemos que cuando
estalla una tragedia del tipo que sea en el tercer mundo,
encontraremos información certera en la misionera o el misionero
españoles, que ejercen su ministerio en los lugares más
miserables.Nunca fallan, esa es la realidad.

José Luis Rodríguez Zapatero, para dar una lección a la Iglesia
Católica, ha decidido obsequiar a Africa con un millón de
preservativos pagados a través de los impuestos con los que sangra a
los ciudadanos españoles. ¿A cuántos militantes del PSOE, encabezados
por Bibiana Aído, va a enviar para que se instalen durante diez años
en los hospitales especializados en sida, para que convivan con los
enfermos, les atiendan, les den de comer, les limpien, les acompañen?.
El Papa ha instalado en el Africa enferma a muchos millares de monjas
y curas, de misioneros y misioneras. Obras son amores. Esa es la
diferencia entre los que vociferan y los que derraman cariño y
atenciones.

Conocí en enero de 1967, cuando carecía de la celebridad que adquirió
posteriormente, a Teresa de Calcuta. Pasé un día con ella visitando
sus hangares para enfermos terminales. Escuché con atención lo que me
decía. Fue una lección de quién sabía mejor que nadie en qué consisten
las tierras duras del hambre, el mundo de los desfavorecidos
profundos. Supe que estaba hablando con una santa. Y así lo escribí.
Pues bien, en el cuerno africano, en las ciudades estercoleros de
Africa, en los pueblos escombreras de Asia, en las favelas brasileñas
o en las villamiserias peruanas, trabajan para los más pobres, para
los más desfavorecidos, millares y millares de teresitas de Calcuta.

El Papa cree que la mejor forma de combatir el sida en Africa es la
monogamia y la fidelidad. No ha tenido en cuenta lo estupendas que
están las negritas y lo difícil que tiene que ser, ante el espectáculo
de tanta belleza y atractivo, que los negros politeístas y polígamos
practiquen la virtud de la monogamia. Pero ironías aparte, quienes
combaten el sida en Africa, quienes atienden a los enfermos son las
misioneras, los misioneros católicos. Escuché en una tertulia de radio
a un simpático homosexual cebarse con el Papa y despotricar contra la
Iglesia. Se me ocurrió aclararle: «Dicen que el sida está
especialmente extendido entre los homosexuales aunque afecte ya a los
heterosexuales. Seguro que tú nunca te pondrás enfermo. Pero ten por
seguro que, si así fuera, quien te atenderá con amor y dedicación en
el hospital será una monja católica». Se quedó callado como una puta
el simpático gay y los tertulianos se apresuraron a cambiar de tema.






miércoles, 1 de abril de 2009

De siete en siete


Mi lector preferido. Miguel Aranguren.

Aunque suene a tópico, con el corazón en la mano les aseguro que de mi joven carrera literaria lo mejor, sin duda, son los lectores que me voy encontrando por los caminos de mis conferencias, de las presentaciones, de los e-mails y cartas que recibo. Después de treinta y ocho años conviviendo con mis limitaciones, no puedo dejar de agradecer el cariño con el que comentan estos artículos y las novelas que jalonan mis peripecias literarias.

Ángel puede que sea mi lector preferido. Tiene catorce años y le encanta viajar con mis libros a todos esos rincones del mundo en los que se desenvuelven mis personajes y que él, por circunstancias, no podrá conocer. Descubrir a Ángel ha sido uno de los mejores regalos que he recibido. Hace unos días vino a verme en su silla eléctrica, con una sonrisa capaz de apaciguar cualquier tristeza. Estaba tan alegre que le bailaba el cuerpo como si dentro del corazón portara una colección de cascabeles. Ypulsaba, con paciencia y disciplina, un teclado con el que convierte sus pensamientos en palabras.

Sus padres dicen que Ángel es un trozo de cielo en casa, un ángel sin alas. Aseguran que atesora un cariño limpio y desprendido, desbordante, como un soplo divino. Cuando su padre lo toma
en brazos para sentarlo en la trona en la que come, para ponerle al mando de la silla de ruedas, para ducharle o llevarle a la cama, se le antoja que lleva al mismo Jesús en andas (tal vez un sús adolescente; tal vez un Jesús herido). Entonces, el brazo del chico le aprieta el cuello y su cuerpecillo -Ángel es liviano como una pluma que se hubiese desprendido de un ala celeste- se junta fuerte al suyo ylos labios, pegados a su mejilla, encadenan una fiesta de besos, como si el mismo Jesús besara a ese padre -a esa madre- que tanto han llorado y con cada beso Ángel agradeciera el don de la vida, el don de la familia, de que le quieran como quiere él, sin condiciones.

Dice el padre de Ángel que cuando lo ve tendido en la cama, con la pierna derecha encogida por razones que tienen que ver con la parálisis cerebral, con los brazos abiertos como si se sujetaran
en una cruz invisible, se le antoja que Cristo se apropia del cuerpo y de la voz muda de su hijo, que parece decirle: "Qué bien estoy aquí, amarrado al dolor por ti, por mamá, por mi hermano,
por todos los hombres ... , especialmente por aquellos que no quieren a los niños como yo. ¡Qué cielo grande nos espera!"

Ángel me envía sus relatos de vez en vez. Imagino el esfuerzo que pone para pulsar cada letra en su teclado, y en cada letra soy yo el que posa un beso, Angelito, porque la enfermedad ha hecho
en ti el milagro de que disfrutes de todo: los veranos, un perro imaginario, los amigos, el deporte ... Eres el lector que prefiero, aquel por el que merece la pena sentarse cada día frente al ordenador pensando que tus ojos curiosos llegarán a leerme.

www.miguelaranguren.com






lunes, 23 de marzo de 2009

¿Quién lo dijo?


"Mi vida está llena de aspiraciones"


Un asmático




"Mi esposa tiene un gran físico"


Albert Einstein




"La vida está en constante movimiento"


Parkinson




"El día que nosotros gobernemos, todos temblarán"


Los epilépticos




"Nunca pude estudiar Derecho"


El jorobado de Notre Dame




"No hay nada tan importante que no podamos olvidarlo"


Alzheimer




"Vayamos al grano"


Un dermatólogo




"Siempre quise ser el primero"


Felipe II




"Me gusta la Humanidad"


Un canibal




"Estoy encinta"


Scotch




"Me gusta ir a la escuela"


Un piojo




"Estoy rodeado de animales"


Noé




"Mi novia es una perra"


Pluto




"Eres la única mujer de mi vida"


Adán




"Nosotras apoyamos la liberación femenina"


Cárcel de mujeres




"Es mejor dar que recibir"


Un boxeador



"A mi lo que me revienta son los camiones"


Un sapo








domingo, 22 de febrero de 2009

La solución está en nosotros



Salvador Sostres / www.salvadorsostres.com

El Sant Pare ha dit que el preservatiu no és la solució contra la sida i que hi ha una degradació de la sexualitat i per tant de l'ànima que és el que realment du la humanitat de dret cap a la catàstrofe. Hi ha una vivència gimnàstica del sexe, cap contenció ni cap tabú, cap intuïció de la grandesa del que s'hi dóna i abolit l'element sagrat de les nostres vides res no té ja cap mena d'importància. Tot bé utilitzat contra la seva natura desenvolupa una plaga i una tragèdia. Com més elevat resulta el bé, més devastació i més tragèdia. Aquesta ha estat sempre la tensió entre l'home i els seus actes, entre virtut i excés. Així Roma conegué els bàrbars. Que els preservatius puguin prevenir d'un hipotètic contagi en una relació esporàdica no vol dir que siguin la solució del problema, tal com la solució no és punxar-te amb la teva pròpia xeringa per no contraure malalties sinó deixar de drogar-te. I tot i que un guant et protegeix la mà per rebentar els vidres d'una botiga, la solució no és el guant sinó estar-te de fer el rebentaire. Quan deslliguem el sexe del seu misteri i la seva transcendència, alguna cosa en nosaltres es torna cínica i el jo petit ens buida l'ànima. Ningú amb un poc de consciència s'estimaria més donar-se de cos en cos que viure en amor. Ni la criatura més salvatge preferiria la rebregada a la tendresa i rere les nits més brutals hi ha sempre ràbia, frustració, l'amarg enyor de qui volíem i no ens vol; i revenjant-nos d'aquest dolor ens sentim més impotents encara. El Sant Pare diu la veritat quan afirma que la solució no és una funda sinó nosaltres, que la salvació no és en la cosa sinó en l'ànima i que la humanitat prospera amb esforç, amor, creixença i voluntat; i no amb provisionals pedaços de saldo i cantonada

Traducción mía, apoyándome en traductores de Internet


El Santo Padre ha dicho que el preservativo no es la solución contra el sida y que hay una degradación de la sexualidad y por tanto del alma que es lo que realmente lleva a la humanidad de derecho hacia la catástrofe. Hay una vivencia gimnástica del sexo, ninguna contención ni ningún tabú, ninguna intuición de la grandeza de lo que se da y abolido el elemento sagrado de nuestras vidas nada tiene ya ningún tipo de importancia. Todo bien utilizado contra su naturaleza desarrolla una plaga y una tragedia. Cuanto más elevado es el bien, más devastación y más tragedia. Esta ha sido siempre la tensión entre el hombre y sus actos, entre virtud y exceso. Así Roma conoció los bárbaros. Que los preservativos pueden prevenir de un hipotético contagio en una relación esporádica no significa que sean la solución del problema, tal como la solución no es pincharte con tu propia jeringa para no contraer enfermedades sino dejar de drogarte. Y aunque un guante te protege la mano para reventar los cristales de una tienda, la solución no es el guante sino dejar de ser un reventador. Cuando desligamos el sexo de su misterio y su trascendencia, algo en nosotros se vuelve cínico y un yo pequeño nos vacía el alma. Nadie con un poco de conciencia preferiría darse “un achuchón” que vivir de amor. Ni la criatura más salvaje preferiría “el achuchón” a la ternura y tras las noches más brutales sólo hay siempre rabia, frustración, la amarga añoranza de quien queríamos y no nos quiere; y desquitándonos de ese dolor nos sentimos más impotentes todavía. El Santo Padre dice la verdad cuando afirma que la solución no es una funda sino nosotros, que la salvación no está en la cosa sino en el alma y que la humanidad prospera con esfuerzo, amor, crecimiento y voluntad, y no con remiendos provisionales de parches.







jueves, 19 de febrero de 2009


ASOCIACIÓN NACIONAL PARA LA DEFENSA DE LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA/ http://www.andoc.es/ /
JAÉN, VIERNES 19 DE FEBRERO DE 2009


OMS: "Aunque en todos los países deberían tener disponible un completo abanico de servicios genéticos, incluido el diagnóstico prenatal los médicos individuales pueden elegir no practicar el diagnóstico prenatal por motivos de conciencia, si se oponen al aborto".

En un informe oficial sobre "Medicina Genética", publicado en la Review of Ethical Issues in Medical Genetics, la Organización Mundial de Salud, además de expresar la relación directa entre diagnóstico prenatal y aborto, reconoce el derecho a la objeción de conciencia de los médicos implicados en esas prácticas. Dicho informe señala que: "aunque todos los países deberían tener disponible un completo abanico de servicios genéticos, incluido el diagnóstico prenatal, los médicos individuales pueden elegir no practicar el diagnóstico prenatal por motivos de conciencia, si se oponen al aborto"[1].

En el mismo documento, la OMS reconoce la ideología proelección que subyace a los sistemas de diagnóstico prenatal al afirmar "Las naciones que prohíben la terminación de embarazos con un feto afectado tienen la obligación de examinar las condiciones bajo las cuales se ofrece el diagnóstico prenatal. Ofrecer el diagnóstico prenatal sin la posibilidad de un aborto seguro y accesible puede hacer que algunas mujeres recurran a un aborto ilegal e inseguro. La prohibición categórica es contraria a la premisa bajo la que el diagnóstico prenatal es ofrecido proporcionando a la gente opciones reproductivas"[2]. Es decir, no tiene sentido ofrecer el diagnóstico prenatal, si no es con la opción de proponer el aborto.

Esta afirmación del principal organismo internacional en materia de salud, se engarza con la política sanitaria, que tratan de implantar algunos responsables de la Sanidad pública, a través del "Programas de Cribado Genético", aprobados en varias Comunidades Autónomas, como País Vasco, Andalucía y Cataluña. Tales programas, incluyen la realización de pruebas de diagnóstico prenatal (DPN) generalizado para detectar posibles "taras genéticas" en fetos, hasta la semana 22 de gestación, límite que ley actual establece para practicar un aborto.

Sin embargo, llama poderosamente la atención que esas políticas sanitarias digan cumplir las recomendaciones de la OMS respecto al DPN, y pase por encima de lo que esta institución recomienda expresamente en materia de objeción de conciencia y respeto a los derechos individuales de los médicos.

Hace algunos meses, saltó a los medios de comunicación la noticia de un ginecólogo andaluz, el Dr. Esteban Rodríguez, al que el Servicio Andaluz de Salud había denegado la objeción de conciencia a aquellas prácticas de DPN, vinculadas directamente a la cooperación necesaria en abortos eugenésicos.

En este caso, por tanto, la actitud del SAS, no sólo vulnera el derecho fundamental del médico a no practicar o cooperar en la práctica de un aborto, sino que pasa por encima de los criterios establecidos por la OMS para cualquier facultativo que se encuentre en circunstancias similares, e impone la ideología proelección a facultativos con ideología contraria violando lo que establece el art 16 de la CE en materia de libertad ideológica.

Médicos como el Dr. Rodríguez se ven obligados, en estos casos, a luchar contra dos géneros de violencia: una abierta y patente contra su libertad ideológica y de conciencia, otra solapada, contra un clima social opresivo que lleva a un buen número de padres a consentir el aborto de aquellos hijos afectados por presuntas "malformaciones", que en muchos casos son, por lo demás, compatibles con la vida: diagnosticar, por ejemplo, un síndrome de Down para permitir la elección de acabar con su vida no es medicina, ni terapéutica; es ideología.

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[1] "Although a full range of genetics services, including prenatal diagnosis, should be available in every nation, individual physicians may choose not to perform prenatal diagnosis for reasons of conscience, if they oppose abortion" ((Report of consultants to WHO. Wertz DC, Fletcher JC, Berg K. World Health Organization, 2003, WHO/HGN/ETH/00.4: pág. 38).

[2] "Nations that have laws forbidding termination of pregnancies with an affected fetus have the obligation to examine the conditions under which prenatal diagnosis is offered. Offering prenatal diagnosis without the possibility of safe, affordable abortion may cause some women to have unsafe illegal abortions. Categorical prohibition is contrary to the premise under which prenatal diagnosis is offered, namely, offering people reproductive choices". (Ibidem, pág 76).




martes, 10 de febrero de 2009

Iglesia: datos de 2005


"Dice Jesucristo que lo que haga tu mano derecha no lo sepa tu mano izquierda". Que Él me perdone, pero basta ya de tanta calumnia barata en contra de la Iglesia.

Ahí van algunas cifras significativas del año 2005 sobre lo que la Iglesia ahorró al Estado Español:

1.- 5.141 Centros de enseñanza (Ahorran al Estado 3 millones de euros por centro al año): 990.774 alumnos.

2.- 107 hospitales (Ahorran al Estado 50 millones de euros por hospital al año)

3.- 1.004 centros; entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de SIDA (Ahorran al Estado 4 millones de euros por centro al año) 51.312 camas

4.- Gasto de Cáritas al año: 155 millones de euros (salidos del bolsillo de los cristianos españoles.)

5.- Gasto de Manos Unidas: 43 millones de euros (salidos del mismo bolsillo, una cantidad 10 veces mayor que el 0,2% -España no da el aún el prometido 0,7%- programado en los presupuestos generales del Estado para promoción del tercer mundo este año.)

6.- Gasto de las Obras Misionales Pontificias (Domund): 21 millones de euros (5 veces mayor que el ya mencionado 0,2 %, ¿Imaginan de dónde sale?)

7.- 365 Centros de reeducación social para personas marginadas tales como ex-prostitutas, ex-presidiarios y ex-toxicómanos (53.140 personas. Ahorran al Estado, medio millón de euros por centro)

8.- 937 orfanatos: 10.835 niños abandonados, (Ahorran al Estado 100.000 euros por centro)

9.- El 80 % del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico eclesiástico.

El arzobispo de Zaragoza, monseñor Ureña, ha calculado el gasto total ahorrado al Estado en 36.060 millones de euros al año.

El prestigioso economista José Barea lo ha reducido a 31.189 millones de euros. ¿Qué más da la cantidad concreta? Lo importante es que nadie (o muy pocos) saben de este ahorro imprescindible para que la economía española "vaya bien...".

En fin, os invito por una vez (y sin que sirva de precedente) a que desobedezcamos a Jesucristo y hagamos públicas nuestras obras de Caridad. Es fácil: a todos mis amigos os voy a mandar este artículo para que hagamos una cadena y pronto se extenderá como la pólvora.
Si nos intercambiamos chistes y Powerpoints, ¿Por qué nos vamos a avergonzar de nuestra Iglesia?

Como se suele decir, reenvíalo a 5 amigos y así pronto llegará esta información a quienes tanto critican injustamente a la Iglesia. No lo dudes.
A todo esto tenemos que sumar que casi la totalidad de personas que trabajan o colaboran con Manos Unidas, Cáritas, etc... son voluntarios "sin sueldo" (sí sí, sin sueldo, aunque algunos criticones les extrañe es cierto, hay personas que trabajan por los demás sin pedir a cambio un salario), realizando su labor para ayudar a los demás sin pedir nada a cambio.

¿En cuánto podríamos cuantificar su trabajo?
Estas cifras pueden dispararse y son incalculables e impagables por un estado que estaría encaminado a abandonar a su suerte a los más desfavorecidos
Aunque si reduce las aportaciones a la Iglesia y a sus ONGS los está abandonando en cierto modo ¿o no?
Recordad que aunque la macro-economía de España va bien, la economía de los más humildes no va, cada día tienen menos y de ellos sólo se acuerdan unos pocos.
Un saludo a todos y gracias a todos los voluntarios que hacen la vida mejor a muchas personas con su trabajo.




jueves, 5 de febrero de 2009

"Camino", la falsa historia de Alexia González Barros


Recientemente la película "Camino" de Javier Fresser se ha alzado con varios de los premios Goya, entre ellos el premio a la mejor película. Dicho filme se basa –según su director– en la vida de Alexia González Barros, una niña fallecida a los 14 años de edad. En la película, en la que se hace una crítica furibunda al Opus Dei, aparece la imagen de un sacerdote manipulador y cínico, representando el papel del capellán de la Clínica Universitaria de Navarra. Hemos hablado con D. Miguel Ángel Monge (El Tiemblo (Ávila), 1940), cuya imagen se falsea en dicho filme, Director del servicio de capellanía de la Clínica Universitaria de Navarra desde 1982, quien nos aporta información de primera mano sobre la verdadera imagen de Alexia González Barros.

¿Usted conoció a Alexia?
Sí, mucho. La conocí nada más llegar a la Clínica de la Universidad de Navarra en julio de 1985, y prácticamente la visité a diario hasta que murió el 5 de diciembre del mismo año. Todo fue fácil desde el principio. Cuando yo vivía en Madrid traté a su hermano Alfredo (entre otras cosas, hacíamos deporte juntos con frecuencia), y eso facilitó mucho las cosas. Por otra parte, me considero biógrafo autorizado de Alexia, ya que durante aquellos seis meses la traté mucho e hice gran amistad con toda la familia, sobre todo con sus padres y con Damián, el hermano de Alexia que pasó más tiempo en Pamplona.

¿Cómo surgió la idea del libro?
Cuando Alexia muere, lo primero –y lo único– de que disponemos es una carta que ella escribió a sus compañeras del Colegio de Madrid pocos días antes de fallecer. Esa carta está recogida como apéndice en mi libro y es una joya, ya que muestra el grado de madurez de Alexia. Puedo garantizar que la carta es auténtica, y ahora me lamento de que tuve en mis manos el texto escrito por su padre mientras Alexia le dictaba (recuerde que estaba inmóvil de brazos), pero lo tiré (se entendía muy mal, ya que la había escrito apoyado en las rodillas). Sin embargo, ese texto me sirvió mucho cuando me invitaban a contar anécdotas de mi trabajo en la Clínica. Poco después, con fecha 7 de marzo de 1986, nos llegó un breve relato que Moncha, la madre de Alexia, envió a las personas (médicos, enfermeras, amigos, capellanes, etc.) que habíamos tratado a su hija. Recogía con mucho detalle el tiempo de enfermedad y la muerte de Alexia. Era un relato emocionante. Confieso que yo, castellano viejo, bien poco emotivo, lo leí de un tirón y lloré.
Ese texto fue el que sirvió de base a la Madre Mª Victoria Molins cuando escribió, en julio de 1986, su libro Alexia, Experiencia de amor y dolor vivida por una adolescente. Por cierto, fue el que un día leyó el Sr. Fesser y en el que, según afirma, se ha basado su película.
Tuvo tanto éxito el libro de la Madre Molins (4 ediciones en 1986), que se pensó en hacer un relato más amplio, que recogiera toda la vida de Alexia. Ahí entro yo. Jesús Urteaga, que por entonces dirigía alguna colección de libros en la editorial Palabra, les dijo a los padres de Alexia que yo me podría encargar de esa tarea. Como es lógico, la madre de Alexia me proporcionó mucho material, y en 1989 estaba el libro en la calle. Ahora va por la 7ª edición.
Lo que puedo asegurar es que ese libro surgió de un encargo recibido en 1988 –que realicé con gusto, por supuesto– y que ni a mí, ni a nadie de los que estábamos en la habitación cuando Alexia murió se nos pasó por la cabeza la idea de su eventual canonización. Es una de las muchas mentiras que contiene la película. Y lo del aplauso en la habitación cuando Alexia muere ya ha sido considerado por un hermano de Alexia como una auténtica villanía: "Alexia murió rodeada de cariño, no de aplausos", ha escrito Alfredo G-Barros al Sr. Fesser.

¿Qué le parece la película "CAMINO"?
Sobre los valores fílmicos, que supongo que los tiene, no me pronuncio. Solo quiero decir que la película falsea, pienso que conscientemente, aspectos fundamentales de la realidad. Por ejemplo:
1º A la madre de Alexia, que fue una mujer excepcional para todos los que la conocimos, se la presenta como una mujer rigorista, fanática, fundamentalista, que trata de imponer sus ideas a su hija; en la película lo único que inspira es desprecio.
2º El capellán, que sería yo, es presentado como un tipo maquiavélico, intrigante y mafioso. Si al director los curas le caen mal no puedo pedir que me trate bien, pero es radicalmente falso que cuando Alexia se está muriendo, el capellán ya está gestionando su proceso de canonización. Ni a mí ni a nadie que vivió la enfermedad y muerte de Alexia se le pasó en aquel momento por la cabeza tal cosa. Debieron de pasar por lo menos uno o dos años para llegar a plantearse la cuestión.
3º Lo del aplauso en la habitación, cuando Alexia acaba de morir, es mentira, y además supone una dosis de mala fe incomprensible. Sobre ese punto, un hermano de Alexia escribió una carta al director de la película que no tiene desperdicio.

¿Cómo era Alexia?
Quien haya leído cualquiera de los libros publicados verá que Alexia era una muchacha muy normal, estudiosa, alegre, divertida, culta, piadosa… Aunque habría que precisar lo que se entiende por normalidad, ya que algunas de esas cosas tal vez hoy no se consideren normales…
Había recibido una buena formación en su familia y en el Colegio, y luego la enfermedad, la dura enfermedad que sufrió, la hizo madurar deprisa. La Alexia que yo conocí en la Clínica tenía cosas de niña (14 años) pero a la vez mostraba rasgos de notable madurez. Destacaría su alegría y su constante preocupación por los demás: conocía muy bien a todos los niños de la Planta de Pediatría, y se preocupaba por cada uno de ellos. La descripción que hace de algunos en la carta que escribe a sus amigas del Colegio es una buena muestra.

¿Usted considera que hay motivos para promover su proceso de canonización?
Eso tendrá que decirlo la Iglesia. El Proceso está en marcha, esperando su turno en Roma, en la Congregación de las Causas de los Santos. Recuerde que hay cientos de causas y hay que esperar que le llegue su turno. La llegada de un milagro podría adelantar la Causa, y eso es lo que todos los devotos de Alexia estamos esperando
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martes, 3 de febrero de 2009

"Camino"


A Javier Fresser de Teresa y Pablo, padres de María Fernández
La razón, 1 de noviembre de 2008

No conozco a Alexia, ni a su familia, ni al Opus. Y puedo decir que tampoco conozco mucho a Dios.

Soy madre de una niña de 7 años muy malita de cáncer. Ni un solo día la he oído una queja, ni ha preguntado un porqué a su enfermedad. Cuando no aguanta más el dolor sus mejillas se llenan de lágrimas. Y nosotros nos desconsolamos. Sin duda ella es más valiente que nosotros.

Todas las mañanas me acerco a su cama y doy gracias por el tesoro de hija que hemos recibido. A su lado hemos comprendido como se puede ser feliz y sufrir a la vez. Somos felices por que su presencia entre nosotros llena nuestros días. Y a la vez sufrimos porque no podemos hacer nada para retenerla entre nosotros y nos cuesta ver como se va apagando lentamente.

El día que se vaya de nuestros brazos se nos romperá el corazón y sin embargo a veces quisiera que se fuera ya para dejar de verla sufrir. ¿Quién puede resistir ver cómo se nos escapa sin poder hacer nada?.

Javier, no sé si puedes comprender lo que te digo, o lo que sentirían los padres de Alexia. No se parece a tu película, ¿verdad?. Quién sabe si algún día Dios pondrá un hijo moribundo entre tus manos. ¿Serás capaz de repetirle lo que dices en tus entrevistas?. Quizá el mundo te cambiaría de color. Quizá es una cuestión de ponerse en el lugar del otro.

Creo que tu película no solo nos ha herido a nosotros, sino a todos los españoles, porque es un ataque frontal contra la Democracia, que sólo se puede construir sobre la tolerancia y el respeto a las creencias de los demás. No dudo que seas un hombre con talento, pero me entristece ver que sea utilizado para hacer daño, en lugar de construir esperanza. Te hubiera costado lo mismo y todos hubiéramos aplaudido.

Mi marido y yo hemos dudado mucho si escribirte esta carta, porque hay mucho que construir en esta sociedad como para perder el tiempo en estas cosas. Pero al final lo hemos hecho por si estas palabras pueden ayudar a otros padres, o a otras personas. Nosotros hemos decidido que queremos buscar la verdad sobre ese Dios que sobrevive a la muerte, y que no permite que nuestra vida acabe en el vacío. Queremos dirigirnos a alguien del Opus Dei que pueda explicarnos tantos porqués que no entendemos. Quizás allí encontraremos la respuesta que tú no has sabido darnos. Aunque para el mundo de hoy parezca imposible, creemos que quizás Dios sí pueda confortarnos.