jueves, 15 de septiembre de 2011

¿Confiaría su muerte a la Pajín?

Pedro-Juan Viladrich. Catedrático de Universidad (La Gaceta, 29/05/2011)

Están hartos de su ineptitud, frivolidad, sectarismo e imposturas. Bajo tal grado deterioro de su crédito, les ha entrado una prisa enorme por tramitar leyes ideológicas con las que, por ejemplo, privar de acceso a los recurso públicos a los padres y colegios que, “supuesta” la libertad de enseñanza, optan por el modelo de enseñanza diferenciada entre chicos y chicas o, en otro campo de gran importancia, colar una ley reguladora de la “muerte digna” con muy sutiles y sospechosas ambigüedades.

Visto lo ocurrido con la ley del aborto patrocinada por un personaje como la Aido ¿qué confianza se puede tener en las intenciones reales de una ley sobre la muerte patrocinada por un personaje como la Pajín? En vez de “ingenieras sociales” mejor nos habría ido si fueran ingenieras industriales.

Las escopetas las cargaba el diablo. Lo digo en pasado porque hoy en día lo que carga son las ruedas de prensa. Quizás sea porque, con el tiempo, Orugario, de la mano de su tío y maestro Escrutopo, ha descubierto que la prensa te explota en la cara mejor que una escopeta. Le pasó a Carmen Chacón en El Epílogo de Tomelloso. “Estamos en el prólogo –dijo- de cosas maravillosas”. Orugario ha conseguido que el prólogo del 22M fuera el epílogo de sus aspiraciones políticas. Una maravilla, of course.

Otra le ocurrió ni más ni menos que al Cardenal de Madrid. Estando en el Foro Nueva Sociedad para presentar la próxima venida del Papa, en agosto próximo, para presidir las jornadas mundiales de la juventud, algún periodista le preguntó sobre la Ley Pajín y el bueno de monseñor Rouco, sin recordar que la prensa la carga el taimado Escrutopo, dijo aquello de “ Yo no he leído el texto, lo han hecho mis colaboradores y no se trata de una ley de eutanasia”. El centro de la rueda de prensa, la visita del Papa y la JMJ, pasó a segundo plano. Lo que la prensa enfatizó fue el “positivo” comentario del Cardenal sobre la polémica ley Pajín de la “muerte digna”. La prensa de izquierda aplaudió. Los sectores provida más activos quedaron atónitos. El Cardenal debe ser consciente –decían- que su juicio es muy cualificado, de manera que si no ha leído personalmente el texto puede haber sido imprudente trasladar la opinión de sus colaboradores sin caer en cuenta que le sería atribuida a su autoridad. Menos mal que, según añadió el propio Cardenal, la Iglesia “trabaja en un análisis interno del texto”. Parece razonable sugerir que, en tal supuesto, haya menos improvisación y mas presencia de aquellos profesionales expertos y movimientos civicos provida, no sea que en cuestiones de razon y derecho natural la ausencia de unos y el exceso de protagonismo jerárquico pueda dar la impresión que la postura contra la eutanasia, como en su día contra el aborto, se sustenta sólo en argumentos de fe religiosa sólo validos para creyentes

El anteproyecto de “ley reguladora de los derechos de la persona ante el proceso final de su vida” plantea una primera cuestión de oportunidad política. La muerte es un hecho biográfico muy importante del que ningún ciudadano quedará exento. Afecta al paciente, a su entorno familiar, al personal facultativo, a los centros médicos públicos y privados, y a la administración sanitaria, en especial de las Comunidades Autónomas. La regulación de los procesos terminales requiere un gran consenso social y político, con un protagonismo experto de los cuerpos facultativos más experimentados y una correspondiente dotación de equipos especializados en paliativos.

De manera que la primera duda razonable es si el Gobierno Zapatero y su ministra Pajín, en la objetiva circunstancia de descrédito y desconfianza que padecen hoy día ante la ciudadanía y dadas su conocidas afinidades con los sectores proeutanasia, son los más idóneos gestores de una ley de tamaña importancia para todos los ciudadanos. Las prisas en tramitarla aumentan esta inconveniencia y las sospechas. El texto del anteproyecto define, en su art. 1, los dos objetivos principales. Primero, la protección de la dignidad de las personas en los procesos terminales de la vida. Segundo, el garantizar el pleno respeto a la voluntad del paciente en la toma de decisiones sanitarias. Nada que objetar al primer principio. Pero el segundo va a ser fuente de muchos problemas, si se mantiene con una radicalidad de raíz ideológica y, además, se refuerza en la praxis prevista en el art. 11, 2 c, en relación con los arts. 15, 3 y el 17, 2. ¿Por qué? Porque la voluntad del paciente, por muy suya y libre que sea, no garantiza que lo que quiere sea lo mejor para él y para la lex artis, es decir, honorable y correcto para la buena praxis médica. Una cosa es la dignidad del paciente y otra que su voluntad sea digna.

Los pacientes en procesos terminales –cuyo pronóstico se reduce a semanas o meses- y sus entornos familiares sufren situaciones físicas y psicológicas muy duras, intensas y cambiantes. Convertir la voluntad del paciente –o de su representante y familiares, si aquel estuviere incapacitado- en derecho a decidir las intervenciones y tratamientos médicos, y no sólo los necesarios para paliar el dolor y sufrimiento, sino incluso los que tienen como efecto el acortar la vida o ponerla en peligro inminente (arts. 4 y 6, 1) puede ser una vía que encubre una práctica positivamente eutanásica, sobre todo si se tiene en cuenta que el texto de ley asegura la falta de responsabilidad para el personal sanitario que haya actuado así cumpliendo los deseos del paciente, su representante o sus familiares.

La experiencia enseña que no siempre que el entorno familiar o sanitario acorta la vida de un terminal lo es en su favor, aunque esa sea la excusa. En estos detalles, el anteproyecto de ley favorece que pueda desdibujarse la diferencia entre la sedación terminal y la eutanasia, de manera que la intención sedativa terminal de paliar los sufrimientos sea sustituída, usando el proceso sedativo, por la de provocar la muerte.

No hay un argumento sólido para negar al personal médico y sanitario ya no sólo la objeción de conciencia, sino la de ciencia. No siempre los cuadros médicos estarán de acuerdo en la naturaleza terminal y sus pronósticos, de manera que es muy razonable permitir la garantía de la objeción de ciencia y conciencia. Su negativa tan radical no deja de ser sospechosa de un trágala ideológico. En suma, ¿por qué en cuestión de tanta trascendencia no se camina con menos prisas y más mesura?

Conociéndoles como les conocemos, es decir, por sus obras, ¿usted confiaría su muerte a un entorno familiar y médico afecto a la ideología de ZP y la Pajín?




miércoles, 7 de septiembre de 2011

¡¡Educadísima Bofetada a los EEUU....!!


Declaraciones de CRISTOVÃO CHICO BUARQUE


Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal y ex Ministro de Educación de Brasil, CRISTOVÃO "CHICO" BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia. Un estadounidense introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño.



   "Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro. 

   Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad. 

   Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero. El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. 

   A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio. 

   De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. 

   No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación. 

   También, antes que la de la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia. Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país. 

   No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado. 

   Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhattan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia... cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero. 

   Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil. 

   En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda para Garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela. 

   Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero, mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir. 

   Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia, sea nuestra. ¡Solamente nuestra!"










domingo, 4 de septiembre de 2011

“Cuando llegué a casa, papá y mamá no sabían qué hacer conmigo. Ahora no sabrían qué hacer sin mí”.

Lo transcribo tal como me ha llegado




El niño que aparece arriba se llama Íker, y me alegró el domingo. Tuve la suerte de toparme con él y con su familia en Majadahonda, por pura casualidad.

Su padre nos enseñó orgulloso esta foto en su móvil y comprendimos que ese Íker, que nos había enamorado en media hora, que ese niño tan especial que no paraba de besarnos con pasión, era en realidad una estrella.

Movido por la curiosidad y porque el padre de Íker nos había contado que cada familia había elegido la frase que acompaña la foto de su hijo, ayer estuve viendo las 130 obras de arte que componen esta fabulosa exposición.

Y en cada imagen, una lección que estos niños con síndrome de Down nos dan a nosotros, los prejuiciosos. Con cada paso entre los pedestales, vas comprendiendo que el único subnormal que hay eres tú mismo, y que ellos lo que son esos seres extraordinarios o, como le gusta al padre de Íker, “niños especiales”, o "mágicos", como dice la familia de Ana, en una foto abajo.

La exposición entera se resume con la frase de Pablo (debajo de su foto):

“Cuando llegué a casa, papá y mamá no sabían qué hacer conmigo. Ahora no sabrían qué hacer sin mí”.

Esta exposición, organizada por la Fundación Síndrome de Down de Madrid, es un canto a la vida y, sobre todo, una genial forma de comunicar que los niños con esa enfermedad son todo lo contrario de lo que mucha gente piensa: . ¿Se desenvolverán con más dificultad mañana? Sí, ¿y?...  Con pensamientos como el de María:

“Tengo un cromosoma más. Y tú, ¿qué tienes diferente?”























sábado, 3 de septiembre de 2011

"No hay ninguna excusa para los padres vagos"

Francisco Kovacs, médico, propone un método educativo

La Vanguardia

En un entorno global competitivo, o aseguramos la educación de las próximas generaciones o hablaremos todos chino rápidamente.

¿Y qué significa educar?
De acuerdo con el conocimiento científico tres cosas: el niño debe estar rodeado de un entorno que fomente al máximo todas las capacidades que su código genético permite. No se trata de hacer nada artificial sino permitir que esa potencialidad fructifique.

No idiotizarlo, vaya.
En segundo lugar hay que rodearlo de afecto. Y en tercer lugar hay que darle modelos de conducta que pueda imitar y que le transmitan los valores que socialmente queremos, véase el rigor, la disciplina, la meritocracia, la justicia, etcétera.

Entendido.
El conocimiento científico demuestra que, al nacer, la mayor parte de nuestras neuronas no están conectadas entre sí. Se conectan o no en función de los estímulos del entorno, y cuanto mayor es el sujeto más difícil. Con lo cual, quien debería fijar el calendario educativo es el desarrollo biológico del niño.

Es usted un poco determinista.
Hay tres estereotipos. El primero es el del salvaje feliz, lo de que hay que dejar al niño que brote espontáneamente como las lechugas. Una educación no intervencionista no es educación, es agricultura. Y condena al niño a ser un fracasado toda su vida. No hay ninguna excusa para los padres vagos.

Radical.
Una vez que el niño ya tiene cierta edad (entre los 10 y 14 años), y empieza a tener una vida cada vez más autónoma en la que la influencia de los padres es cada vez menor, se encuentra con situaciones que son contradictorias a aquellas en que lo han educado.

Póngame un ejemplo.
Si al niño lo han educado bien en su casa, tendrá un concepto claro de la justicia: yo puedo predecir qué voy a hacer y qué me va a pasar, en función de lo que haga, mis padres me van a premiar o castigar. Pero cuando sales al mundo te das cuenta que hay cosas que funcionaban en tu casa que en el ámbito macro no funcionan igual.

¿Entonces?
También es necesario dotar en cuanto es posible al niño de un criterio propio, sólido y fundamentado para que pueda resistir el contacto con la realidad sin considerarse idiota ni abjurar de sus principios.

¿Y cómo se hace eso?
A través de tres claves: Formación, información y ejemplo. No basta con decirle al niño desde pequeño que la honradez es un valor positivo, debes predicar con el ejemplo. Si tú admiras a un ladrón porque preside un gran banco te estas contradiciendo.

Las contradicciones son inevitables.
Hay que darle información para que comprenda que no tiene que cuestionar sus principios sino sobrevivir en un entorno donde no siempre se aplican. Intentar aislar al niño en una burbuja es un suicidio, porque en cuanto el niño sale al mundo se lo comen.

Glups.
Hay que prepararle para que cuando tú ya no estés tan presente, sea capaz de autoeducarse constantemente. Es lo que deberíamos hacer todos los adultos.

Usted bombardea el sistema educativo.
Año tras año, cuando salen los resultados del informe Pisa, el director general de turno o la ministra, si las elecciones están cerca, hace dos declaraciones tópicas típicas y hasta el año próximo. Con este planteamiento el fracaso está garantizado.

¿Qué propone?
Volver a implantar valores y mecanismos educativos contrastadamente eficaces y dejarnos de experimentos pedagógicos. Por ejemplo deberíamos agrupar a los niños por nivel, no por edad biológica. Eso de que los niños crecen industrialmente y el que nació el 31 de diciembre le corresponde otro nivel del que nació al día siguiente es una aberración que sólo cabe en la cabeza de los que perpetraron la Logse.

¿Qué más?
Instalar mecanismos de premio y castigo (que no significa tortura y mimo) que es como funciona nuestro cerebro. Si tratas igual al que estudia que al que no lo hace, estas incentivando que todo el mundo suspenda.

Aboga por una educación tradicional.
Estamos en un entorno políticamente correcto y blandito que nos está llevando al hundimiento colectivo. Ahora por ejemplo la competitividad no está de moda. Pero vivimos en una sociedad globalizada, la competencia está y hay que aprender a manejarla. Aprender a competir es no abusar cuando ganas ni frustrarte cuando pierdes.

¿Qué pasó entre usted y su padre?
Me permitió hacer lo que yo quería siempre que estuviera a la altura: si quieres tocar el piano, te comprometes a hacerlo lo mejor que puedas. Si pretendes ser libre tienes que demostrar que eres digno de esa libertad y que la ejerces bien. No ganas derechos por el hecho de crecer biológicamente.

Interesante matiz.
Si el niño aprende a abjurar del esfuerzo no sólo lo conviertes en un vago, sino que mediatizas todas sus decisiones de futuro, siempre va a hacer lo que le sea más fácil.

Además de educadores, ¿podemos ser amigos de nuestros hijos?
Los padres pueden decidir ser amigos de sus hijos, pero tienen que ser conscientes de que los dejan huérfanos.





domingo, 14 de agosto de 2011

"¿De dónde saca el dinero IU?"

"No de donativos. De tus impuestos y los míos".Yago de la Cierva: la manifestación anti Papa es de gente "intolerante" que busca visibilidad
"Manifiéstate pero no dentro de la fiesta de otro. Hazla antes, hazla después, hazla fuera"
Redacción, 14 de agosto de 2011 a las 13:07


El director ejecutivo de la Jornada Mundial de la Juventud, Yago de la Cierva, asegura no estar "en absoluto preocupado" por la manifestación contra el Papa prevista para el día 17 y considera que sus convocantes son gente "intolerante" que no tendría "visibilidad" si no fuera por la visita del Papa.

También cuestiona que Izquierda Unida haya lanzado una campaña en contra de la visita del Papa pagada con dinero público, porque a los partidos se les paga "con los impuestos de todos".

"Por supuesto, haz una manifestación, pero en un sitio en el que no entres al choque; manifiéstate pero no dentro de la fiesta de otro. Hazla antes, hazla después, hazla fuera", plantea en una entrevista con Efe a cinco días del encuentro de Benedicto XVI en Madrid con casi un millón y medio de jóvenes de todo el mundo.

Para el responsable de la organización, el que la manifestación en contra de la visita se celebre justo el día antes de que el Papa llegue a Madrid es "porque ellos no tienen visibilidad propia" y les "molesta" que se celebre una ceremonia religiosa.

"Y eso es intolerancia, pero no ya intolerancia religiosa, es intolerancia humana", afirma.
De la Cierva se refiera a las cerca de 140 asociaciones de laicos, librepensadores e incluso católicos que han firmado un manifiesto y convocado una manifestación para rechazar el apoyo político e institucional y el gasto público que va a suponer la visita del Papa.
Según de la Cierva, el derecho de manifestación ampara a todos y "contempla expresamente el concepto de contra-manifestación" y el intento de crear un conflicto de orden público que conlleva.

En cuanto a la campaña lanzada por IU, de la Cierva argumenta: "Aquí los únicos que están haciendo campaña con dinero público son ellos. ¿De dónde saca el dinero IU? No de donativos. De tus impuestos y los míos y con eso paga una campaña en contra de la JMJ.
¿Eso está bien, que el dinero público vaya en contra de una religión? No es razonable".

Por otra parte, ante las acusaciones de que se está mezclando una visita pastoral con una visita de Estado, de la Cierva asegura que es el protocolo diplomático y político de España el que "obliga" al Papa a mantener ciertos encuentros.
"Nosotros no lo mezclamos; está dentro del protocolo internacional y es absolutamente normal; es razonable que cuando viene el Papa -que es entre otras cosas jefe de Estado- tenga un encuentro con el jefe de Estado, y por eso va a la Zarzuela", explica.
De hecho, Benedicto XVI no tendrá entrevistas oficiales con las autoridades, ni cenas oficiales en su honor, y se alegra de que el Estado no le haya pedido que vaya al Parlamento, porque está cerrado.

En cuanto a las críticas al alto coste de la JMJ, especialmente en un momento de crisis, el director ejecutivo considera que se trata de un asunto "que no se ha entendido", ya sea porque los organizadores no se hayan explicado bien o porque no los quieren entender.

"Esto es como si una persona decide convocar una fiesta en su casa y pide cinco euros a cada uno; si la convocatoria es un éxito increíble ya tiene 5.000 euros. Entonces viene el vecino y dice: 'no te los gastes en una fiesta, haz algo por la comunidad'", explica, y señala que el grueso de la financiación (hasta 39 millones de euros) se ha recaudado gracias a las inscripciones de los peregrinos.

En cuanto al uso de la vía pública, de la Cierva señala "que la vía pública es de todos" y la puede usar todo el mundo, incluidos los católicos, y recuerda que es el Parlamento quien ha decretado que las Jornadas son "de justo interés público".

Sobre la limpieza de las calles, se pregunta: "Y ¿quién limpia las calles después de un botellón? ¿Y porqué no les cobran una tasa por limpieza y a nosotros sí, que ensuciamos muchísimo menos?".

Preguntado por el uso de instalaciones públicas como polideportivos o escuelas, el responsable de la JMJ señala: "Los católicos también podemos usar las instalaciones públicas, porque somos también ciudadanos y pagamos nuestros impuestos".
Pero además, explica, los centros que se han cedido para organizar el alojamiento de los jóvenes han sido acondicionados y serán vigilados y limpiados por los propios voluntarios de la organización.

Y se pregunta: "¿Cuánto pagamos nosotros por la manifestación del Basta Ya? ¿A la Asociación de Víctimas se les cobró el uso de la Gran Vía, el Paseo de Recoletos? ... ¡Espero que no!" Siguiendo con la comparación con otros actos privados en lugares públicos, de la Cierva reconoce que cuando el Real Madrid celebra sus victorias en la Plaza de Cibeles, a él, que es del Atlético, le molesta, pero no va a protestar.

"¿Por qué estos aguafiestas? Es un país muy curioso este. Me molesta que el vecino de al lado haga una fiesta cuando yo estoy en la playa, no lo entiendo", dice. (RD/Efe)





jueves, 7 de julio de 2011

ENTREVISTA A JULIÁN MARÍAS. Filósofo y escritor

La Razón 25-XI-2003

El filósofo Julián Marías, discípulo de Ortega y autor de más de medio centenar de libros, no vacila en su condena enérgica sobre el aborto, al que considera «el máximo desprecio de la vida humana en toda la historia conocida». 
 

60 millones de abortos al año en el mundo, ¿qué reflexión le sugiere este dato?

Que se ha extendido de manera aterradora la aceptación social del aborto, el máximo desprecio de la vida humana en toda la historia conocida, y a la vez la negación de la condición personal.

¿Y qué le parece que se le llame «interrupción voluntaria del embarazo»?

Me parece una expresión de refinada hipocresía. Los partidarios de la pena de muerte tienen resueltas sus dificultades. ¿Para qué hablar de tal pena, de tal muerte? La horca o el garrote pueden llamarse «interrupción de la respiración» (y con un par de minutos basta); ya no hay problema. Cuando se provoca el aborto o se ahorca no se interrumpe el embarazo o la respiración; en ambos casos «se mata a alguien». Y, por supuesto, es una hipocresía más considerar que hay diferencia según en qué lugar del camino se encuentre el niño que viene, a qué distancia de semanas o meses de esa etapa de la vida que se llama nacimiento va a ser sorprendido por la muerte

Usted no plantea el problema desde la fe o desde la ciencia. ¿Qué planteamiento falta?

Uno elemental, ligado a la mera condición humana, accesible a cualquiera, independiente de conocimientos científicos o teológicos, que pocos poseen. Esta visión no puede ser otra que la antropología, fundada en la mera realidad del hombre tal como se ve, se vive, se comprende a sí mismo. Hay, pues, que intentar retrotraerse a lo más elemental, que por serlo no tiene supuestos de ninguna ciencia o doctrina, que apela únicamente a la evidencia y no pide más que una cosa: abrir los ojos y no volverse de espaldas a la realidad

Las feministas dicen que el cuerpo es suyo

Pero es falso. Cuando se dice que el feto es «parte» del cuerpo de la madre, se dice una insigne falsedad, porque no es parte: está «alojado» en ella, mejor aún, implantado en ella (en ella, y no meramente en su cuerpo). Una mujer dirá: «Estoy embarazada», nunca «mi cuerpo está embarazado»

¿Qué es el niño aún no nacido?

Una realidad «viniente», que llegará si no lo paramos, si no lo matamos en el camino.

Algunos afirman la licitud del aborto cuando se cree que probablemente el que va a nacer sería anormal, física o psíquicamente

Pero esto implica que el que es anormal no debe vivir, ya que esa condición no es probable, sino segura. Y habría que extender la misma norma al que llega a ser anormal, por accidente, enfermedad o vejez. Si se tiene esa convicción, hay que mantenerla con todas sus consecuencias Hay quienes no se atreven a herir al niño más que cuando está oculto -se pensaría que protegido- en el seno materno; lo cual añade gravedad al hecho: en una época en que cuando se encuentra a un terrorista con una metralleta en la mano, todavía humeante, junto al cadáver de un hombre acribillado a balazos, se dice que es «el presunto asesino», la mera probabilidad de una anormalidad se considera suficiente para decretar la muerte del que está expuesto al riesgo de ser más o menos anormal.

¿Cree que la injusticia mayor que se puede cometer con un hombre es despojarlo de su esperanza?

Siempre me han conmovido esos hombres o mujeres que, al final de su vida, rezan en la iglesia y se acercan al altar para recibir una comunión que en el antiguo rito recordaba la promesa de la vida eterna; es decir, la esperanza. Hoy son muchos los que se dedican a minar esa esperanza. Lo grave es que a veces lo hacen en nombre de la «justicia social», cometiendo la más aterradora injusticia que puedo imaginar.

Buen tema para el mes de difuntos

Se han debilitado las vigencias religiosas, incluso dentro del cristianismo; se ha atenuado la conciencia del dramatismo de la vida humana, de la posibilidad de salvación o condenación. Con ello, en grandes multitudes, se ha disipado la esperanza en la vida perdurable después de la muerte.

¿Siempre se ha sentido católico?

Tengo el más vivo recuerdo de haberme sentido «mal», aunque siempre «dentro» de la Iglesia. Ningún «malestar» es suficiente. En todo caso, y si el malestar es muy grave, siempre me he sentido más inclinado a «que se vayan ellos» que a irme yo de aquello a lo que radicalmente pertenezco.






miércoles, 6 de julio de 2011

lunes, 20 de junio de 2011

Basura Universitaria

Carlos Herrera publica este artículo en XLSemanal de hace unas semanas que no tiene desperdicio.

Esto dice Carlos Herrera:

Un acopio de energúmenos borrachuzos asaltó la capilla de la Universidad Complutense de Madrid en un muy valiente acto de protesta por la presencia católica en el seno de la misma. Otrosí en la Universidad de Barcelona. Ambos actos, con la sonrisa timorata y cobardona de ambos rectores. En el caso de la de Madrid unas cuantas estudiantes meonas escenificaron la valentía de quedarse en prendas menores junto al altar mientras articulaban danzas tribales. En la barcelonesa desplegaron una pancarta mal redactada en la que reclamaban el carné de católico para poder acceder a la misma.

Ambos grupos de futuros parados, que parecen directos herederos de las turbas de los años treinta, exhibieron la vocinglera ignorancia de los fanáticos, la ridícula tendencia a la bufonada que muestran los descerebrados radicales y la violencia extrema de los intolerantes que calientan su temperatura intelectual con calimochos y garrafones.
Toda esa chusma universitaria, la misma que impide a empujones y griterío la libertad de expresión en diversas facultades españolas, decidió violar un derecho fundamental de cualquier ciudadano en cualquier ámbito social: el de reunión y el de culto también. La autoridad, ausente en todo momento, calla como una puta acomplejada y no se atreve a decir ni pío. La turba, hoy orgullosísima de su proeza, justifica su acción con palabras balbucientes y con medias ideas libertarias, mientras se muestra dispuesta a continuar con heroicidades semejantes ante la inacción de quienes deberían, al menos, decirle complacientemente que eso no se hace y que no está bien. Los rectores no sirven ni siquiera para eso. Son unos pobres mierdas.

El anticlericalismo barato, la nostalgia del anarquismo incendiario de los peores años de nuestra historia, ha desembocado en una suerte de delincuencia organizada por un laicismo simplón tan del gusto de alguno de nuestros responsables públicos y en una cobarde reacción de quienes deberían guardar, al menos, la apariencia de garantizar los más elementales derechos. Ya sabemos que no sirven, que están acojonados, que son unos bobalicones y que buscan a diario excusas para no ejercer su autoridad, pero al menos que disimulen algo y aparenten guardar algunas formas. Matones de la peor escoria se dedican a insultar a los estudiantes que dedican unos minutos de su tiempo a acudir a algún oficio religioso de los que se celebran casi clandestinamente en algunas facultades y que no acabo de comprender exactamente en qué molestan a esta compleja mezcla de ignorantes y descerebrados, amigos de escribir en pancartas baratas y en eructar proclamas sectarias y fascistoides. De haber una mezquita en la sede universitaria -que podría haberla sin ninguna objeción-, ninguno tendría huevos de plantarse en la puerta de la misma a escupir cualquiera de sus proclamas. Ahí me gustaría ver a toda esa valiente muchachada comedora de basura ideológica.

Una sociedad que no sabe respetar espacios de libertad de culto y conciencia es una sociedad que no vale la pena, que no es capaz de articular espacios de tolerancia. Una universidad que no sabe reaccionar ante la acción chulesca y bufa de unos colectivos crecidos y desafiantes es una universidad incapaz de formar individuos libres, sujetos que en el futuro deberán comandar una sociedad de emprendedores, liderar el crecimiento colectivo, edificar el progreso y fomentar espacios de libre creación. Si esta excrecencia es la que tiene que edificar la España del mañana, así los coja confesados a los que coincidan con ellos.

Sería deseable que los responsables políticos y sociales que se llenan la boca de libertad y respeto, cuando no de confesionalidad católica, organizaran, si tienen lo que hay que tener, un acto de desagravio y acudieran a algún tipo de oficio con tal de solidarizarse con los pocos o muchos que quieran ejercer su derecho de culto en la Universidad. Y , luego, que los bravos rectores de ambas universidades propongan a los valientes alborotadores que realicen un curso de Erasmus en la Universidad de Teherán. A ver si hay cojones.





lunes, 13 de junio de 2011

“Aprendí de Juan Pablo II a tratar a la persona humana por lo que es y no por lo que tiene”

ENTREVISTA A JOAQUÍN NAVARRO VALLS, EX PORTAVOZ DEL PAPA JUAN PABLO II / WWW.ABC.ES / DOMINGO 24 DE ABRIL DE 2011

Joaquín Navarro-Valls, médico y periodista, es la persona que ha visto junto a Juan Pablo II a lo largo de sus 22 años como portavoz del Papa que ahora llega a los altares. Navarro-Valls y el cardenal de Cracovia, Stanislaw Dziwisz -secretario de Karol Wojtyla durante 40 años- son los dos testigos privilegiados de la extraordinaria dimensión humana y espiritual de Juan Pablo «el Grande». Nacido en Cartagena, doctor en Medicina por la Universidad de Barcelona y licenciado en Periodismo por la de Navarra, Joaquín Navarro-Valls era corresponsal de ABC en Roma en 1984 cuando el Papa se fijo en él y le llamó para pedirle algunas sugerencias: «Pensé que iba a ser sólo una hora… !y fueron 22 años en el Vaticano!». Psiquiatra, periodista […] preside ahora el Consejo Asesor de la Universidad Campus Bio-Médico de Roma.

La presencia de Juan Pablo II ha permanecido viva incluso después de su fallecimiento. ¿Cómo la nota usted?

Es evidente su presencia, y no sólo en la riqueza de su magisterio y de sus escritos. Sigue siendo muy amado por millones de personas. Casi se diría que continúa su misión recibiendo cada día en las Grutas Vaticanas decenas de miles de visitantes.

Pero ¿no echa en falta su presencia física?

Pocos días después de su fallecimiento me preguntaron en una rueda de prensa si lo echaba de menos. Ya entonces dije: “No, no le echo de menos, sencillamente porque antes, según el trabajo que había, estaba con él dos o tres horas al día. Ahora, en cambio, puedo estar en contacto con él 24 horas al día. Le pido consejo, le pido que me ayude…”. Aprendí con él a tratar a la persona humana por lo que es y no por lo que tiene.

Veintidós años trabajando con Juan Pablo II es un período muy largo. ¿Qué le han dado esos años? ¿Qué le han dejado como herencia?

Juan Pablo II era el mejor testigo de lo que él mismo decía. Por eso su ejemplo es su mejor herencia. Pero si debiera reducir a una idea toda su riqueza, diría que se aprendía con él a tratar a la persona humana por lo que cada uno es y no por lo que cada uno tiene como simpatía, belleza, recursos etc.

¿Cuál es su recuerdo más intenso?

Quizá el último, la despedida ya sin palabras, cuando su final era muy próximo. Como todos los días, yo estaba en la habitación, entre otras cosas porque había que seguir informando sobre su estado. Fue una despedida silenciosa. Nos miramos a los ojos y quedó todo dicho: no se sentía la falta de las palabras. Cuando murió, sucedió en esa habitación algo muy revelador. Al fallecer el Papa no se inició una oración por su alma sino un «Te Deum» de acción de gracias por su vida, una vida muy rica que terminaba su fase terrena en ese momento.

¿Cómo era Karol Wojtyla en privado?

En privado era como se le veía en público. Pero diría que era aún mejor: un hombre enamorado y un cristiano cuya peculiaridad personal era su intensa relación directa con Dios.

Juan Pablo II decía que sólo se le podía entender «desde dentro». ¿Cuál era el rasgo principal de su personalidad?

La que puede tener una criatura que es consciente de quién proviene y con quién permanece unido continuamente. Por eso su persona y su espiritualidad eran magnéticas, atractivas. Poseía muchas virtudes, que mejoraban cada día porque nunca dejó de luchar por vivir lo que esas virtudes exigían. Pero esa gama extraordinaria de virtudes no entraban en colisión unas con otras: había entre ellas una integración magnífica. Por ejemplo, no sabía perder un minuto pero, al mismo tiempo, nunca tenía prisa; nunca le vi tenso o ansioso. Yo recuerdo de modo especial su buen humor, su sonrisa. Incluso en ocasiones en las que todo parecía requerir las lágrimas. Juan Pablo II tenía una intensa relación directa con Dios.

En sus 104 viajes internacionales, Karol Wojtyla enseñó al mundo a rezar en público. ¿Era también intenso cuando rezaba en privado? ¿Es cierto que rezaba postrado en el suelo?

Una vez, cuando se creía solo en su capilla privada, le vi cantar frente al sagrario. No eran canciones litúrgicas sino baladas populares en polaco. En algunas ocasiones se le veía efectivamente rezar postrado en el suelo.

¿Era un místico?

Tenía una intensa presencia de Dios, pero alimentaba su oración con las necesidades de los demás. Le llegaban mensajes de todo el mundo, y los tenía en el reclinatorio de su capilla. Le he visto pasarse horas de rodillas con estos mensajes, uno a uno, en la mano, sobre todo tipo de sufrimientos y necesidades. Pero sabía también dar gracias por tantas cosas buenas. Creo que en la oración no se ocupaba de las cosas «suyas» sino de las de los demás. Y confiaba mucho en la misericordia de Dios. Por eso su beatificación va a tener lugar en el Domingo de la Divina Misericordia, una fiesta que él instituyó y en cuya víspera falleció.

¿Se puede decir que fuese también un estoico? ¿Cómo era su mortificación?

No era un moralista rígido ni un estoico. Sus mortificaciones eran muy frecuentes , pero sobre todo, ordinarias. Pequeños sacrificios como rechazar sin darle mayor importancia la cama que le ofrecen en un vuelo intercontinental, retrasar beber agua en países de calor sofocante y cosas así. En algunos períodos del año hacia una sola comida al día. Y la víspera de una ordenación episcopal o sacerdotal ayunaba siempre.

¿Cuál era su secreto de comunicador?

Su eficacia comunicativa se basaba más en lo que decía, que no en como lo decía. Diría que la verdad de lo que decía se veía también en el modo expresivo como lo decía.

¿Pero cómo conseguía capturar siempre las cámaras?

En 1987, durante un viaje a Estados Unidos, un periodista del New York Times dijo «el Papa domina la televisión simplemente ignorándola». No preparaba la escenografía, no aceptaba maquillaje, no prestaba atención a las cámaras ni a las luces, sino sólo a la gente. La gente que, para él, era siempre una persona concreta junto a otras personas singulares.

¿Le daba a usted indicaciones concretas sobre lo que tenía que decir como portavoz?

Confiaba en la profesionalidad de las personas que tenía a su alrededor. Por ejemplo, en 1991, me comunicó con detalle que le habían diagnosticado un tumor en el colon que, entonces, se presumía maligno. Su propósito era anunciar días después en el Ángelus, con pocas palabras, que iba a ser internado y que rezaran por él. Y añadió: “Luego, usted, que conoce los detalles, diga lo que le parezca oportuno”. Tenía mucha confianza en el criterio de cada uno de nosotros. En 22 años no recuerdo que, después de haber tratado a fondo algún tema, me dijera ni una sola vez: “pero esta información es sólo para usted, no la comunique”. Era optimista y tenía un extraordinario buen humor.

Juan Pablo II es una de las personas que más ha hablado en público en toda la historia. ¿Sabía también escuchar?

Escuchaba mucho y atentamente, a veces durante largas horas, tanto a los visitantes como a quienes frecuentemente invitaba a su mesa. Más que dar indicaciones, lo que solía hacer era pedir consejos o sugerencias. Luego, naturalmente, sabía decidir.

Los santos suelen tener buen humor. ¿Lo tenía Juan Pablo II?

Entre tantas cualidades humanas tenía también un extraordinario buen humor que iba más allá de un simple rasgo de carácter. Era también el resultado de una convicción, de un interpretar todo con el parámetro de la fe. Era optimista, no obstante todo, porque sabía que al final de la historia humana está Dios, y no el vacío de la nada.

Usted le acompañó en muchas escapadas “secretas” a las montañas cerca de Roma. ¿Cómo era Juan Pablo II en un día de excursión?

Es una pena que no hubiésemos hecho algunas más, pues el peso del trabajo y de la responsabilidad en aquel mundo tenso de los años ochenta era tremendo. Solíamos salir por la tarde en un coche anónimo, atravesábamos el tráfico endiablado de Roma y tomábamos una autopista hasta una casita pequeña en las montañas. Dormíamos allí, y a la mañana siguiente el Papa esquiaba unas horas o caminaba. Y nadie le reconocía porque nadie podía imaginarse al Papa esperando el telesilla. Eran pocas horas, pero era una delicia.

Usted le acompañó en viajes a 160 países. ¿Cómo preparaba esos viajes?

Dedicaba más tiempo a prepararlos que a hacerlos. Se enteraba en profundidad sobre la situación de cada país, su geografía, su historia, sus etnias, sus idiomas, etc. Dedicaba meses o semanas a estudiar el idioma de un país, incluso los más difíciles. Recuerdo que en Japón pronunció todos sus discursos y homilías en japonés… Una vez me explicó de modo sencillo por qué viajaba tanto: “Antes la gente iba a las parroquias. Ahora es el párroco el que tiene que ir a visitar a la gente”.

¿Cuál fue el viaje más importante?

Hubo muchos muy importantes, como los de Polonia, por ejemplo. Pero a mí me impresiona el que hizo a Azerbaiján, una ex república soviética en el Cáucaso, cuando ya no podía caminar, tenía más de 80 años y muchas dificultades para hablar. El número de católicos en ese país era inferior a 200, pero quiso ir porque consideraba que ese puñado de católicos tenía también derecho a estar con el Papa.

¿Y el viaje más peligroso?

Probablemente la visita a Sarajevo, que sufrió retrasos y fue muy difícil de preparar por motivos de seguridad. Poco antes de aterrizar nos informaron que Juan Pablo II no podría ir en papamóvil sino en helicóptero desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad, pues las fuerzas de Naciones Unidas acababan de descubrir en un puente una cantidad alta de explosivos. Se lo dije al Papa, pero él preguntó: «¿Hay gente esperando en el recorrido?». Le dije que sí, y entonces respondió: «Pues se hace como estaba planeado».

Usted negoció personalmente con Fidel Castro el histórico viaje de Juan Pablo II a Cuba en 1998. ¿Fue una oportunidad perdida para Castro?

Yo tuve que ir antes para clarificar con Castro varios aspectos que no estaban claros. Fue un encuentro muy largo, desde las ocho de la noche hasta las dos de la madrugada. Durante el viaje, Castro mostró gran cortesía y agradeció los discursos del Papa, incluso en los temas en que no estaba de acuerdo. Aquella visita fue el inicio de un reconocimiento más pleno de la Iglesia y de los católicos en Cuba. 

Usted viajó a Moscú en 1988 para entregar a Mijail Gorbachov una larga carta personal del Papa. ¿Cómo fue la posterior visita de Gorbachov al Vaticano y su juicio sobre el papel de Juan Pablo II en la caída del Muro de Berlín?

La visita de Gorbachov fue un encuentro extraordinario: la primera vez que un Secretario General del Partido Comunista Soviético visitaba a un Papa, y el modo en que se entendieron. Aquel mismo día el Papa me dijo: «Es un hombre de principios». Aunque Gorbachov ha reconocido en público el mérito del Papa, el gran protagonista de la caída del muro de Berlín fue él, ya que mantuvo la promesa de no intervenir militarmente en los países del Pacto de Varsovia y evitó también una reacción militar de Berlín.

¿Se puede decir que fue el Papa de la dignidad de la persona, el Papa de los derechos humanos?

Todo su pontificado ha sido una defensa de la dignidad trascendente de la persona humana. Y lo reconocen incluso personajes muy alejados de la fe católica. Las únicas veces que le vi “indignado” lo estaba ante las situaciones de violencia como en el Líbano o en los Balcanes. Sufría viendo que no lograba impedir la invasión de Irak, a la que se oponía con todas sus fuerzas.

Desde la primera misa como Papa en la plaza de San Pedro, Juan Pablo II siempre tuvo un rato para saludar a los enfermos. ¿Qué significaban para él?

El tema es muy profundo: hizo del sufrimiento humano y la enfermedad los grandes cómplices de su Pontificado. Por eso tenía un gran amor a los débiles y los enfermos. Les sonreía, les acariciaba, les saludada siempre uno a uno. No tenía miedo del sufrimiento físico, que a veces es inevitable, ni de los sufrimientos morales grandes o pequeños: el hijo que te da un disgusto, el amigo que te traiciona… Tampoco tenía miedo al dolor o a la vejez, como se vio a raíz del atentado de 1981 y en los últimos años de su vida, cada vez más afectado por el Parkinson.
Era también el Papa de la «teología del cuerpo»…
Fue una de sus grandes contribuciones, junto con muchas otras. Amaba el cuerpo humano porque es a través del cuerpo como el ser humano se inserta en la historia. Y ese cuerpo, el propio y el de los demás, merece respeto pues no es sólo un conjunto de tejidos sino la condición histórica de la persona. No tenía miedo al cuerpo sino al contrario. Tocaba a los enfermos, acariciaba y bendecía a las mujeres embarazadas. Besaba, abrazaba, hacia deporte, aplaudía, cantaba... Yo creo que su libro sobre la teología del cuerpo – “Hombre y mujer los creó” – es ya un clásico no sólo del pensamiento cristiano sino de la antropología filosófica.

¿Hablaban alguna vez en español?

Hablábamos en italiano, que él había declarado «nuestro idioma» la primera vez que se asomó al balcón de la basílica de San Pedro. Pero de vez en cuando iniciaba conversaciones conmigo en castellano. Y siempre era que me iba a gastar una broma. Como ya dije, tenía el don del buen humor. Solo hablaba conmigo en castellano cuando me iba a gastar una broma.

¿Cómo veía Juan Pablo II a España?

El hecho de que visitara España cinco veces es ya elocuente. Conocía muy bien su historia y su literatura: recuerdo todavía estupendas conversaciones con él hablando de autores clásicos y modernos españoles. También era consciente de algunas ambivalencias en su historia.

Ahora que sube a los altares, ¿Escribirá usted su libro de recuerdos personales de un santo?

Toca usted un tema que me pesa y que siento como un imperativo moral. Tengo unas 600 páginas de notas tomadas a lo largo de aquellos años…Mucho se ha ya escrito sobre él, pero su persona, su rico perfil humano está todavía, al menos en parte, por descubrir.

En abril del 2005, los fieles gritaban «Santo súbito!», «¡Santo, ya!». La beatificación es el primer paso. Y después…¿santo cuándo?

Cuando Dios quiera. Pero entre tanto hay algo que podemos hacer: aprender de él a vivir.






martes, 7 de junio de 2011

“Mejor educar en virtudes (hábitos operativos) que educar en valores (teóricos)”

COMENTARIO EN ACEPRENSA DE LA ENTREVISTA A JOSE ANTONIO MARINA WWW.ABC.ES /VIERNES 20 DE MAYO DE 2011
El concepto clave en la educación no debería ser la excelencia, ni la socialización, sino la virtud. Esta es la idea que defiende José Antonio Marina, en una amplia entrevista con Alfonso Armada que publica el suplemento Familia de ABC (20-05-2011).

Según Marina, profesor de Instituto, ensayista y reciente promotor de la Universidad de Padres, la educación en virtudes fue abandonada “de manera estúpida” por considerarla vinculada a la religión, aunque no tiene su origen en el cristianismo sino en la cultura griega. En un intento por secularizar esta idea se empezó a hablar de “educación en valores”; pero para Marina esta concepción supone un reduccionismo, y resulta “muy teórica, muy descafeinada y muy poco eficaz”. Marina prefiere la virtud por su vertiente ética, es decir, práctica.

Frente a los que piensan que la multiculturalidad es un obstáculo para la ética, Marina cree que las principales virtudes, que son “las que tienen que ver con el conocimiento, la búsqueda de la justicia y la regulación de las emociones”, son igualmente válidas para todas las culturas y religiones.

Marina entiende la educación en sentido global, no desde un punto de vista exclusivamente académico, porque concibe la inteligencia desde una perspectiva igualmente global. Por eso, cuando es preguntado por la inteligencia emocional, aclara que no piensa que esta constituya una especie de compartimento aparte: “Es la inteligencia”.

Son los valores los que mueven a los sentimientos. Por eso para José Antonio Marina, la educación del deseo es una parte fundamental de la educación de un hijo. En este punto pide la colaboración de la “tribu”, término que utiliza para referirse a la sociedad como organización solidaria. Cree que la excesiva exposición de muchos niños y jóvenes a la publicidad en la televisión o Internet provoca en ellos “una especie de hiperactividad deseante”.

El medio no favorece, según Marina, la educación en virtudes que él propugna. Además, considera que el aprendizaje siempre acaba siendo social (“inteligencia compartida”): “cuando uno está en una sociedad que se vuelve estúpida, es muy difícil no estupidizarse también”. Por eso cree que es deber de los medios de comunicación “contribuir a la inteligencia de la sociedad”.

No obstante, reconoce que la labor educativa descansa primeramente sobre la escuela y, sobre todo, la familia. En cuanto a esta, Marina denuncia que ha sido desnaturalizada por un excesivo individualismo, que produce fenómenos extraños como que muchos niños estén naciendo de madres voluntariamente sin pareja. Quizás, opina, las altas expectativas de felicidad relacionadas con la vida familiar, provocan una especie de efecto contrario: se tiene miedo al fracaso. Para Marina, “la familia es ternura, exigencia y comunicación”, y la escuela debería acercarse todo lo posible a este modelo educativo.









viernes, 3 de junio de 2011

“Cartucho… que no te escucho”

ARTÍCULO DE ENRIQUE GARCÍA-MAIQUEZ / WWW.DIARIODESEVILLA.ES / VIERNES 3 JUNIO DE 2011
Imposible discutir con el poder: nos puede. Al final impone su opinión por decreto o ley, y, mientras tanto, tampoco atiende a razones. Ellos van erre que erre a lo planificado, como sea. A uno, sin embargo, que conoce la inteligencia y la buena memoria de los lectores, le da vergüenza repetir unos argumentos claros y sencillos. Que el poder no se limite estrictamente a lo suyo y se inmiscuya en lo divino y lo humano es muy malo, entre otras muchas razones, porque su sorda presencia impide un auténtico intercambio de ideas.

Sobre la educación no mixta o diferenciada ya quedamos en que no es discriminatoria. Tampoco son discriminatorios los Juegos Olímpicos que separan hombres y mujeres. Con respecto a la educación, lo reconocen las normas internacionales, la práctica común y cada vez más extendida en muchos de los países más democráticos del mundo y el propio Gobierno español, que permite que existan colegios de educación diferenciada de pago. Si fuesen discriminatorios de verdad, tendría que cerrarlos de oficio ya mismo.

Pero como es imposible (imposible porque no son, repito, discriminatorios), se empeñan los socialistas en quitar el concierto económico a los pocos colegios con educación diferenciada que lo tienen. Empeño que viene de lejos, que responde a una motivación ideológica y que ha sido recientemente desautorizado por el Tribunal Supremo, nada menos. Desautorizado porque (repito) la educación diferenciada no es discriminatoria, y mucho menos, cuando los padres la eligen con la absoluta libertad de poder llevar a sus hijos a otro colegio de educación mixta. Hay criterios pedagógicos muy respetables a favor de una y de otra, y no hay necesidad de ahogar a ninguna de las opciones.

Así están las cosas, con declaraciones de Derechos Humanos y sentencias del Tribunal Supremo incluidas, y a uno le avergüenza repetirse tanto porque esto lo entiende cualquiera con dos dedos de frente. Pero el poder, con Leire Pajín de mascarón de proa, viene con una ley que corta por lo sano (nunca mejor dicho) y niega los conciertos. Se acaba así de golpe con la posibilidad de muchos padres de poder educar a sus hijos donde ellos consideran mejor. Que muy descaminados no andan, pues los resultados suelen ser superiores en esos colegios.

Pero al poder todas estas razones -derechos, libertades, criterios educativos, responsabilidad de los padres, sentencias del Supremo, derecho comparado- le traen al fresco. "Ya, ya", contesta como mucho. Y saca una ley; y se acabó lo que se daba. Cartucho, que no te escucho. Y vamos a otra cosa, dicen, a por otra cosa, quieren decir, en contra.





Cada cinco minutos un cristiano es asesinado por su fe


Massimo Introvigne en la Conferencia sobre diálogo interreligioso de Budapest
BUDAPEST, viernes 3 de junio de 2011 (ZENIT.org).- “Cada cinco minutos un cristiano muere asesinado por su fe”. Es el escalofriante dato difundido por el sociólogo Massimo Introvigne en su intervención en la Conferencia internacional sobre diálogo interreligioso entre cristianos, judíos y musulmanes, que se celebra en Gödollö (Budapest) promovida por la presidencia húngara de la Unión Europea.

Introvigne, representante de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) para la lucha contra la intolerancia y la discriminación contra los cristianos, señaló que 105.000 cristianos son asesinados cada año por su fe, contando sólo propiamente los verdaderos martirios, llevados a la muerte por ser cristianos, sin considerar las víctimas de guerras civiles o entre naciones.

“Si no se gritan al mundo estas cifras, si no se pone fin a esta masacre, si no se reconoce que la persecución de los cristianos es la primera emergencia mundial en materia de violencia y discriminación religiosa, el diálogo entre las religiones producirá sólo encuentros muy bonitos pero ningún resultado concreto”, declaró el experto.

En el encuentro, participaron personalidades importantes como el presidente de los obispos europeos, el cardenal Péter Erdo; el custodio de Tierra Santa, el padre Pierbattista Pizzaballa; el presidente del Consejo Pontificio de la Pastoral para los Migrantes y los Itinerantes, el arzobispo Antonio Maria Vegliò; el arzobispo maronita de Beirut Paul Matar; el “ministro de Exteriores” de la Iglesia ortodoxa rusa, el metropolitano Hilarion; el representante del Congreso Judío Europeo Gusztav Zoltai; el de la Organización de la Conferencia Islámica, Ömür Orhunn, y el secretario general de la Comisión para el diálogo islamo-cristiano en el Líbano, Hares Chakib Chehab.

El diplomático egipcio Aly Mahmoud declaró que en su país están por llegar leyes que protegerán a las minorías cristianas, persiguiendo como delito los discursos que incitan al odio y vetando las reuniones hostiles en el exterior de las iglesias.

“Pero el peligro -destacó el cardenal Erdő – es que muchas comunidades cristianas en Oriente Medio mueran por la emigración, porque todos los cristianos sintiéndose amenazados escaparán”. “Que Europa se prepare para una ola de inmigración, esta vez de cristianos que huyen de las persecuciones”, advirtió.

Por su parte, el metropolitano Hilarion recordó que “al menos un millón” de cristianos víctimas de persecución en el mundo son niños.