viernes, 16 de julio de 2010

A propósito de la entrada en vigor de la Ley del aborto (3.III.2010)


CARTA PASTORAL DE LOS OBISPOS DE LAS DIÓCESIS DE LA PROVINCIA ECLESIÁSTICA DE ZARAGOZA Y DEL OBISPO DE JACA,

NO PODEMOS CALLAR, DEBEMOS ACTUAR

A PROPÓSITO DE LA ENTRADA EN VIGOR, EL PASADO 5 DE JULIO, DE LA LEY DEL ABORTO DE 3 DE MARZO DE 2010

A todos los sacerdotes y consagrados, religiosos y seculares, y a todos los fieles cristianos de nuestras Iglesias particulares, como también a todos los hombres de buena voluntad.

Amadísimos hijos:
Acaba de entrar en vigor la ampliación de la ley del aborto con la Ley 2/2010 de 3 de marzo, llamada eufemísticamente “Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo”. Callar y no hacer nada ante este nuevo y gravísimo atentado contra la vida de los más inocentes nos puede convertir en cómplices por omisión. Por eso, no podemos callar y debemos pararnos a pensar qué respuesta activa en favor de la vida debemos dar cada uno: individuos, familias, comunidades, instituciones…, todos.

En primer lugar, hay que dejar bien claro que el mayor rechazo y la más grande repulsa que merece la nueva ley del aborto, en vigor desde el pasado 5 de julio, no significa que fuera aceptable la ley anterior. En la práctica, ya existía el aborto libre en España bajo la presunta justificación de embarazo con riesgo para la salud psíquica de la madre. Lo prueban las cifras crecientes de aborto, por encima ya de 150.000 al año los oficialmente registrados. Y no contamos los no registrados, como tampoco los producidos por la así llamada ‘píldora del día después’, por las técnicas de reproducción asistida y por otros procedimientos. La situación era ya devastadora y ahora lo va a ser más todavía.

La nueva ley del aborto añade nuevas razones de inmoralidad e injusticia a la anterior. Entre las más graves están las siguientes: Considera el aborto como un derecho de la mujer hasta la semana 14 de gestación, negando en ese tiempo el derecho fundamental a la vida del hijo concebido. De ese modo, considera el aborto como un modo más de ‘planificación de la reproducción’ y de anticoncepción. Atenta contra la responsabilidad y misión de la familia al permitir el aborto a las jóvenes desde los 16 años sin el conocimiento de sus padres si así lo quieren ellas. Impone la instrucción práctica para realizar abortos en la formación de los médicos, cuando el aborto no es un verdadero acto médico, porque no corresponde al fin de la Medicina, y la Universidad debe formar médicos, sólo médicos. Puede restringir el derecho a la libertad de conciencia y a la consiguiente objeción de los profesionales sanitarios. Impone un programa educativo escolar en la infancia y en la juventud que es abortista y con una idea falsa de la sexualidad humana. Con lo cual, la nueva ley se arroga despóticamente competencias que no le corresponden en la educación moral de los escolares y atenta contra el principio de subsidiaridad respecto de los padres de familia.

El aborto ni es ejercicio del derecho a la maternidad, ni es un derecho de la mujer a su autodeterminación, ni es un modo de promover la salud sexual y reproductiva. El aborto es la acción de matar intencionalmente al hijo concebido, ya vivo y no nacido todavía. En modo alguno se puede afirmar que la mujer embarazada y el varón responsable del embarazo sólo ‘serán’ padres en el futuro, tras su aceptación libre y consciente del fruto de su unión. No. El y ella ya son padres en el presente. El hijo no es ‘algo’ que se puede eliminar si interesa, sino ‘alguien’ a quien se debe amar dando desinteresadamente la vida por él.

El bien de la vida humana y el derecho correspondiente a la misma son inviolables e incondicionales. La vida humana es siempre un bien, y ha de ser reconocida como tal en cada uno por el mero hecho de existir, por el simple hecho de darse. No se necesita ningún otro título para tener la dignidad propia de la persona humana. Este valor y esta dignidad no se tienen porque los reconozca el Estado o la ley, sino que pueden ser reconocidos porque se tienen con anterioridad, por el mero y simple hecho de su existencia, porque son a priori. Y este valor y esta dignidad los tienen todos seres humanos desde el momento de la concepción hasta el de su muerte natural, independientemente de sus condiciones de desarrollo, salud, calidad de vida o integridad físico-psíquica.

Ninguna circunstancia puede justificar ni convertir en moralmente aceptable el hecho de causar la muerte intencionalmente a un ser humano inocente. Pues bien, dado que eso es precisamente lo que pasa con el aborto, éste es siempre, para todos y sin excepción, un acto inmoral de la máxima gravedad.

La mujer es quien acude a abortar, pero no siempre lo hace con plena libertad. Circunstancias que pueden parecerle sin salida y el hecho de verse abandonada e incluso empujada a abortar por quienes habrían debido apoyarla en su embarazo, pueden disminuir su responsabilidad moral. Lo sabemos y lo tenemos en cuenta. Pero eso no puede convertir en moralmente aceptable el hecho del aborto. Objetivamente el aborto es un crimen abominable, como afirma el Concilio Vaticano II.

En la ley que acaba de entrar en vigor, se afirma que el aborto es un derecho de la mujer en las primeras 14 semanas del embarazo. Se presenta aquélla como una ley que defiende y promueve la libertad y la dignidad de la mujer. Pero, en realidad, hace todo lo contrario. La primera víctima del aborto es el hijo que se elimina matándolo en el propio seno materno. La segunda víctima, independientemente de que se tenga o no conciencia de ello, es la mujer, la madre, porque ésta mata a su hijo y a la vez mata su maternidad, algo intrínseco a su femineidad, un significante maravilloso y exclusivo de esa forma de presentarse y de realizarse el ser humano, que es la mujer, una forma cardinalmente distinta y complementaria a aquella en que se muestra el ser humano varón. Huelga decir que femineidad y masculinidad constituyen las dos formas cardinales únicas de ofrecerse el ser humano en el mundo, dos formas idénticas en su esencia, pero distintas y complementarias. Pues bien, el aborto deja una herida tal en la mujer, que sólo la acción de la gracia divina del perdón podrá sanar definitivamente. Y la responsabilidad de esta herida y la herida misma se extienden también al padre y a quienes deberían haber apoyado la vida del concebido y no lo han hecho.

A veces se oye decir: ‘yo no abortaría, pero estamos en una sociedad plural y hay que aceptar que lo hagan los que tienen otro modo de pensar’. Los que así hablan no tienen en cuenta a los hijos que son eliminados. Uno de los mínimos éticos que toda sociedad ha de exigir incondicionalmente a sus miembros para poder ser comunidad humana es el contenido en el quinto mandamiento de la ley mosáica, asumida por el evangelio de Cristo: “¡No matarás!”. Abrazar este mínimo ético no depende de tener una u otra mentalidad, pues constituye éste uno de los preceptos morales mínimos necesariamente exigidos para convivir humanamente. Y, como tal, está siempre presente de forma natural en el corazón de todo hombre y de toda mujer.

Una sociedad libre, pluralista y abierta ha de fundarse sobre la verdad y el bien, y debe afirmar, promover y custodiar efectivamente el primero de los derechos fundamentales de todos sus miembros: el derecho a la vida. Una sociedad que promulga leyes que niegan el derecho a la vida de algunos de sus ciudadanos no está construida sobre la verdad y el bien y, por tanto, carece de futuro. Podrá tener aspectos apreciables, pero sus pies son de barro y acabará más pronto o más tarde por derrumbarse. Además: al reconocer como derecho que unos ciudadanos puedan matar impunemente a otros y negar el derecho a la vida, ya ha comenzado su destrucción. Hoy lo hacen los legisladores ampliando la práctica del aborto; mañana, podría presumirse hagan aquellos formalmente lo mismo con la legalización de la eutanasia.

Todos hemos recibido la vida como un don. Y la vida, que hemos recibido como don, nos constituye a cada uno en don para los demás. El aborto nos importa a todos, porque tiene consecuencias sociales para todos. En cada aborto procurado son eliminados quienes estaban llamados a ser un don para los demás y el don que con ellos y en ellos se nos quería comunicar. En el que es abortado, ¿qué bienes nos iban a llegar a todos y hemos perdido? Cada aborto tiene inevitablemente una gran repercusión social para el presente y para el futuro. Este daño deberá ser redimido.

¿Cómo responder a la ampliación del aborto? ¿Con pasiva resignación? ¿Con un corazón frío y embotado? ¿Afirmando que nada puede cambiar? No. Es preciso actuar renovada e incansablemente. En la sangre de Cristo muerto y resucitado para nuestra salvación tenemos la certeza de que la cultura de la vida vencerá.

Es preciso establecer cauces para ayudar a las madres que se encuentran tentadas de abortar ofreciéndoles alternativas efectivas y sosteniendo cada vez mejor las ofertas diocesanas ya existentes.

Es preciso cultivar la disposición a la adopción en los matrimonios idóneos que no pueden tener hijos y también en los que los tienen. Es preciso apoyar efectivamente la posibilidad de llevar adelante el embarazo para entregar en adopción al recién nacido cuando los padres biológicos no se pueden hacer cargo de él. Es preciso revisar los procedimientos de adopción nacional, para facilitarla procurando siempre el mayor bien del hijo adoptado.

Es preciso seguir ofreciendo una adecuada educación afectivo-sexual según la verdad del hombre y de la mujer, y según la verdad de la procreación humana, tal como ésta es conocida y enseñada por el Magisterio de la Iglesia, madre y maestra.

Es preciso ofrecer a las mujeres que han abortado o que se han visto empujadas a ello la reconciliación con Dios, consigo mismas y con sus hijos por medio del encuentro con Cristo en el sacramento de la confesión. Cristo quiere perdonarlas, hacer que nazcan de nuevo por el don del Espíritu Santo y regalarles vivir en el seno de una comunidad cristiana. Así, se convertirán en testigos y misioneras del Evangelio de la vida para el desafío del difícil tiempo presente. Esa es una misión que todos tenemos y que todos debemos cumplir con la ayuda de Dios, la cual no nos faltará nunca.

Que el Señor nos ayude con su gracia a disipar las profundas tinieblas que se ciernen sobre la conciencia de los hombres de nuestro tiempo y que no pocas veces la ciegan. Y que la luz de la verdad sobre el hombre, una luz que emerge de la razón no ideologizada y, de forma total y plena, de la Revelación, comience a brillar en nuestro horizonte.

Dado en Zaragoza, a 16 de julio,
Memoria obligatoria de Nuestra Señora del Carmen,
del año de gracia de 2010

† Manuel Ureña, Arzobispo Metropolitano de Zaragoza

† Jesús Sanz, Arzobispo Metropolitano de Oviedo
y Administrador Apostólico de Huesca y de Jaca

† Alfonso Milián, Obispo de Barbastro-Monzón


† José Manuel Lorca, Obispo de Cartagena
y Administrador Apostólico de Teruel y de Albarracín

† Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba
y Administrador Apostólico de Tarazona






jueves, 1 de julio de 2010

What is that?

Un buen modo de ejemplificar el verdadero cariño hacia las personas mayores.... que tienen sus achaques.








lunes, 28 de junio de 2010

El hijo Down de Del Bosque

del escritor Pedro Miguel Lamet

A ese otro lado del fútbol, del que hablábamos ayer, pertenece también la historia de Álvaro, el hijo del entrenador Vicente del Bosque con síndrome de Down. Acostumbrados como estamos a medir todo por goles, fichajes o ligues de los futbolistas, olvidamos el trasfondo de sacrificio, lágrimas y alegrías, pequeñas o grandes peripecias personales que siempre hay detrás de toda fachada.

Me ha impresionado mucho el abrazo de Álvaro a su padre después del triunfo de la selección española. Y he querido saber. Reproduzco algunos párrafos de El País sobre Álvaro y su padre:

De los tres hijos de Del Bosque, hay uno, Álvaro, el mediano, que le cambió la vida. Nació el 6 de agosto de 1989 y Del Bosque, por aquel entonces, era entrenador del Castilla. Pocos días después, unas pruebas confirmaron que Alvarito había nacido con un síndrome de Down. “Al principio lloramos mucho”, confesó en una charla con Gemma Herrero publicada en el libro 39 historias solidarias alrededor del deporte. “Ahora cuando miro atrás pienso: ‘¡Qué gilipollas fuimos!”.

Para Del Bosque y sus amigos, no hay duda: Álvaro es un regalo que les concedió la vida. Ayer, en La Moncloa, Alvarito se enfundó una camiseta azul con el número 6 de Del Bosque. La cambió poco después por una roja con el 12 y antes de entrar al palacio se fundió en un abrazo muy emotivo con su padre, el seleccionador. Más tarde se le vio bromear con Xavi subido al autocar de los campeones. “Mi hijo es feliz y contagia felicidad. Es pícaro, pero no sabe qué es la maldad”, explica orgulloso. Del Bosque, convencido de que las cosas no suceden por casualidad, recuerda que cuando era jugador del Madrid, cada mañana les visitaba en el vestuario de la vieja ciudad deportiva un niño con idéntico trastorno que su hijo: “No recuerdo el nombre, solo que era muy divertido y le cogimos mucho cariño. A mí siempre me tocaba el bigote”.

Dicen que Álvaro es un muchacho encantador, pero eso no quita que sea muy crítico. Cuando Del Bosque era entrenador del Madrid, le recriminó agriamente que dejara a Casillas en el banquillo –“¡Joder, Alvarito, solo me faltabas tú!”, le contestó el padre- y antes de que cerrara la lista definitiva para el Mundial no hubo día que no insistiera en que no se olvidara de Güiza. “Se enfadó mucho cuando supo que el jerezano no jugaría el Mundial”, explican en el entorno de Del Bosque. Durante su estancia en Sudáfrica -el hijo pequeño acudió con toda la familia durante diez días, a presenciar dos partidos de la primera fase y la final- se convirtió en defensor a ultranza de Llorente y Javi Martínez. La explicación no es muy futbolera: se fue de safari con los familiares de los jugadores del Athletic y les cogió cariño.

Algo había yo adivinado en la mirada de este entrenador sobrio y sereno, y no sólo la contención castellana del salmantino. Sin duda era la aceptación y el crecimiento interior que es aceptar un hijo así.

Un triunfo mayor que todas las copas del mundo.
















miércoles, 23 de junio de 2010

Cardenal Herranz: Sentencia contra el Crucifijo, “fundamentalismo laicista”

El purpurado pide el respeto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 23 de junio de 2010 (ZENIT.org).- La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) que prohíbe los Crucifijos en las aulas de clase en Italia constituye un caso de "fundamentalismo laicista", considera el cardenal Julián Herranz Casado.

El presidente emérito del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos ha intervenido este miércoles en una mesa redonda celebrada en Roma con el patrocinio de la presidencia del Consejo de Ministros del Gobierno italiano, que ha planteado un recurso a ese Tribunal sobre el que se pronunciará el próximo 30 de junio.

El "fundamentalismo laicista", explicó el purpurado español, "alejándose del recto concepto de 'laicidad', querría relegar la fe cristiana y el hecho religioso en general al mero ámbito privado de la conciencia personal, excluyendo todo signo, símbolo o manifestación externa de la fe en los lugares públicos y en las instituciones civiles (escuelas, hospitales, etc.)".

El cardenal ha analizado los motivos que muestran el error de visión que se encuentra detrás de la sentencia del tribunal, según la cual, la presencia del Crucifijo en las aulas es "contraria al derecho de los padres a educar a sus hijos en la línea de sus propias convicciones y al derecho de los niños a la libertad religiosa", porque los alumnos italianos se sentirían "educados en un entorno escolar marcado por una determinada religión".

El tribunal continuó afirmando que la presencia del Crucifijo podría ser "emocionalmente perturbadora", y, lo más importante, que su exhibición no podría "fomentar el pensamiento crítico en los alumnos" ni "servir al pluralismo educativo" esencial para preservar una "sociedad democrática".

No hay discriminación

En primer lugar, ha explicado el cardenal Herranz en el encuentro, organizado por la Asociación "Humanismo cristiano", "esta sentencia hace referencia sin motivo (porque la mera exposición del Crucifijo no tiene un carácter impositivo o discriminatorio) a la libertad religiosa de los alumnos no cristianos, mientras no respeta el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en lo que afecta a los alumnos cristianos de las escuelas italianas y la patria potestad de sus padres".

"Esta norma, de hecho, garantiza el derecho a la libertad religiosa, que incluye entre otras cosas: 'la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia'", recuerda el cardenal Herranz.

En segundo lugar, indica, "la 'laicidad' ciertamente representa un principio constitutivo de los estados democráticos". Ahora bien, añade, el Tribunal olvida que los estados "determinan en cada caso sus formas concretas de aplicación, a la luz de las diferentes circunstancias y tradicionales locales".

La laicidad, insiste, "no es un principio ideológico que hay que imponer a la sociedad violando las tradiciones, los sentimientos y las creencias religiosas de los ciudadanos".

"Aconfesional" no "anticonfesional"

El experto en Derecho considera que el Tribunal de Estrasburgo confunde el significado de "la neutralidad o aconfesionalidad del Estado", pues en realidad indica que "ninguna religión debe tener un carácter estatal, pero no significa que el Estado tiene que ser 'anticonfesional', es decir, contrario a la presencia en las instituciones públicas de cualquier signo o símbolo religioso".

"Esta actitud de rechazo de la religión haría del ateísmo una especie de ideología o religión de Estado", subraya.

Además, constata, "parece que el Tribunal ha superado ilegítimamente los límites de su propia competencia, pronunciándose sobre una cuestión que afecta a la legítima y debida salvaguardia por parte de un Estado de las tradiciones y de la cultura nacionales, así como a los compromisos asumidos con concordatos o convenciones particulares con la Iglesia Católica y eventualmente con otras confesiones religiosas".

Casos como el de Francia muestran cómo "la prohibición de todo signo religioso en las escuelas" "no favorece la integración", considera el cardenal.
"A muchos creyentes no les molesta estudiar en un aula en la que hay un Crucifijo, mientras que consideran negativamente el que se prohíba la religión en la escuela en nombre de la 'laicidad'. De hecho, como demuestra un documentado servicio del International Herald Tribune de 2008, un número cada vez mayor de familias musulmanas francesas prefieren inscribir a sus hijos en las escuelas católicas".

El purpurado recuerda que, en España, una sentencia de un tribunal provincial de Valladolid, en nombre de los principios de igualdad y libertad de conciencia, obligó a una escuela pública, en noviembre de 2008, a quitar el Crucifijo de las aulas de clase, en abierta oposición a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional.

Este último, con una sentencia del 21 de febrero 1986, había afirmado que la aconfesionalidad del Estado no implica que las creencias y los sentimientos religiosos no puedan ser protegidos; más bien, el respeto de estas convicciones forma parte del fundamento de la convivencia democrática.

"Actualmente --denunció-- fuertes poderes mediáticos y algunos grupos políticos que apoyan desde hace tiempo la ideología del fundamentalismo laicista presionan al gobierno para que prescinda de los acuerdos internacionales entre la Santa Sede y el Estado español y para que, en una eventual ley 'de libertad religiosa' que auspician intensamente, se prohiban los crucifijos y otros signos religiosos en las instituciones públicas y en las ceremonias oficiales (escuelas, tribunales, hospitales, funerales de Estado, etc.)".

"Y todo ello -constató-- a pesar de que saben que muy probablemente la mayoría de los ciudadanos, si fuera consultada en un referéndum, se pronunciaría en contra".

Por eso, el cardenal concluyó pidiendo a las instituciones de la Unión Europea que defiendan estos derechos que forman parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.






martes, 15 de junio de 2010

Lo importante que es saber idiomas

Les Luthiers, magníficos, como buena parte de sus actuaciones.



















jueves, 20 de mayo de 2010

Testimonio de Andrea Bocelli sobre el aborto

Un ejemplo de las barbaridades que se pueden cometer a través de un aborto: un verdadero crimen.










sábado, 15 de mayo de 2010

CARTA DE UN HIJO A TODOS LOS PADRES DEL MUNDO

Objetivo: Mejorar la manera de educar a los hijos.

Narración:

1. No me des todo lo que pida. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo tomar.


2. No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí y yo no quiero hacerlo.

3. No me des siempre órdenes, a veces si me pidieras las cosas yo lo haría más rápido y con más gusto.

4. Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es castigo.

5. No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana.

6. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir y si me haces lucir menos que los demás, seré yo quien sufra.

7. No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer; decídete y mantén esa decisión.

8. Déjame valerme por sí mismo. Si tú lo haces todo por mí, yo nunca podré aprender.

9. No digas mentiras delante de mi ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en ti y en lo que me dices.

10. Cuando yo haga algo malo, no me exijas que te diga el porqué lo hice. A veces ni yo mismo lo sé.
11. Cuando estés equivocado en algo, admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti, y me ensañaras a admitir mis equivocaciones también.

12. No me digas que haga una cosa y tú no la hagas. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas, pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

13. Cuando te cuente un problema mío, no me digas “no tengo tiempo para tonterías” o “eso no tiene importancia”. Trata de comprender y ayudarme.

14. Y quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.
15. Abrázame, necesito sentirte mi amigo, mi compañero a toda hora.

Tu hijo






miércoles, 5 de mayo de 2010

El mundo de las "Sombras"

Puedes ver otros videos del estilo buscando la palabra PILOBOLUS en YouTube.

Hay una entrada en este blog, con fecha del 5.V.2008, que tiene este mismo estilo.








sábado, 1 de mayo de 2010

"En medio", con dolor y con amor

“En medio” colocaron a la adúltera sus acusadores. “En medio” se quedó la mujer cuando los acusadores, uno a uno, se escabulleron, dejándola sola con Jesús. “En medio” pusieron a la mujer, pero a quien pretendían comprometer y acusar, a quien de verdad querían poner en medio, era a Jesús (Cfr. Jn 8,1-11).

Hoy, letrados y fariseos han colocado “en medio” al monstruo, al clérigo sorprendido en flagrante delito de pederastia, y no lo han llevado al tribunal competente para juzgarlo conforme a justicia, sino que se lo han llevado a su madre, a la Iglesia, lo han tirado como basura a sus pies, para ponerla “en medio” a ella, para avergonzarla a ella, para comprometerla y condenarla a ella.

Letrados y fariseos, gente estéril, senos que nunca han conocido la vida ni la ternura, pretenden que una madre condene a su hijo: si no lo condena, no es justa; si lo condena, no es madre.

Letrados y fariseos, arrogantes, soberbios e hipócritas, insisten en preguntar a la madre: “Tú, ¿qué dices?” Preguntan como si ellos fuesen inocentes del crimen que fingen perseguir. Y se lo preguntan a ella, a la Iglesia que, como supo y como pudo, ha intentado siempre educar en el amor y en la virtud a sus hijos. Se lo preguntan a la madre los mismos que han destruido a su hijo: los profetas de la revolución sexual, los que instigan a los niños a masturbarse, los mercaderes de pornografía, los expertos del turismo sexual, los que consideran la prostitución un trabajo y la castidad una aberración.

Hoy la Iglesia, como ayer Jesús, encara a los acusadores con la realidad de sus propias vidas: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra”.

Hoy como ayer, la Iglesia como Jesús, habrá de inclinarse para cargar con el peso de sus hijos, con la culpa de sus hijos, con la muerte de sus hijos. Cuando se incorpore, allí, “en medio”, estarán solos ella y sus hijos, con un dolor sin palabras y un amor sin medida.

+ Fr. Santiago Agrelo

Arzobispo de Tánger










domingo, 25 de abril de 2010

Música clásica.... moderna

Me parece original y simpático.









martes, 20 de abril de 2010

Stand by me

Un buen "remake" con clase y estilo, de esta conocida canción











jueves, 15 de abril de 2010

Sin pudor

por Arturo Pérez Reverte

Cada vez que doy un paseo veo más tiendas cerradas. Algunas, las de toda la vida, habían sobrevivido a guerras y conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vacío, el rótulo desaparecido de la
fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las muertes súbitas o las desgracias inesperadas. Es una sensación de pérdida irreparable, aunque sólo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca. Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de años, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que precedían a la apertura, y después la inauguración, todo flamante, dueños y dependientes a la expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales están cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusión, la derrota que trasmite ese triste cristal pegado al cristal con las palabras se alquila o se traspasa.

En lo que va de año, la relación es como de una lista de bajas después de un combate sangriento. Entre las que conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de música clásica, una estupenda tienda de vinos, una ferretería, una tienda de historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librería, dos buenas panaderías, una galería de arte, una sombrerería, una mercería e innumerables tiendas de ropa. También -ésa fue un golpe duro, por lo simbólico- una juguetería grande y bien surtida. Me gustaba entrar en ella, recobrando la vieja sensación que, quienes fuimos niños cuando no había televisión, ni videoconsola, ni nos habíamos vuelto todos -críos incluidos- completamente cibergilipollas, conservamos del tiempo en que una juguetería con sus muñecas, trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cartón, disfraces de torero y juegos reunidos Geyper, era el lugar más fascinante del mundo.

Ahora hablamos de crisis cada día. Hasta los putos políticos y las putas
políticas, que no es lo mismo que políticas putas, ahórrenme las putas
cartas, lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo
contrario. En todo caso, una cosa es manejar estadísticas; y otra, pisar la
calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego en los últimos tiempos, la
esperanza, menor cada día, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto dependían el
bienestar, el futuro, la familia. Haber presenciado tanta angustia diaria,
la ausencia de clientes, el miedo a que tal o cual crédito no llegara, o a
no tener con qué pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusión abrieron, languidecían su trabajo y sus ahorros. Morían tantos sueños.

Eso es lo peor, a mi juicio... Lo imperdonable. Todas esas ilusiones
deshechas, trituradas por políticos golfos y sindicalistas sobornados que
todavía hablan de clase empresarial como si todos los empresarios españoles tuvieran yate en Cerdeña y cuenta en las islas Caimán. Ignorando las ilusiones deshechas de tanta gente con ideas y fuerza, que arriesgó, peleó para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia económica de los últimos tiempos y también por la irresponsabilidad criminal de quienes tuvieron la obligación de prevenirlo y no quisieron, y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben. De esa gentuza encantada consigo misma que no sólo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llevándose a todo cristo por delante. Un Gobierno cínico, demagogo, embustero hasta el disparate. Sentenciándonos, entre unos y otros, a ser un país in tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la economía clandestina. Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un rebaño analfabeto, sumiso, de albañiles, putas y camareros, donde los únicos que de verdad van a estar a gusto, sinvergüenzas aparte, serán los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y vómito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habrán retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus pingües jubilaciones por los servicios prestados a sí mismos. A dar conferencias a Nueva York sobre cómo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el rótulo se traspasa. Así que malditos sean su sangre y todos sus muertos. En otros tiempos, al menos tenías la esperanza de verlos colgados de una farola.






jueves, 1 de abril de 2010

Sobre la pedofilia en la Iglesia: con los datos en la mano


Está siendo la peor Cuaresma de Benedicto XVI. Con precisión de relojero, aparecen en la prensa laicista casos de pedofilia perfectamente medidos, como bombas que persiguen su objetivo. Pero, teniendo a la vista los datos y los hechos, es claro que estamos ante una alarma injustificada. La Iglesia está poniendo los medios de una manera efectiva desde hace tiempo para mejorar la situación. He aquí un magnífico artículo-resumen de Bruno Mastroianni, que he leído en el blog Cambia el mundo.


1. Los números en los EE.UU.: 54 condenas en 42 años

El recuento de los casos de abuso infantil por parte del clero no es para menospreciar, pero sí para entenderla en su dimensión correcta. Massimo Introvigne, en un artículo publicado en Avvenire ha mostrado algunos datos de EE.UU.. Según el estudio del año 2004 del John Jay College of Criminal Justice, los sacerdotes acusados de efectiva pedofilia en 42 años fueron 958, 18 por año. Las condenas fueron 54, poco más de una al año (los sacerdotes y religiosos en los Estados Unidos son alrededor de 109.000). Durante el mismo período hubo 6.000 condenas a profesores de gimnasia y entrenadores, declarados culpable de ese delito por tribunales de los EE.UU.


2.- 94 casos sospechosos en Alemania sobre un total de 210.000; los problemas de Irlanda son del sistema educativo

En un artículo del periodista Andrea Tornielli, informa de que en Alemania desde 1995 se notificaron 210.000 casos de delitos contra menores. Los casos sospechosos dentro de la Iglesia católica fueron 94 (1 sobre 2000). En Irlanda, el Informe Ryan del año 2009 ha recogido los testimonios de 1090 personas con casos de violencia (no sólo sexuales, sino sobre todo física y psicológica) en el sistema escolar de la isla desde 1914 hasta 2000. Tras un examen minucioso de cientos de casos de violencia, los religiosos acusados de abuso sexual a niños fueron 23, si bien los datos no son completos porque en dos escuelas no se especifica el número. En las escuelas de niñas fueron acusados sólo 3 seglares empleadas. En varias escuelas los abusos fueron cometidos por el personal o por visitantes externos o por alumnos mayores y no por parte de sacerdotes (resumen de Diego Contreras). Cómo señala Introvigne en su artículo, el informe muestra más que la pedofilia en la Iglesia, una clara situación de abandono, violencia física y depravación que han caracterizado los métodos educativos de todo el sistema escolar.


3.- 300 casos en todo el mundo, alrededor de 400.000 sacerdotes

Mons. Scicluna, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, afirmó en una entrevista que desde 2001 hasta 2010, la congregación ha trabajado en cerca de 3000 casos de sacerdotes diocesanos y religiosos relacionados con crímenes cometidos durante los últimos cincuenta años. Sólo en el 10 % de los casos se ha tratado de actos de pedofilia, es decir 300 en todo el mundo. El número total de sacerdotes diocesanos y religiosos en el mundo es de 400.000.


4.- Los documentos con disposiciones explícitas

En los discursos sobre la pedofilia, se citan a menudo documentos, dando una información errónea sobre instrucciones para la cobertura de los casos de pedofilia. De hecho, todos los documentos tienen carácter oficial y son públicos y la actitud de condena es clara y fuerte. Los malentendidos surgen de malas traducciones e imprecisiones debidas al hecho de que los documentos están escritos en latín y no hay traducciones oficiales en otros idiomas.

El primer documento de referencia es la instrucción "Crimen Sollicitationis" (texto en latín) un texto de 1922, nuevamente propuesto por Juan XXIII en 1962. La Instrucción trata del delito de incitación a actos indecentes por confesores. El documento, que se refiere principalmente a otros abusos, hace directa mención a la pedofilia llamándola “crimen pessimus”. Es explícita en el documento la obligación de denunciar los delitos (traducción no oficial al italiano de las medidas más explícitas). El segundo documento es el "De delictis gravioribus" (texto en latín , en italiano), firmado por Joseph Ratzinger y el cardenal Tarcisio Bertone, en 2001, que fue escrito para actuar el motu proprio "Sacramentorum Sanctitatis tutela" (texto en latín, en italiano en una traducción no oficial) del Papa Juan Pablo II que, para evitar los encubrimientos y corruptelas locales, asigna la competencia sobre cuestiones de pedofilia a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Si ha habido encubrimientos y omisiones, se deben a una falta de lealtad a las disposiciones del Papa y del Magisterio.


5.- El celibato no tiene nada que ver con la pedofilia

También se ha hablado estos días de un vínculo entre el celibato y la pedofilia. El psiquiatra Manfred Lutz, uno de los más importantes expertos en el tema, explicó en una reciente entrevista cómo esta conexión no existe. Es más, los expertos dicen que las personas que viven la abstinencia sexual tienen menos riesgo de cometer abusos que los casados . En el mencionado artículo de Introvigne se hace referencia a los estudios de Jerkins, que ha recogido como la mayor parte de casos de abusos sobre niños se han dado en mayor medida entre las diversas denominaciones protestantes, donde los pastores pueden casarse. Incluso la cifra ya citada de los 6.000 casos de abuso en los Estados Unidos en el mismo periodo, fueron cometidos en su mayoría por personas casadas. Por lo tanto una relación entre el celibato y la pedofilia no parece que exista.


6.- La acción clara y decidida de Benedicto XVI

El Papa Benedicto XVI, primero como Prefecto de la Doctrina de la Fe y luego como Papa, es sin duda el que más se ha comprometido en la corrección de este flagelo en la Iglesia. En ese ámbito se circunscribe la reciente carta a los católicos irlandeses. En ella hay una condena clara del fenómeno y una enérgica llamada de atención a los obispos para que asuman sus propias responsabilidades para reparar y para garantizar que no vuelva a suceder en el futuro. La misma claridad y determinación ha mostrado el Papa durante su viaje a los EE.UU. (aquí una relación de textos con intervenciones suyas sobre la pedofilia) y a Australia (aquí una relación de textos con sus intervenciones).


7.- Culpas de pocos y del pasado... reparación de todos

Aunque solo hubiera un caso de pedofilia de un sacerdote ya sería repugnante, así como lo son un solo caso de incesto o un infanticidio. De los datos, de los documentos y las respuestas se observa que el Papa invita a la Iglesia en su conjunto a hacer un esfuerzo para tomar sobre sus hombros y reparar las faltas de unos pocos. Mientras tanto, un informe reciente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos revela que el número de denuncias de presuntos casos de abuso infantil por parte del clero ha alcanzado su nivel más bajo desde 2004 (desde que se comenzó a registrarlos). Es una señal de que la "política" de Benedicto XVI está haciendo efecto. De hecho, la mayoría de las acusaciones que están apareciendo en los medios de comunicación, son casos viejos, sustancialmente cerrados y conocidos desde hacía tiempo: la plaga de la pedofilia es una tragedia del pasado, que se está batallando con eficacia.


8.- Confusiones mediáticas: el hermano del Papa, el caso de Munich y el sacerdote de Milwaukee

Hasta ahora han sido mostrados algunos casos de pedofilia que de alguna manera parecen tocar al Pontífice. El primero es el de dos casos de abusos que se produjeron en Regensburg alrededor del año 1958, que parecían implicar al hermano del Papa. En realidad ambos casos eran conocidos, jurídicamente cerrados y referidos a un período diferente de la dirección del coro de Georg Ratzinger desde 1964 a 1994 (véase el artículo citado anteriormente de Tornielli, explicando los dos casos).

El segundo es el caso de un pedófilo en la Archidiócesis de Munich y Freising, donde Ratzinger fue arzobispo en esa época. El caso se remonta a 1980. Surgió en 1985 y fue juzgado por un tribunal alemán en 1986. El tribunal observó, entre otras cosas, que la decisión de aceptar al sacerdote en la Archidiócesis en cuestión no se produjo por el cardenal Ratzinger y ni siquiera la había conocido (este episodio se explica en un artículo de Massimo Introvigne ya citado).

El tercer caso es el de un sacerdote acusado de pedofilia en la diócesis de Milwaukee en los años 70. Los documentos dicen que la Congregación para la Doctrina de la Fe (de la que era entonces prefecto Ratzinger) fue consultada 20 años después de los hechos e invitó a mantener el sacerdote fuera de la actividad pastoral, a pesar de que habían pasado tantos años sin evidencia de nuevos delitos y a pesar de que la misma justicia civil había cerrado el caso (aquí la explicación completa).






domingo, 14 de marzo de 2010

Aborto libre y progresismo



Miguel DELIBES de la Real Academia Española, ABC,Domingo , 14-03-10

En estos días en que tan frecuentes son las manifestaciones en favor del aborto libre, me ha llamado la atención un grito que, como una exigencia natural, coreaban las manifestantes: «Nosotras parimos, nosotras decidimos». En principio, la reclamación parece incontestable y así lo sería si lo parido fuese algo inanimado, algo que el día de mañana no pudiese, a su vez, objetar dicha exigencia, esto es, parte interesada, hoy muda, de tan importante decisión. La defensa de la vida suele basarse en todas partes en razones éticas, generalmente de moral religiosa, y lo que se discute en principio es si el feto es o no es un ser portador de derechos y deberes desde el instante de la concepción. Yo creo que esto puede llevarnos a argumentaciones bizantinas a favor y en contra, pero una cosa está clara: el óvulo fecundado es algo vivo, un proyecto de ser, con un código genético propio que con toda probabilidad llegará a serlo del todo si los que ya disponemos de razón no truncamos artificialmente el proceso de viabilidad. De aquí se deduce que el aborto no es matar (parece muy fuerte eso de calificar al abortista de asesino), sino interrumpir vida; no es lo mismo suprimir a una persona hecha y derecha que impedir que un embrión consume su desarrollo por las razones que sea. Lo importante en este dilema es que el feto aún carece de voz, pero, como proyecto de persona que es, parece natural que alguien tome su defensa, puesto que es la parte débil del litigio.

La socióloga americana Priscilla Conn, en un interesante ensayo, considera el aborto como un conflicto entre dos valores: santidad y libertad, pero tal vez no sea éste el punto de partida adecuado para plantear el problema. El término santidad parece incluir un componente religioso en la cuestión, pero desde el momento en que no se legisla únicamente para creyentes, convendría buscar otros argumentos ajenos a la noción de pecado. En lo concerniente a la libertad, habrá que preguntarse en qué momento hay que reconocer al feto tal derecho y resolver entonces en nombre de qué libertad se le puede negar a un embrión la libertad de nacer. Las partidarias del aborto sin limitaciones piden en todo el mundo libertad para su cuerpo. Eso está muy bien y es de razón siempre que en su uso no haya perjuicio de tercero. Esa misma libertad es la que podría exigir el embrión si dispusiera de voz, aunque en un plano más modesto: la libertad de tener un cuerpo para poder disponer mañana de él con la misma libertad que hoy reclaman sus presuntas y reacias madres. Seguramente el derecho a tener un cuerpo debería ser el que encabezara el más elemental código de derechos humanos, en el que también se incluiría el derecho a disponer de él, pero, naturalmente, subordinándole al otro.

Y el caso es que el abortismo ha venido a incluirse entre los postulados de la moderna «progresía». En nuestro tiempo es casi inconcebible un progresista antiabortista. Para éstos, todo aquel que se opone al aborto libre es un retrógrado, posición que, como suele decirse, deja a mucha gente, socialmente avanzada, con el culo al aire. Antaño, el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia. Años después, el progresista añadió a este credo la defensa de la Naturaleza. Para el progresista, el débil era el obrero frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había que tomar partido por ellos. Para el progresista eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia.

En consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que procedía era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por delante. Pero surgió el problema del aborto, del aborto en cadena, libre, y con él la polémica sobre si el feto era o no persona, y, ante él, el progresismo vaciló. El embrión era vida, sí, pero no persona, mientras que la presunta madre lo era ya y con capacidad de decisión. No se pensó que la vida del feto estaba más desprotegida que la del obrero o la del negro, quizá porque el embrión carecía de voz y voto y políticamente era irrelevante. Entonces se empezó a ceder en unos principios que parecían inmutables: la protección del débil y la no violencia. Contra el embrión, una vida desamparada e inerme, podría atentarse impunemente. Nada importaba su debilidad si su eliminación se efectuaba mediante una violencia indolora, científica y esterilizada. Los demás fetos callarían, no podían hacer manifestaciones callejeras, no podían protestar, eran aún más débiles que los más débiles cuyos derechos protegía el progresismo; nadie podría recurrir. Y ante un fenómeno semejante, algunos progresistas se dijeron: Esto va contra mi ideología. Si el progresismo no es defender la vida, la más pequeña y menesterosa, contra la agresión social, y precisamente en la era de los anticonceptivos, ¿qué pinto yo aquí? Porque para estos progresistas que aún defienden a los indefensos y rechazan cualquier forma de violencia, esto es, siguen acatando los viejos principios, la náusea se produce igualmente ante una explosión atómica, una cámara de gas o un quirófano esterilizado.






miércoles, 10 de marzo de 2010

“Detrás del proyecto de modificación de la ley religiosa en España…”

ENTREVISTA A ANDRÉS OLLERO, CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DE LA UNIVERSIDAD JUAN CARLOS I / WWW.ZENIT.ORG / MIÉRCOLES 10 DE MARZO DE 2010

En plena crisis económica, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero introduce el proyecto de modificación de la ley de libertad religiosa en España, constata Andrés Ollero Tassara. Ollero, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Juan Carlos de Madrid y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas española, publica en este nuevo contexto el libro “Un Estado laico. La libertad religiosa en perspectiva constitucional” (Aranzadi, Thomson-Reuters), que amplía la versión de hace cinco años (pasando de 211 a 332 páginas y de 363 a 656 notas). A su juicio, algo que se ha hecho necesario puesto que estudia la libertad religiosa en perspectiva constitucional. “La Constitución española no ha cambiado y la libertad religiosa no es un derecho novedoso -aclara-; sin embargo, he debido añadir cien páginas y más de trescientas notas, porque para el gobierno español la presencia de la religión católica en el ámbito público se ha convertido en una obsesión”.

¿Qué cuestiones han surgido en los cinco últimos años?
El Tribunal Constitucional español ha sentado doctrina sobre la libertad de los obispos para proponer profesores de religión. Se ha actualizado la libre asignación tributaria a la Iglesia Católica por parte de los ciudadanos. A la vez, el Gobierno ha provocado una grave polémica al convertir en obligatoria una asignatura de formación ciudadana, rebosante de opciones morales, que antes se venía proponiendo desde ámbitos socialistas como mera alternativa a la formación religiosa. Al surgir millares de objetores de conciencia, el Gobierno ha cuestionado ese derecho encontrando sorprendente apoyo en una Sala del Tribunal Supremo, aunque aún deberá pronunciarse el Constitucional. En plena crisis económica parece ahora empeñado en convocar un concilio por lo civil.

¿Qué puede explicar esta peculiar atención a lo religioso?
Su convencimiento de que ganar unas elecciones confiere el derecho a imponer un código moral a la sociedad, incluso sobre aspectos no incluidos en el programa electoral. Un cargo electo socialista acaba de dimitir como protesta. La obvia autoridad moral de la Iglesia Católica es gubernamentalmente percibida como poder e intenta neutralizarla por una doble vía: cuestionar y restringir la presencia de lo católico en la vida pública, a la vez que promociona la de otras confesiones minoritarias, de espaldas a su efectivo arraigo social.

¿Puede aportar algún ejemplo al respecto?
El mismo Gobierno cuyos mentores cuestionan los funerales de Estado y la presencia de autoridades en actos religiosos, o pretenden ampararse en la recurrida sentencia de Estrasburgo sobre los crucifijos para quitar de inmediato los pocos que puedan quedar, propicia en una Universidad pública un curso de formación para imanes musulmanes. No sólo ha confeccionado menús especiales para los matriculados sino que ha hecho acondicionar una sala orientada a la Meca para facilitarles los ratos de oración. Todo esto merece elogio; lo que no se entiende es la curiosa asimetría de trato.

¿Qué cabe esperar de la anunciada reforma de la ley de libertad religiosa?
Acaba de aprobarse una ley de plazos sobre aborto, considerada inconstitucional por el Consejo fiscal, sin el apoyo del Consejo general del Poder Judicial, que sólo ha encontrado el visto bueno del Consejo de Estado en un informe de contenido muy crítico y bastante contradictorio. Parece que ahora se pretende abrir otro frente de batalla en la sociedad, que para algunos no es sino una maniobra de distracción ante la incapacidad gubernamental para hacer frente a la crisis económica. Como no se trata de solucionar problemas concretos experimentados por los ciudadanos, puede proponerse cualquier cosa en la línea restrictiva ya comentada.






jueves, 4 de marzo de 2010

Lo que se nos viene encima


Francisco Contreras, catedrático de Filosofía del Derecho
ABC 4.III.2010

El Senado aprobó hace días la nueva ley del aborto. Lo hemos conseguido: el embrión de buitre leonado (hay multas por la destrucción de huevos) tendrá mayor protección jurídica que el feto humano. Hemos superado finalmente nuestra arrogancia "especista": ¿quién nos había dicho que teníamos más dignidad que los demás animales? ¿Qué nos habíamos creído? Henos aquí por fin equiparados con el hermano Lince y el admirable quebrantahuesos.

Querría llamar la atención sobre un aspecto de la ley Aído que ha escapado en general al análisis. Es una ley de 23 artículos...y sólo los arts. 12 a 23 regulan el aborto. ¿De qué tratan los anteriores? La Exposición de Motivos asegura que la nueva ley busca "garantizar los derechos relativos a la salud sexual y reproductiva[SSR]". Los españoles padecemos, según parece, una “salud sexual” muy deficiente, pero la ley Aído va a curamos (para ir abriendo boca el Ministerio de Igualdad ha invertido 26.000 euros en un mapa de la inervación y excitación del clítoris"). Sobre todo, va a curar a nuestros hijos, que gozarían de una "salud sexual" rozagante gracias a la formación que la ley ha previsto para ellos. Los arts. 1 al 11 trasudan obsesión por la pedagogía sexual: el sistema sanitario deberá "proporcionar educación sanitaria integral y con perspectiva de género sobre (art, 5.2)”; "los poderes públicos desarrollarán acciones informativas y de formación sobre SSR [...] dirigidas, principalmente, a la juventud" (art. 6)”; "el sistema educativo contemplará la formación en SSR incluyendo un enfoque integral que contribuya a [...] b) el reconocimiento de la diversidad sexual; c) el desarrollo armónico de la sexualidad acorde con la personalidad de los jóvenes [...]" (art. 9).

Términos como “integral", "enfoque de género", etc. esconden una densa carga ideológica. Para saber de qué se trata, se puede consultar el Borrador de Estrategia Nacional de Salud Reproductiva [ENSR] de 11/11/2O09, elaborado por el Ministerio de Sanidad. Son 192 páginas, la mitad de ellas doctrinales. Su lectura es dura. . . pero muy reveladora: ahí está la esencia de la nueva izquierda. La ideología que será enseñada en las escuelas (art.9). Señalemos algunas claves:

-El sexo como centro de la existencia: "el derecho a tener prácticas sexuales no reproductivas, es un "derecho humano universal, basado en la libertad, dignidad e igualdad" [P. 7] (ya la ley Aído revelaba en su preámbulo que "el desarrollo de la sexualidad está directamente vinculado a la dignidad de la persona”). El derecho al disfrute no debe verse obstaculizado ni por el temor a la maternidad, ni por “tabúes" morales. La ENSR aboga por “un concepto positivo de la salud sexual que incluye el bienestar, la satisfacción y el placer, dejando de lado la concepción de la sexualidad ligada a la represión, el miedo y lo moralmente bueno o malo" [P. 14].

-El placer sexual debe ser buscado como un fin en sí mismo; su condicionamiento al vínculo matrimonial (o, siquiera, a la existencia de un sentimiento) es castrante y culpabilizador: "antes se dignificaba la sexualidad mediante el matrimonio, [...] mientras que en la actualidad se exige en cambio su dignificación mediante el amor romántico. Esto indica la vivencia del deseo sexual con culpabilidad y vergüenza por parte de las mujeres [...]" [P. 25] (la ENSR constata que un porcentaje preocupante de mujeres –incluso jóvenes- sigue vinculando el sexo con el amor: este dato es interpretado como el resultado de la persistencia de “estereotipos sexistas” nocivos: cf. p. 38).

-Una vida tan orgasmocéntrica tropezará antes o después con un embarazo indeseado (pues los anticonceptivos pueden fallar, o a veces uno olvida utilizarlos). El derecho al placer es, por tanto, inseparable del derecho al aborto: "uno de los derechos básicos de las mujeres en materia de salud reproductiva es el derecho a decidir libremente la continuación o no de su embarazo" [P. 15].

-Los rasgos masculinos y femeninos (por ejemplo, la maternidad) no se basan en la naturaleza, sino en la cultura; son “roles”, que es preciso deconstruir: “los estereotipos acerca de lo que es ser hombre o ser mujer en nuestra sociedad tienen graves repercusiones para la vivencia de la sexualidad de un modo placentero” [P. 24]. Especialmente nefando es el “estereotipo” de la complementariedad hombre-mujer: “a mujeres y hombres se nos educa en un rol de complementariedad [...]. [A causa de ello] los individuos están mediatizados en sus comportamientos sexuales por las normas y la moral establecida, viéndose auto-juzgados y juzgados socialmente cuando tratan de transgredir lo que se espera para unas y otros” [P. 24].

-La maternidad es otro "mito" perjudicial para la mujer: "el mito del instinto maternal, supuestamente natural e intrínseco, predestina a las mujeres a ser madres para que posteriormente se dediquen al cuidado de las criaturas"; "el rol maternal tiene efectos profundos [...] en la desigualdad sexual” [P .27]; "la maternidad no es un hecho natural" [P. 28].

-Los niños tienen también derechos sexuales: "las personas tienen y viven su sexualidad desde que nacen hasta que mueren; tendrán diferentes necesidades relacionadas con la salud sexual, y necesitarán de servicios que les faciliten educación, atención, etc.” [P. 30]. Es precisa, pues, una "formación sexual integral desde la infancia": “a través de ella, mujeres y hombres podrán decidir con autonomía sobre su vida sexual, desde la niñez hasta la vejez. La educación sobre la sexualidad permite vivirla libremente sin temores ni prejuicios" [P. 69].

Esto es lo que se nos viene encima.






lunes, 1 de marzo de 2010

miércoles, 24 de febrero de 2010

Joaquín Manuel Montero Navarro


A/A Secretario General del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero

A/A Secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín Iraola

Tras la aprobación esta misma tarde de la futura ley del aborto, ley Aído, en el Pleno del Senado con una ajustada mayoría de voluntades compradas a golpe de concesiones, este partido, el Partido Socialista Obrero Español, da un paso adelante en la conquista de la sinrazón en la que tanto camino tiene recorrido. Esta ley ha sido posible gracias a los males anteriores que ya habían sido asumidos:

Por un lado, la falta de libertad dentro del partido es un signo característico e inconfundible para percibir hasta dónde se han traicionado los valores democráticos que siempre caracterizaron a la Izquierda. No sólo acudimos a las anteriores Elecciones Generales de 2008 sin llevar en el programa electoral mención alguna a la ley que hoy se aprueba, sino que meses más tarde, en la ponencia marco del XXXVI Congreso Federal tampoco se hacía mención expresa a promover una nueva ley del aborto donde se considerase este como un derecho.

Hemos engañado al electorado al que representamos y hemos obviado el diálogo interno dentro del partido sobre un tema que, no sólo es contrario al humanismo universal que históricamente caracterizó al socialismo, sino que además divide a la sociedad dramáticamente. Este es un hecho antidemocrático sumamente grave.

Pero además, hemos contemplado estupefactos como se ha consensuado con los sectores nacionalistas más reaccionarios que el aborto sea un derecho sin límites, manteniendo el supuesto coladero hasta la 22ª semana. Aprendí de viejos y verdaderos militantes socialistas, que dieron hasta el último aliento de sus vidas por los ideales en los que creían, que “No hay en nuestros días una afirmación más reaccionaria que la del derecho de una persona sobre la vida del hijo no nacido. Es el derecho de propiedad más absoluto concebible, más allá del derecho del amo sobre el esclavo”. La propiedad sobre las personas ya fue abolida en la historia de la humanidad.

Es evidente que el socialismo, dentro de este partido, no puede ya superar los 40 años de vacaciones disfrutados durante la dictadura franquista, no ha sido capaz de conectar con el espíritu socialista de la clase obrera pobre que lo creó, por lo que pido que desde este mismo día conste mi baja como militante del PSOE. Así mismo pongo a disposición del partido los cargos electos que ocupo en el Ayuntamiento de Paradas (Sevilla). Jamás permitiré que mi nombre aparezca junto al de una organización que legitima la muerte de inocentes mediante la aprobación de leyes injustas.

En Paradas, a 24 de febrero de 2010

Fdo.: Joaquín Manuel Montero Navarro






Es evidente que hay muchos socialistas que están en contra del aborto, como en la Alemania nazi había muchos alemanes en contra del exterminio de los judíos, pero no todos valoran su conciencia por encima de su cargo o modus vivendi. ¡Y pensar que están todo el día hablando de ética y de valores!

Levantarse y ser visto

Decir la verdad tal como uno la ve requiere mucho valor cuando uno pertenece a una institución.

Cuando Kruschev pronunció su famosa denuncia de la era estalinista, cuentan que uno de los presentes en el Comité Central dijo: — «¿Dónde estabas tú, camarada Kruschev, cuando fueron asesinadas todas esas personas inocentes?».

Kruschev se detuvo, miró en torno por toda la sala y dijo: — «Agradecería que quien lo ha dicho tuviera la bondad de ponerse en pie».

La tensión se podía mascar en la sala. Pero nadie se levantó.

Entonces dijo Kruschev: — «Muy bien, ya tienes la respuesta, seas quien seas. Yo me encontraba exactamente en el mismo lugar en que tú estás ahora».

Jesús se habría levantado.






sábado, 6 de febrero de 2010

CARTA ABIERTA A JOSE BONO


De monseñor José Gea Escolano, obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol

Estimado señor Bono:

Hace ya algún tiempo tuve el gusto de responderle a unas alusiones sobre mí que hizo en una televisión. Por las declaraciones que acaba de hacer, veo que sigue en la misma línea de entonces. Por lo que vuelvo a insistir en mi línea con una carta medio abierta, medio artículo.

Dice Ud. que «la opinión de quienes prefieren verme fuera de la Iglesia, excomulgado, condenado por herejía o ateo militante, la verdad es que no me interesa». No creo que a nadie nos interese verle excluido de la Iglesia; al contrario, pero es Ud. mismo quien se excluye.

Da la sensación de que se vincula a una iglesia que no existe. Dice que «gracias a Dios, la Iglesia es muy amplia, muy universal y muy grande». Y lo es, señor Bono, pero recuerde también que es una. No olvide que en el credo de la misa decimos: «Creo en la Santa Iglesia que es una...». Y tampoco olvide que es el credo que se proclama en la Iglesia de Roma desde los primeros siglos y que seguimos proclamando sin interrupción hasta nuestros días, sin añadir ni quitar una coma. Y en algunos actos importantes decimos: «Esta es nuestra fe, esta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar...». Supongo que también usted se gloriará de profesarla si se siente católico. No olvide que la Iglesia, además de universal, es muy grande, tiene una fe única, no una fe a la carta, que es por donde me parece que va yendo usted.

También dice: «Yo aspiro a que me dejen vivir en una Iglesia en la que el mandamiento principal sea el del amor, el del perdón, el de la fraternidad, y no el del miedo». Anda, pues yo también. Pero ¿a qué miedo se refiere? ¿Miedo a que la Iglesia proclame su fe con toda claridad? Es eso lo que incomoda a mucha gente. No incomodan determinados cardenales u obispos ni el propio Papa cuando proclaman con toda claridad la fe y la moral de la Iglesia. Lo que pasa es que hay quienes, por ejemplo Ud. mismo, quieren compaginar la fe y la moral de la Iglesia con el aborto, la eutanasia, las relaciones prematrimoniales, el matrimonio homosexual...
¿Qué quieren? ¿Que la Iglesia cambie de opinión en cuestiones de fe y de moral? Por poca formación cristiana que Ud. tenga, comprenderá que la Iglesia no puede hacerlo. Y si le niega la comunión sacramental, no es que la Iglesia lo aparte, sino que es Ud. quien se ha apartado. Porque lo admita o no, Sr. Bono, Ud. se ha situado fuera de la comunión eclesial. No comulga con la doctrina de la Iglesia y ¿qué quiere? ¿recibir el sacramento de la Eucaristía, símbolo de la unión?

Sea serio. Porque ¿sabe bien lo que ha hecho, Sr. Bono? Contribuir con su voto a que se asesine a miles de seres humanos. La Iglesia califica el aborto como «crimen abominable». ¿Y quiere comulgar sin arrepentirse públicamente? Sea serio, Sr. Bono, sea serio. Y no olvide que en el pecado va la penitencia; ya lo verá.

Dice Ud. por último: «Me emociona más el ejemplo de cristianos solidarios que entregan su vida por los demás que el discurso mitinero y radical de quien sólo busca votos». Y a mí también. En cuanto a votos, a mí no me interesan. A Ud. es posible que sí. No juegue con la fe.
Y acabo con unas palabras de San Pablo: «Me maravillo de que, abandonando al que os llamó por la gracia de Cristo, os paséis tan pronto a otro evangelio - no que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren deformar el Evangelio de Cristo -. Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema! Como lo tenemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea anatema!» (Gál. 1,6-9).

Es el mismo apóstol que escribe las cálidas palabras del himno a la caridad en Corintios 13, que sé que le gustan mucho. Mire, Sr. Bono, una de dos, o Ud. admite que abortar voluntariamente es siempre inmoral, o si no lo admite, se sitúa frontalmente en contra de la enseñanza de la Iglesia. Esto no es cuestión de miedos ni de opresión de la jerarquía ni de afán de dominio sobre nadie. Es proclamar con claridad el mandamiento de «no matarás». Porque el aborto es un asesinato ¿no?

Con todo afecto,
José Gea






sábado, 30 de enero de 2010

¿Estaba Dios en Hatí?


por Mons. Sebastián

En estos días estamos todos conmovidos por la catástrofe de Haití. Una vez más la naturaleza parece que se ensaña contra la vida de los hombres. Nos hablan de más de 200.000 muertos y tres millones de afectados. Uno de cada cuatro habitantes del país. Las televisiones nos han mostrado imágenes terribles. Hemos visto personas semienterradas pidiendo auxilio, madres afligidas llorando sobre sus hijos muertos, cadáveres amontonados en las calles.

Ante el sufrimiento de tanta gente inocente, no puede faltar quien plantea la pregunta de la audacia humana: ¿Cómo Dios puede permitir esto? Si es verdad que el mundo fue creado y está regido por un Dios bueno, ¿cómo es posible que ocurran estas calamidades? Algunos, con apariencia de una radical honestidad, dan un paso más: Ante estos hechos, vale más pensar que no hay ningún Dios en el Cielo. Si lo hubiera sería un ser muy cruel y muy injusto. El sufrimiento de los inocentes ha sido y está siendo argumento, aparentemente insuperable, para muchos ateos. Recordemos las novelas y el teatro de Albert Camus. Estos cuestionamientos parecen intelectualmente honestos y humanamente solidarios. En el fondo, por lo menos objetivamente, son bastante hipócritas, tirando a impíos, pues culpan a Dios de nuestros males sin preguntarnos por nuestra propia culpabilidad. ¿Podemos culpar a Dios de estas desgracias?”.

La reflexión y la revelación divina nos dicen que Dios creó todas las cosas existentes sabiamente y por amor. La Biblia nos dice hermosamente que Dios, después de haberlo creado, vio que el mundo, su mundo, era bueno y hermoso. Y luego nos creó a nosotros y puso el mundo en nuestras manos. Que el mundo es bueno y está creado para el hombre, a la vista está. En él encontramos con abundancia todo lo que necesitamos para vivir. A medida que lo conocemos mejor, encontramos más maravillas, más recursos, más posibilidades para una vida cada vez más amplia y más agradable. Otra cosa es cómo utilizamos nosotros las posibilidades que Dios ha puesto en el mundo para nuestra vida. El conocimiento y la utilización de los recursos del mundo responden a los deseos dominantes de los hombres y al estilo de vida imperante en las naciones más poderosas. Es curioso que los mayores adelantos técnicos aparezcan frecuentemente con ocasión de las guerras.

La verdad es que los hombres no utilizamos bien los abundantes recursos que Dios ha puesto en el mundo. La creación es limitada, vivir en el mundo tiene muchos riesgos. Pero los hombres tenemos capacidad para prevenirlos, para remediarlos, para defendernos de las agresiones de la naturaleza. Lo que ocurre es que somos egoístas, insensatos, queremos disfrutar del mundo sin compartirlo, investigamos y producimos lo que nos interesa para vivir bien unos pocos y dejamos a los demás abandonados a su suerte, abandonados a lo que pueda ocurrirles en su pobreza y en su indefensión. Luego tenemos la osadía de atribuir a Dios el sufrimiento de nuestros hermanos. Si los hombres fuéramos más justos y más sensatos buscaríamos siempre el bien de todos, no dejaríamos a nadie fuera de los bienes de Dios, no habría “primer mundo” y “tercer mundo”. Habría un mundo de hermanos, un mundo que progresaría junto y disfrutaría de manera parecida de los bienes y las ayudas de Dios. Somos nosotros, con nuestro egoísmo, hecho ciencia y hecho política, los responsables de la vulnerabilidad de nuestros hermanos.

Dios conoce nuestras limitaciones. Conoce incluso nuestros pecados. Y ha hecho todo lo que podía hacer para librarnos de su poder y de sus consecuencias. “A los suyos vino y los suyos no le recibieron”. Rechazamos, y muchos siguen rechazando, la ayuda de Dios. Estamos muy satisfechos de nosotros mismos. No queremos ayuda de nadie. Aun así El vino, sufrió el rechazo de sus hermanos, pagó su amor y su fidelidad con el sacrificio de su vida, entró él mismo en el catálogo de los rechazados, de las víctimas, de los abandonados. Nadie puede decir que Dios se haya mostrado insensible al dolor de los hombres. El mismo ha entrado en el mundo de la pobreza y del sufrimiento. El descendió hasta el fondo de la postración y del sufrimiento, en una muerte injusta, a manos de la injusticia y de las ambiciones de los hombres. Desde el abismo de su muerte nos sigue mostrando la verdad de su amor para que creamos en El, para que nos dejemos guiar por El, para lleguemos a construir, con su ayuda, un mundo de hermanos en donde el dolor sea vencido por el amor. Y nosotros seguimos satisfechos de nosotros mismos, orgullosos de nuestros pecados a pesar de los sufrimientos materiales y espirituales que oprimen a los hombres por todas partes. No debemos hablar de los castigos de Dios. Tenemos que hablar de la obstinación de nuestra soberbia, de las consecuencias de nuestros pecados.

En la providencia ordinaria Dios mantiene la estabilidad de las leyes de la naturaleza, pues de otra manera nosotros no podríamos vivir razonablemente, no podríamos proyectar ni construir nada. Necesitamos vivir en un mundo estable, de otro modo no podría haber ciencia ni construcciones técnicas de ninguna clase. La regularidad de las leyes del mundo tiene una ventaja, y es que nos permite calcular, prever, colaborar con la naturaleza. Pero tiene también un precio, quien las ignora o las vulnera lo paga. En nosotros está actuar con la prudencia necesaria para no desafiar las leyes de la naturaleza a las cuales también nosotros estamos sometidos. Si alguien por avaricia, o por cualquier otro motivo pecaminoso, hace una carretera mal, o no revisa adecuadamente los motores de un avión, o construye mal un puente, no podemos culpar a Dios de las consecuencias. En la mayoría de los casos, la causa de las desgracias naturales, son nuestro pecados, y en otros casos nuestras imprudencias, nuestras limitaciones.

El espíritu, la vida espiritual, tiene también sus leyes, que nosotros no valoramos en lo que se merecen, y quien va contra ellas, a la corta o a la larga, sufre también las consecuencias. Se cumple en nosotros el dicho popular “En el pecado lleva la penitencia”. La mayoría de los desastres que parecen naturales son consecuencia de nuestros pecados. Si, por avaricia, se monta un camping o se construye una barriada de casas en el lecho de un barranco, el día que llueva más de lo normal, el agua se llevará todo por delante. ¿Vamos a culpar a Dios? Si los hombres, con nuestras injusticias, dejamos a un pueblo aislado en la pobreza, con sus casas frágiles y sin las previsiones necesarias, el día que llega un terremoto ocurren calamidades como la que estamos lamentando. ¿Es Dios culpable o somos culpables quienes hemos dejado abandonados a su suerte a unos cuantos millones de hermanos? La causa, o la ocasión, de estas desgracias es la pobreza, y la pobreza no es obra de Dios sino de nuestros egoísmos. ¿Cuándo entenderemos que somos una familia de hermanos y que el mundo es de todos y para todos? Discutimos teorías sutiles sobre la autonomía de los gobiernos y la soberanía de los pueblos, hacemos leyes injustas, gastamos mucho dinero en cosas innecesarias, todo ello en vez de centrarnos en las cuestiones fundamentales de la justicia, la solidaridad y la fraternidad en el mundo. Si nuestro mundo fuera justo, si los hombres fuéramos justos y quisiéramos construir, entre todos y para todos, un mundo justo, sin bolsas de pobreza ni de analfabetismo, sin tantas diferencias y tantos abandonos, podríamos hacer frente a estas calamidades, no habría hambre, ni sida, ni tuberculosis, ni tantas otras cosas que afligen a nuestros hermanos más pobres y que nosotros podríamos evitar con el esfuerzo sostenido y compartido de todos.

Dios ha hecho todo lo que tenía que hacer. Nos toca a nosotros actuar según su sabiduría y sus mandatos. Se puede decir que ahora pagan justos por pecadores. Unos disfrutan de las riquezas del mundo y se protegen de sus amenazas. Otros quedan al margen de los bienes del mundo y tiene que vivir bajo la amenaza de las fuerzas de la naturaleza. Y es verdad. La respuesta definitiva, el argumento definitivo a favor de la justicia y la bondad de Dios es doble. Dios no desconoce el sufrimiento de sus hijos. Jesús, el Hijo de Dios, fue el primero que pagó, el justo por los pecadores. Es un riesgo de nuestro mundo y Dios quiso pasar por ese sufrimiento para poder comprender y consolar a todos los justos injustamente tratados en la vida. Jesús, el Hijo de Dios, también sufrió una muerte injusta, precoz, dolorosísima. Quiso compartir la suerte y la desgracia de los más pobres. Por encima de eso, Dios se ha comprometido a glorificar a todos los justos que sufren la injusticia del mundo, la injusticia del pecado. En Jesús, por la bondad de Dios, la muerte injusta quedó convertida en salto para la vida. Desde la muerte de Jesús nadie muere solo. Jesús nos espera en el momento justo de la muerte para darnos la victoria de la vida. El sufrimiento de los inocentes es el camino para llegar a la resurrección. Aquí vemos la fuerza cósmica de la resurrección de Jesús. Dios, Padre de todas sus criaturas, con su poder creador, con la fuerza de su Espíritu, levanta hasta la gloria de la vida eterna a los cuerpos inocentes destrozados por la fuerza ciega de la naturaleza y por la ceguera culpable de los muchos pecados de los hombres. El mal, la injusticia, el sufrimiento de los inocentes o de los pecadores arrepentidos, nunca tiene la última palabra. La muerte ha quedado vencida para siempre por la bondad del Dios de la vida. En la resurrección de Jesús, y en la promesa de la resurrección de los muertos se manifiesta para siempre la bondad y la justicia de Dios con todas sus criaturas.

¿Estaba Dios en Haití? Por supuesto que sí. Estaba recogiendo las almas de sus hijos atropellados por las fuerzas ciegas de la naturaleza por culpa de un mundo egoísta e inhumano. Estaba saliendo a su encuentro desde el dolor de su propia muerte. Estaba abriendo las puestas de la vida eterna a todos los inocentes privados injustamente de la vida que El mismo les había dado y que nosotros no hemos protegido. Y está ahora consolando, fortaleciendo, sosteniendo la esperanza de los que han quedado con vida, moviendo nuestros corazones para que les ayudemos ahora, ya que no fuimos capaces de ayudarles antes de manera preventiva. Los haitianos supervivientes que se reúnen en grupos para rezar y pedir la ayuda de Dios son más sabios que nosotros. Saben mejor que nosotros que Dios es siempre fuente de vida y de amor, también en los momentos de tribulación y de muerte. Sólo podremos librarnos de nuestras culpas aprendiendo la lección y cambiando de conducta en el futuro: Vivamos la fraternidad universal como Dios la quiere, levantemos ahora entre todos un Haití nuevo sobre bases de justicia y de fraternidad, construyamos un mundo justo en el que todos vivamos de una forma semejante, y en el que nadie quede desamparado al alcance de los zarpazos de una muerte prematura e injusta. Este tiene que ser por lo menos el compromiso sincero de los cristianos.






viernes, 11 de diciembre de 2009

El Tribunal Supremo italiano defiende los crucifijos y la soberanía nacional


La sentencia del Tribunal de Estrasburgo que obliga a retirar los crucifijos de la escuela pública “carece de legitimidad”, según sentencia el Constitucional italiano.


Italia ha reivindicado su soberanía nacional y la lilbertad religiosa con la sentencia del Constitucional.

El Tribunal Constitucional de Italia ha emitido un fallo que coloca a la ley italiana por encima del alto del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos que sancionaba los crucifijos de las escuelas públicas transalpinas. El pasado mes de noviembre el tribunal europeo ordenó que se retiraran todos los crucifijos de las escuelas estatales tras la denuncia de una madre. Este dictamen del tribunal de Estrasburgo causó indignación en Italia y los expertos advirtieron que la decisión socavaba la libertad religiosa y la soberanía nacional de los estados miembros de la Unión.

Ahora, el máximo representante legal italiano, el Tribunal Constitucional, ha sentenciado que el auto de Estrasburgo entra en conflicto con la Constitución italiana y que por lo tanto “carece de legitimidad”. Piero A. Tozzi, de la Familia Católica y Derechos humanos ha dicho que la decisión es una advertencia en contra de las resoluciones motivadas ideológicamente por el Tribunal de Estrasburgo y en contra de sobrepasar sus límites jurisdiccionales. El senador italiano Stephen Ceccanti destacó la importancia “del valor de la cultura religiosa del patrimonio histórico del pueblo italiano y de la contribución de los valores del constitucionalismo, y como un signo de valor dentro de los límites de la Constitución”.

Una sentencia polémica. Diversos sectores italianos habían tildado la sentencia de Estrasburgo de intrusista.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró el pasado 3 de noviembre que la presencia de crucifijos en las aulas de los colegios constituyen “una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones” y de “la libertad de religión de los alumnos”. El proceso se inició tras el recurso presentado por Soile Lautsi, una italiana de origen finlandés que el año 2002 pidió que se retiraran los crucifijos del instituto estatal italiano Vittorino da Feltre en el que estudiaban sus dos hijos.

En aquella ocasión la escuela se negó por considerar que el crucifijo forma parte del patrimonio cultural italiano, argumento que fue consensuado posteriormente en tribunales italianos.

Posteriormente, el Tribunal de Estrasburgo le dio la razón y declaró la exposición de crucifijos en las aulas de las escuelas públicas “una violación de los derechos fundamentales”. Lautsi apeló a este Tribunal después de numerosos intentos fallidos ante los tribunales italianos. Ahora, el Gobierno italiano tuvo que pagarle 5.000 euros “por los daños morales sufridos”. La sentencia constituyó la primera que este tribunal dependiente del Consejo de Europa emite en materia de símbolos religiosos en las aulas. La ministra de Educación, Mariastella Gelmini, mostró entonces públicamente su rechazo a la decisión del Tribunal y señaló que “nadie, aún menos un tribunal europeo impregnado de ideología, logrará arrancarnos nuestra identidad”. La ministra que repudió el fallo consideró que “la presencia de crucifijos en las aulas no significa una adhesión al catolicismo, sino que representan nuestra tradición”.






martes, 3 de noviembre de 2009

Valiente posición del Alcalde SOCIALISTA de Baena

TRAYECTORIA DE LUIS MORENO:
DELEGADO DE LA JUNTA DE 1983 A 1987.
PRIMER TENIENTE DE ALCALDE DEL 83 AL 91
DIPUTADO PROVINCIAL EN 1983.
DELEGADO DE OBRAS PUBLICAS DE 1987 A 1995.
DESDE ENTONCES, ALCALDE DE BAENA Y SENADOR EN ESTA LEGISLATURA.








sábado, 3 de octubre de 2009

Leyes inexorables


1.-TODO CUERPO SUMERGIDO EN LA BAÑERA HARÁ SONAR EL TELÉFONO. (Ley de Mevi Amatar)

2.-TODO CUERPO SENTADO EN EL INODORO HARÁ SONAR EL TIMBRE DE LA PUERTA. (Ley de Nicagar Puedeuno)

3.-CUANDO NECESITES ABRIR UNA PUERTA CON LA ÚNICA MANO LIBRE, LA LLAVE ESTARÁ EN EL BOLSILLO OPUESTO (Ley de Mecago Enlamar)

4.-LA ÚNICA VEZ QUE LA PUERTA SE CIERRA SOLA ES CUANDO HAS DEJADO LAS LLAVES DENTRO. (Ley de Angustias Negro Destino)

5.-CUANDO TENGAS LAS MANOS LLENAS DE GRASA, TE COMENZARÁ A PICAR LA NARIZ. (Ley de Vayusté Pordiós)

6.-EL SEGURO LO CUBRE TODO. MENOS LO QUE TE SUCEDIÓ (Ley de Esoco Rede Sucuenta)

7.-CUANDO LAS COSAS PARECEN IR MEJOR, ES QUE HAS PASADO ALGO POR ALTO. (Axioma de Chungo Palos Pollos)

8.-SI MANTIENES LA CALMA CUANDO TODOS PIERDEN LA CABEZA, SIN DUDA ES QUE NO HAS CAPTADO LA GRAVEDAD DEL PROBLEMA. (Axioma de Noten Teras)

9.-LOS PROBLEMAS NI SE CREAN, NI SE RESUELVEN, SÓLO SE TRANSFORMAN. (Ley de Esto Noesvida)

10.-LLEGARÁS CORRIENDO AL TELÉFONO JUSTO A TIEMPO PARA OÍR COMO CUELGAN. (Principio de Rinrin)

11.-SIEMPRE QUE TE VAYAS A CONECTAR A INTERNET, SE PRODUCIRÁ LA LLAMADA QUE HABÍAS ESTADO ESPERANDO DURANTE TODO EL DÍA. (Principio de Justo Ahora Hombre)

12.-SI SOLO HAY DOS PROGRAMAS EN LA TELE QUE VALGAN LA PENA VER, SERÁN A LA MISMA HORA. (Ley de Quena Rices Tienen)

13.-LA PROBABILIDAD DE QUE TE MANCHES COMIENDO, ES DIRECTAMENTE PROPORCIONAL A LA NECESIDAD QUE TENGAS DE ESTAR LIMPIO. (Ley de Menudo Lamparón)

14.-LA VELOCIDAD DEL VIENTO AUMENTA PROPORCIONALMENTE SEGUN HAYA SIDO EL PRECIO DEL PEINADO. (Principio de LLongueras)

15.-CUANDO TRAS AÑOS DE HABER GUARDADO UNA COSA SIN USARLA DECIDES TIRARLA, NO PASARÁ MÁS DE UNA SEMANA SIN QUE LA NECESITES DE VERDAD. (Ley de Lama Dreque Loparió)

16.-SIEMPRE QUE LLEGUES PUNTUAL A UNA CITA NO HABRÁ NADIE ALLÍ PARA COMPROBARLO, Y SI POR EL CONTRARIO LLEGAS TARDE, TODO EL MUNDO HABRÁ LLEGADO ANTES QUE TÚ Y QUEDARÁS FATAL (Principio de Longines)

17.-NO TE TOMES TAN EN SERIO LA VIDA, AL FIN Y AL CABO NO SALDRÁS VIVO DE ELLA. (Teorema de Muertoaloyo Vivoalbollo)



FÓRMULAS

FÓRMULAS PARA HACER QUE LLUEVA:
* Diga: 'qué día tan bonito, ojalá siga así...'
* Lave el coche.
* Riegue el jardín.
* Lave toda la ropa que tenga y póngala a secar.
* Organice una barbacoa para la noche.
* Salga de casa a pie y sin abrigo.

FÓRMULA PARA ECHAR LIMÓN AL PESCADO:
* Ponga el pescado sobre su ojo derecho. Tome un limón y exprímalo apuntando en cualquier dirección, nunca falla.

FÓRMULA PARA HACER APARECER UN AUTOBÚS:
* Llegue a la parada. Espere veinte minutos. Enciéndase un cigarrillo y, en la mitad de la primera calada, aparecerá.

FÓRMULA PARA NO PODER APARCAR CERCA DE CASA:
* Pegue tres vueltas en la manzana de su casa buscando aparcamiento. Péguese 30 minutos más dando vueltas en las 10 manzanas más próximas. Termine aparcando finalmente en otro barrio a 30 minutos a pie de su casa. Cuando llegue a casa a pie, verá dos o tres sitios vacíos delante de ella.