sábado, 4 de agosto de 2012

El objetivo del Año de la fe

Con motivo del próximo comienzo del Año de la Fe desde www.primeroscristianos.com hemos entrevistado al S.E.R. Mons. Arzobispo Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.



1. ¿Qué objetivos se propone el ya próximo Año de la Fe convocado para toda la Iglesia por el Papa Benedicto XVI?
El año de la Fe fue convocado por el Santo Padre Benedicto XVI para celebrar el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y el 20º aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. El objetivo de este año es la renovación de la fe de cada creyente, a nivel personal y comunitario, y en definitiva de toda la Iglesia, que siempre debe mantenerse atenta al Evangelio y fiel a su Señor. Con el Año de la Fe se quiere renovar esta fidelidad.

2. En su opinión, ¿cuáles serían las aportaciones de la vida de los primeros cristianos que presentan más actualidad de cara a la Nueva Evangelización?
Los primeros cristianos –pero también los cristianos de todos los tiempos- han vivido tres dimensiones de la fe que son fundamentales para la nueva evangelización: el anuncio y la catequesis, la liturgia y la caridad. Siempre la comunidad cristiana se preocupó por transmitir y enseñar los contenidos de la fe, que a su vez se celebran en la liturgia, especialmente en la Eucaristía, y ésta a su vez impulsa a servir al prójimo más necesitado.

3. Con el Año de la Fe, se espera revitalizar la tradición cristiana, en particular de Europa. ¿Cómo puede la juventud cristiana contribuir a la Nueva Evangelización y mostrar la luz de Cristo y la belleza de su mensaje entre la JMJ de Madrid y la JMJ de Río de Janeiro?
La JMJ de Madrid ha sido un regalo de Dios para la Iglesia; Benedicto XVI lo definió como “una medicina contra el cansancio de creer”. A los jóvenes ahora toca continuar este entusiasmo en la vida de todos los días. Recomendaría no descuidar un sacramento muy importante para nuestra vida cristiana, que es la confesión. En ella tomamos no sólo conciencia de nuestra fragilidad, sino sobre todo de la misericordia y el amor de Jesucristo. Y también tomamos conciencia de que no estamos solos: ¡pertenecemos a una comunidad que aún con mis errores me considera parte suya!

4. En concreto, ¿qué espera la Iglesia de los nuevos jóvenes de la vieja Europa?
La Iglesia confía mucho en los jóvenes, y espera que sean capaces de transmitir la belleza del cristianismo. Que sean testigos humildes, valientes y alegres del Evangelio de Jesús. Que no sean como el joven rico, que se quedó triste, encerrado en sí mismo. Les diría a los jóvenes lo que san Pedro decía a la primera comunidad cristiana: que estén dispuestos a dar razón de la esperanza que hay en ellos. Y que lo hagan con respeto, dulzura y con una conciencia pura (1 Pe 3, 15).






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